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El apunte del director

El quinto partido est谩 m谩s cerca que nunca

La Selecci贸n Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad hist贸rica. Despu茅s de que concluya la fase de grupos como l铆der de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de Rep煤blica Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce m谩s despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

Durante d茅cadas, el famoso "quinto partido" se convirti贸 en una especie de maldici贸n para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicol贸gica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instaur贸 el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones in茅ditas que pueden cambiar la historia.

Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad ser铆a el cuarto con menos equipos.

Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendr铆a menor jerarqu铆a futbol铆stica. Pero existe otro factor que juega a favor de M茅xico y que podr铆a resultar determinante: la local铆a.

El Estadio Azteca volver谩 a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa 脷rsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus m谩s de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ah铆 han sufrido campeones del mundo, ah铆 se han escrito p谩ginas legendarias del futbol internacional y ah铆 la Selecci贸n Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

Si los pron贸sticos se cumplen y M茅xico supera con 茅xito la ronda de eliminaci贸n directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido tambi茅n se disputar铆a en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendr铆a de su lado a m谩s de 80 mil aficionados convertidos en un aut茅ntico jugador n煤mero doce, adem谩s de unas condiciones clim谩ticas y geogr谩ficas que suelen incomodar a los visitantes.

Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecer铆a una selecci贸n de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendr铆an que enfrentar la presi贸n de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que hist贸ricamente ha sido un factor determinante.

La ilusi贸n, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afici贸n. M茅xico ha mostrado orden t谩ctico, personalidad y una generaci贸n de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Adem谩s, el cuerpo t茅cnico ha sabido gestionar la presi贸n y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitri贸n.

Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido est谩 al alcance de la mano. M谩s a煤n, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir m谩s all谩 y buscar el sexto encuentro, una haza帽a que colocar铆a a esta generaci贸n en el sitio m谩s alto de la historia del futbol mexicano.

El sue帽o ya no parece una utop铆a. El Azteca est谩 listo, la afici贸n est谩 entregada y la Selecci贸n tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusi贸n de millones de mexicanos en una realidad que el pa铆s ha esperado durante d茅cadas.

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