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La fiesta de la democracia. Por Mario Sánchez M. Destacado

03 Jun 2017
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Más allá de lo que digan los agoreros de mal fario en torno a la jornada electoral  que habrá en cuatro estados del país  mañana domingo, el  acudir a las urnas es una extraordinaria oportunidad para consolidar nuestra democracia al tiempo de cristalizar el más alto anhelo que tienen los ciudadanos para definir  el futuro de entidad y, sin exagerar el de ellos y sus familias.

Cierto  los políticos y sus partidos han apostado todo a la elección particularmente en el Estado de México,  sin embargo,  al final de cuentas quienes  tomarán la  decisión son los ciudadanos y a pesar de que estuvieron sujetos a todo tipo de presiones, maniqueos y condicionamientos, solo van a ser los mexiquenses quienes definan quien será su próximo gobernado o gobernadora para los próximos seis años.

El supremo derecho al sufragio libre y sin cortapisas no solo significa el empoderamiento de la gente común y corriente, sino va más allá al emitir su beneplácito o de plano su rechazo para los partidos políticos que se han mantenido en el poder o para aquellos que irrumpen por primera vez en el escenario electoral del Estado de México.

Y es aquí donde recalcamos que todos los actores políticos tienen una  responsabilidad toral en el mantenimiento de la cohesión social y si bien es cierto  que durante la campaña se dieron con todo, también ahora se requiere altura de miras para no polarizar los ánimos de la población, ya que es muy  tentador  movilizar a los simpatizantes ante la victoria y más en la derrota.

En este escenario podremos observar  de  que están hechos los gobernantes y los presidentes de los partidos políticos en cuanto a dirimir sus diferencias por la vía institucional o si de plano se van por  la desestabilización y el desacato judicial.

Hagamos de esta jornada electoral una fiesta de la democracia y acudamos a votar, incluso en compañía de nuestras familias.

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