El peor escenario que pudiera tener el nuevo gobierno se ha dado y lo más absurdo del caso es que es por decisiones de Andrés Manuel López Obrador.
Las explicaciones que ha dado el tabasqueño para justificar el error de octubre, son cada vez más confusas, desinformadas y amañadas, la realidad es que ha tomada el peor camino para México.
Después de conocerse los resultados de la consulta, dijo que lo ocurrido con el tipo de cambio y en la bolsa de valores se iba a corregir en los próximos días, pero no fue así, al contrario, las tendencias siguen empeorando, además de que Fitch Ratings cambio a panorama negativo la calificación del país.
Este hecho ya de suyo grave, complica el flujo de inversiones en los próximos años, repercutiendo, entre otras cosas, en la creación de nuevos empleos.
Con la decisión de AMLO se quedarán sin trabajo, en un mes, cuarenta mil personas que laboran en la nueva terminal aérea de Texcoco y de golpe le mata las oportunidades de desarrollo a cientos de miles de familias que iban a tener su sustento, precisamente en este aeropuerto. Se habla que serían más de 500 mil empleos formales e informales, los que se generarían ya trabajando el NAICM a máxima capacidad.
Obrador ya provocó el cambio de la perspectiva de crecimiento para el siguiente lustro para México, ya que será de menos de uno por ciento y con grandes posibilidades de que sea negativo.
De este tamaño es el brutal impacto que ha tenido el capricho de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora salió a decir para justificar lo injustificable, que se iba a construir un centro comercial tipo Santa Fe en los terrenos del aeropuerto internacional Benito Juárez, cuando esa decisión corresponde enteramente a él.
Ya mejor que se calle el presidente electo y reflexione en base a los datos duros que existen para corregir el error de octubre, todavía hay tiempo para dar marcha atrás y recomponer el rumbo.
Fitch Rating argumentó que se baja la calificación crediticia de México a negativo por diversos factores, al tiempo de lanzar una seria advertencia al nuevo gobierno, en el sentido de que continúe apegándose a la política macroeconómica, como la disciplina presupuestaria y la independencia del Banco de México.
En este espacio hemos insistido en que ya se trabaja en la Cámara de Diputados en una iniciativa para utilizar las reservas internacionales en los programas asistenciales del nuevo gobierno, así como financiar magnas obras como el Tren Maya y el proyecto de Santa Lucía.
López Obrador debe entender de que no se trata de jugar a las vencidas con los empresarios y con los dueños del dinero, más bien debe sumarlos al proyecto denominado México, y todos juntos cumplir con este supremo propósito.
Los malos no son los ricos y los buenos los pobres, ese apotegma aparte de ser dañino, representa nada más , ni nada menos, en condenar al país a seguir siendo un país bananero, controlado por un dictador,
Si bien es cierto que va ser presidente constitucional, con los poderes que le da la Constitución, estos no son ilimitados ni le otorga derechos para transgredir el estado de derecho.
De una vez hay que decirlo, el aeropuerto de Santa Lucia jamás va a concretarse a pesar de los deseos del primer mandatario, de sus constructores favoritos y de los funcionarios ineptos que lo acompañan.
Los habitantes de esa población ya alistan los amparos para que ello no ocurra y esta información, por supuesto, López Obrador la desconoce.
Todavía es tiempo para enmendar el desastre, es de sabios corregir y de necios aferrarse, señor presidente.