Hoy es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, instaurado por la ONU con la idea de fomentar la libertad de prensa en el mundo, al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática.
Cada año la Unesco conmemora la fecha, rindiendo tributo a los periodistas que ponen en riesgo sus vidas en ejercicio de su profesión, en informar a la sociedad y promover el libre flujo de la información.
En nuestro país, por lo menos en las últimas cinco décadas, no se ha visto tan amenazada la libertad de prensa como ahora con el nuevo gobierno.
En las mañaneras del presidente López Obrador se han ajusticiado periodistas por el “delito” de informar datos que no concuerdan con las cifras oficiales.
El ya clásico dicho de AMLO “Si se pasan, ya saben lo que sucede. No soy yo, es la gente” representa una frase ominosa que contiene una abierta amenaza a los periodistas que se atreven a discrepar y sobre todo alienta más el nivel de vulnerabilidad que tiene esta actividad, de por si, peligrosa en nuestro país.
La propia inercia de crímenes cometidos contra periodistas, indica que este sexenio será el más sangriento, basta recordar que tan solo en el primer trimestre del año han matado a 8 comunicadores.
Vale la pena revisar el mensaje de la señora Audrey Azoulay, directora general de la Unesco, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa “La libertad de prensa es la piedra angular de las sociedades democráticas. Todos los Estados, todas las naciones, se fortalecen mediante la información, el debate y la confrontación de puntos de vista. En un momento que se multiplican los discursos de desconfianza y deslegitimación de la prensa y la labor periodística, resulta fundamental garantizar la libertad de opinión mediante el libre intercambio de ideas y de información basada en verdades fácticas”.
Así las cosas, en nuestro México querido, hechos plagados de contradicciones y de oscuras acciones rodean a las amenazas de muerte, hostigamiento y tentativa de doxxing, vertidas en redes sociales, contra el director general del diario Reforma, Juan E Pardinas, ante ello, el gobierno federal ofreció protección, al tiempo de que López Obrador reconoció que tiene diferencias con los dueños del periódico, pero que el Estado no intimida ni reprime a los medios de comunicación.
Los periodistas son carne de cañón, ajusticiados por el crimen organizado y por personajes que ostentan el poder. Tras cada asesinato está un autor intelectual que se ubica en estos frentes.
La conmemoración del día de hoy representa una valiosa oportunidad para valorar la función que emprenden los comunicadores en aras de preservar la democracia y la consolidación de las instituciones, de las libertades y de los derechos fundamentales del hombre, por ello, desde el presidente de México, hasta la trinchera más modesta de poder se debe proteger y alentar a los periodistas para que sigan mostrando, en todo caso otro punto de vista, de las versiones de oficiales y sobre todo, sigan denunciado a esos delincuentes que tanto daño están haciendo al país.
Es tiempo de revalorar el ejercicio periodístico, tanto por los propios comunicadores, como por los dueños de los medios de comunicación, así como por las esferas de poder y por supuesto por la misma sociedad que tiene un aliado fundamental es la protección de sus intereses.
“La prensa es la artillería de la libertad” decía con justa razón el escritor danés Hans Cristian Andersen.