- Bueyes y vacas entran ilegalmente a México por la frontera sur, denuncian ganaderos.
- Ante diputados piden apoyo de la Guardia Nacional para prevenir enfermedades que afecten a la ganadería local.
Si de por sí la frontera sur de México tiene un grave conflicto por el tema del ingreso ilegal de personas indocumentadas que, desde los países centroamericanos, utilizan como puente al territorio mexicano para intentar llegar al país de sus sueños o dicho de otra manera al American Dream, a ese fenómeno social hay que agregar un problema más y este es el del comercio ilegal.
En reunión con diputados de la comisión de Ganadería, presidida por Eduardo Ron Ramos, integrantes de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), organización que encabeza Oswaldo Cházaro Montalvo, denunciaron que año con año entran de manera ilegal por la frontera sur del país más de un millón de cabezas de ganado, causando pérdidas a los productores del sector pecuario superiores a los 10 mil millones de pesos, especialmente a los pequeños y mediano, que son el 80 por ciento de los productores mexicanos, los cuales son propietarios de aproximadamente 35 cabezas cada uno.
A nombre de la CNOG, ganaderos de las entidades de Tabasco, Chiapas, Veracruz y Campeche, pidieron apoyo a los legisladores federales para atacar el delicado problema e incluso solicitaron que se aproveche la presencia de la Guardia Nacional para que se detenga esa entrada ilegal de ganado y que además las autoridades sean más estrictas en los procedimientos de revisión zoosanitaria, porque no hay garantía de que ese ganado esté libre de enfermedades y eso representa un grave riesgo para las reses mexicanas. Aclararon que no están en contra de importaciones provenientes de Centroamérica, lo único que piden es que se prohíban ingresos que no tengan los controles sanitarios que rigen las transacciones comerciales en nuestro país.
Sin duda una alerta a tiempo de los ganaderos del sureste, porque afortunadamente en territorio nacional el ganado vacuno está libre de enfermedades como la fiebre aftosa y las vacas locas, y son precisamente los estrictos controles sanitarios que ganaderos nacionales ponen en práctica lo que garantiza el control de muchas otras enfermedades y todas esas acciones en su conjunto permiten que los productos cárnicos mexicanos ingresen a otros mercados.
Aunque una de las acciones inmediatas fue establecer un grupo de trabajo para dar seguimiento y atender estos problemas con la participación de los integrantes de la comisión legislativa y los productores para coadyuvar, con el gobierno federal, a encontrar una solución al respecto, no está por demás señalar que ojalá que en ese seguimiento se convoque la participación de los representantes de quienes desde los cuatro puntos cardinales son señalados como causantes de esa práctica ilegal en nuestra frontera sur y son nada más ni nada menos que los intermediarios o también llamados engordadores de ganado, porque algo tendrán que decir en su defensa ¿o no?
El problema expuesto por los ganaderos es muy serio, lo que sin duda obliga hacer una revisión de los procedimientos que permiten la entrada ilegal de ganado por la frontera sur, por ejemplo, hay que revisar protocolos sanitarios, trámites aduanales, revisar leyes y reglamentos, y en sí todas las acciones que en su conjunto impidan la ilegal entrada de ganado al país. Que conste, es una alerta, luego no nos vayan a salir con gritos de vacas locas o algo por el estilo.