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Desde San Lázaro. Frente unido opositor. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

31 Oct 2018
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Ante la arbitrariedad mostrada en la cancelación del aeropuerto de Texcoco y la cerrazón del presidente de la transición, quien prefirió escudarse en la vox populi, en lugar de dar la cara a la nación y anunciar su decisión que atenta contra la estabilidad económica, los partidos de oposición se han visto, una vez más, rebasados por la misma sociedad, quien se ha manifestado de diferentes formas para dejar constancia de su rechazo y enojo.

Los mismos medios de comunicación, salvo algunas excepciones, han criticado acremente a López Obrador por asumir una posición intransigente y cobarde ante el reclamo de grandes sectores de la población, que exigieron un nuevo aeropuerto en virtud de la saturación que existe en la terminal aérea más importante del país, la de la CDMX.

Los atisbos avisaban de la ominosa decisión, empero se mantenía la esperanza de que fuera a cambiar, no fue así, resultó peor de lo que se esperaba, ya que no solo se canceló el NAICM, sino que se elevó exponencialmente el riego de un accidente fatal en el espacio aéreo del actual aeropuerto, es decir sobre la capital del país.

Ante estas amenazas no ha surgido un líder que represente a la oposición  y que aglutine el malestar y el sentir de la ciudadanía que está insatisfecha con los primeros pasos del nuevo gobierno,  que empezó a caminar trastabillante y medroso.

En dónde están esos opositores al nuevo régimen que se han mantenido callados y escondidos y que se ubican como militantes del PAN, PRI y PRD.

Cierto, son minoría en el Congreso, pero esa condición lejos de amedrentarlos debería servir como acicate ante las injusticias y el autoritarismo.

En lugar de estar luchando por quedarse por el control de sus partidos, deberían crear un frente unido para combatir las ocurrencias del tabasqueño, ya que la decisión arbitraria tomada en torno a la cancelación del nuevo aeropuerto, solo es el principio de un nuevo régimen basado en los caprichos de un líder que, en base a la consulta popular, cristalice todos sus deseos.

En dónde están aquellas minorías, opositoras al nuevo régimen, esos políticos que se consideran nacionalistas y líderes. Están agazapados en sus dietas legislativas.

Otros, valorando la decisión de irse de México, por lo menos los seis años de AMLO.

Es menester conformar un bloque unido anti peje, un frente unido opositor  que permita ejercer los contrapesos necesarios.

De hecho, la prensa, tanto, la impresa, como la electrónica y digital, ha dado un paso adelante en defender los intereses del país al oponerse claramente y contundentemente a la decisión asumida por López Obrador.

Este ejemplo, debe acompasarse por otros actores de la sociedad, como ya lo hicieron también los empresarios y varios protagonistas de diversos sectores de la población.

Cuando fue jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, enfrentó la presión de una mega marcha de ciudadanos libres que reclamaban seguridad, ante esa manifestación, el insensible gobernante solo atisbó señalar que era de pirruris.

Tras la marcha del 27 de junio del 2004, Obrador, guardó silencio, empero ya presionado reconoció la participación de las víctimas de la delincuencia y su derecho a manifestarse.

Alguien que dio cuenta del suceso, con una cobertura imparcial y documentada, con entrevistas a varios líderes de opinión como el propio Carlos Monsiváis, quien por cierto consideró un error la descalificación de la marcha por parte de AMLO, fue el actual vocero del nuevo gobierno, Jesús Ramírez Cuevas.

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