Desde un principio, la mal llamada 4T diagnosticó mal las amenazas de Donald Trump de aplicar aranceles a los productos mexicanos que ingresaran a Estados Unidos. Diagnosticaron mal y pensaron que el tema era económico, y prepararon argumentos, documentos, gráficas y discursos para hacerle ver al presidente Trump que si aplicaba los aranceles también su país resultaría afectado.
La administración de Trump se carcajeó, hizo esperar varios días a la delegación mexicana y al final puso en claro que el tema no tenía nada que ver con lo económico. Es más, Trump ni siquiera pensaba cumplir con su palabra, pues conoce bien los efectos que causaría en la economía norteamericana en caso de aplicar aranceles a los productos mexicanos.
Pero la amenaza funcionó bien, y Trump logró que México aceptara todas sus condiciones en materia migratoria. Hoy, México es, de facto, un tercer país seguro.
El presidente Andrés Manuel López Obrador inició su gobierno ofreciendo puertas abiertas a los migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos, huyendo de las condiciones de pobreza, desempleo y falta de oportunidades que hay en sus países de origen. San Andrés Manuel, decían algunos migrantes.
Con ello, el tabasqueño buscaba pasar a la historia como el presidente que ayudó a los migrantes centroamericanos, como un presidente humanitario.
Poco le duró el gusto, y hoy la crítica a las acciones que lleva a cabo el gobierno mexicano para complacer a Donald Trump vienen desde adentro de la 4T.
“No se vale pagar aranceles con migrantes. Es decir, carne humana por una medida económica. Decir y aceptar que nos chantajearon en economía y expresar que estamos mejor en migración simplemente carece de sentido; nos apretaron una cosa para que cediéramos a la otra”, expresó en una dura pero acertada crítica el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.
“Hoy el presidente Trump planteó la prohibición de asilo -así le llaman a otras categorías legales en Estados Unidos-, por ejemplo, a personas que hayan ingresado de otro país a México. Ello significa ser tercer país seguro, no de hecho sino de derecho. Hace semanas, meses, la SRE dijo en esta Cámara, en la Permanente, que no aceptaríamos el principio de tercer país, pero hoy se consuma”, reclamó el legislador al subsecretario Maximiliano Reyes Zúñiga.
Porfirio Muñoz Ledo también puso el dedo en la llaga al acusar que el gobierno lopezobradorista está violando la Constitución mexicana, que en el artículo 11 señala que toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes, y “mucho me temo que nos estemos inclinando a una política contraria”.
Pagar aranceles con migrantes, carne humana por una medida económica, aceptar que nos chantajearon en economía y expresar que estamos mejor en migración simplemente carece de sentido, son expresiones bastante fuertes y no provienen de la oposición.
Recientemente, otro no opositor acusó al gobierno lopezobradorista de que en esta Administración “se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”, y de que las políticas económicas no se están tomando con base en evidencias, ni cuidando los diversos efectos que éstas puedan tener. Además, de que no se están tomando libres de todo extremismo.
Urzúa remató señalando que también se ha impuesto a funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública, y que ello fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés. Luego puntualizó que al hablar de personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés se refiere a Alfonso Romo, el Jefe de la Oficina de la Presidencia.
El gabinete de López Obrador se desmorona, cae en pedazos. Quienes lo han visto desde sus entrañas y no asumen una posición de culto, asumen que en el gobierno se está actuando mal. Por el bien de todos, el gobierno debe rectificar el rumbo y atender a las voces críticas, que aún en su propio gobierno empiezan a ser cada vez más.