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Desde San Lázaro. Incertidumbre en la elección mexiquense. Por Alejo Sánchez Cano Destacado

15 May 2017
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Las repercusiones de la elección del Estado de México ya se empiezan a sentir en otras regiones del país particularmente en la zona metropolitana del Valle de México.

El avance en las preferencias electorales  del perredista Juan Zepeda está reposicionando al PRD en la izquierda  a costa de Morena, quien se ha visto afectado por los actos de corrupción en las que están  inmiscuidos varios de sus miembros, entre ellos, Delfina Gómez.

En la CDMX, Miguel Mancera se reinventa todos los días y quiérase o no también ya es un importante activo del Partido del Sol Azteca, aunque no sea militante. De igual manera los señalamientos de corrupción en contra de Ricardo Monreal y de Claudia Sheinbaum han dado en la línea de flotación del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional.

Las declaraciones de AMLO en contra de las fuerzas armadas, así como sus desencuentros con el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yúnez y los padres de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, por mencionar solo algunos de los deslices del Peje, están orillando a que diversos sectores de la población, entre ellos los jóvenes, estén volteando hacía otro lado. En esa entidad Morena se desploma y suben PRI, PAN Y PRD.

La desesperación de López Obrador ante este escenario se reflejó en el reciente llamado que hiciera a todos los partidos de izquierda a ir juntos en los procesos electorales de Edomex y del 2018, claro, encabezando él  a todo el bloque progresista.

El PRD está ante una oportunidad dorada para reposicionarse en el espectro político y abanderar la causa de la izquierda hacia la elección presidencial.

No es poca cosa que en la entidad mexiquense y en la capital del país, recobre la presencia que tuvo hace diez años. Esta ola de crecimiento seguramente tendrá repercusiones positivas, para ellos,  en el resto del país.

Los efectos del crecimiento de Juan Zepeda se deben a múltiples razones, algunas de ellas es la incapacidad de sus contrincantes en la elección mexiquense. Tanto las abanderadas de Morena como del PAN se han visto  limitadas para granjearse aún más las simpatías del electorado.

No es aventurado decir que con el crecimiento de Zepeda la elección se va a tercios. El PRI y sus aliados, el PRD y Morena están en la pelea y la incertidumbre por el resultado crece.

La camisa de fuerza que le pusieron desde Los Pinos y desde el palacio de gobierno en Toluca   al candidato del PRI, Nueva Alianza, el PVEM y el PES, lo limitaron de tal manera que frenó todo el potencial que tiene y con ello permitió el crecimiento de sus contrincantes. El  no pintar su raya con Eruviel Ávila y las recomendaciones que siguió en los debates y en general en su campaña, se deben precisamente a los “genios de la comunicación política” y por supuesto a sus jefes.

El hartazgo que tienen buena parte de los mexiquenses contra el PRI y el gobierno de Eruviel Ávila es otra razón que mantiene en vilo la elección.

Los negativos de Eruviel Ávila, aún en temas que según Alfredo del Mazo están bien, como en política social, educación y salud, son motivos suficientes para que el PRI ponga en riesgo su hegemonía  en su principal bastión.

El mito de que Eruviel Ávila es un activo de su partido se derrumbará aún ganando Alfredo del Mazo ya que, en los últimos  cuatro meses que le quedan de gobernador, saldrán a la luz no solo las anomalías que se tienen documentados en los órganos de control interno de la Federación, sino  también  denuncias que harán ex colaboradores del mandatario estatal y proveedores. Por eso la moneda está en el aíre y seguramente en la víspera la guerra sucia encontrará su mejor escenario.

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