El deceso de Alfredo del Mazo González, representa una gran pérdida para el país en virtud de que se ha ido uno de los últimos personajes que le dieron lustre al servicio público y que, con su ejemplo, formó varias generaciones de buenos políticos que a la fecha gozan de prestigio y reconocimiento, tal vez no tanto como su mentor, pero que continúan sirviendo al país, desde diversas trincheras.
Con testimonios de primera mano y el resultado documentado de su gestión al frente de varias responsabilidades en la administración pública, reconstruimos el perfil de Alfredo del Mazo, quien más allá de una carrera política que lo colocó en la antesala de la presidencia de la República, fue parte de la dinastía que por tres generaciones gobernó al Estado de México. Primero su padre, Alfredo del Mazo Vélez, quien fue gobernador en el sexenio comprendido del 16 de septiembre de 1945 al 15 de septiembre de 1951, luego, él, en el periodo de 1981 a 1986 y ahora su hijo, Alfredo del Mazo Maza.
El affaire sobre su fallida candidatura priista a la presidencia de la república, alentada perversamente por Miguel de la Madrid, lo relegó de los primeros cuadros de poder, pero no de la actividad política de la cual, hasta sus últimos días de convalecencia en Acapulco, ejerció con pasión al estar muy cerca de sus amigos que lo visitaban frecuentemente para abrevar de su sapiencia.
Cierto era un hombre de un carácter irascible que compensaba con la virtud de saber escuchar, de debatir y de intercambiar ideas con inteligencia y apertura. A decir de Alfredo Elías Ayub, otro notable mexicano, la consistencia en la amistad de Alfredo del Mazo “con muchos de nosotros fue excepcional. Fue amigo leal, no en la coyuntura sino en todos los tiempos y en todos los momentos. Amigo de convicciones, nos daba continuamente muestras de su lealtad a la amistad”.
“El licenciado Del Mazo nos enseñó que además de la dedicación, la entrega y la pasión; la honestidad y la institucionalidad deberían ser las características distintivas de todo aquel que quiera, a través de la función pública, servir a su país. De esto nos dio ejemplo permanente”.
Esas mismas características lo distinguieron como embajador y como representante popular.
De su paso por la gubernatura por el Estado de México y por la Secretaria de Energía, Minas e Industria Paraestatal, hay innumerables testimonios de los logros alcanzados, tan solo mencionar que fue el artífice del cambio hacia el desarrollo económico e industrial del Estado de México ya que revirtió la vocación rural de esa entidad para convertirla en la economía más boyante del país.
A decir de sus colaboradores, del Mazo no dejaba nada al azar Al contrario todas sus decisiones, aún las más difíciles, tanto como gobernador y secretario de la Semip fueron acertadas en beneficio del país.
Como titular de esa secretaría tuvo pasajes brillantes en las diversas negociaciones con los países de la OPEP, así como el de crear las sinergias necesarias entre todos los sectores industriales para iniciar su reconversión hacia la modernidad y la globalización.
Otro distinguido mexiquense por adopción y que fue un cercano colaborador y amigo de Alfredo del Mazo, David López Gutiérrez apunta a este reportero que “el licenciado era un estratega, tenía mucha templanza y carácter. Como jefe era muy exigente y perfeccionista, pero a la vez tenía una bonhomía como nadie”.
“Hacía y pedía hacer la chamba al 100 % y más, a dar el extra. Sabía escuchar y tomaba decisiones colegiadas. Con convicción y compromiso”
En una relación entrañable por más de 40 años, dice David Gutiérrez, que constató que como nadie honraba la amistad y la lealtad con los amigos.
Durante las exequias, Alfredo Elías Ayub recordó que del Mazo fue un ser humano con principios y valores que supo transmitir e inculcar a sus hijos Alfredo, Adrián y Alejandro. Y que cada uno, en el ámbito de su desarrollo personal y profesional ha sabido llevar muy en alto. “México, despide hoy a un gran mexicano, comprometido, institucional y honesto que se entregó con pasión a servir a los mexicanos, que amó entrañablemente a su familia y que fue gran amigo de sus amigos”.