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Como veo, doy

Y por qué nuestro comentario, pues porque hace unos días electoral electoral decidimos prohibir los medios de la comunicación de los tipos de eventos donde confluyeran dos a más candidatos a la presidencia para evitar los debates, lo cual es uno más de los absurdos y excesos que ya están haciendo la costumbre en el INE y ponen en riesgo el trabajo que supuestamente deben realizar con total imparcialidad, alejados de las siglas partidistas y de cara a una ciudadanía plural.

"Hablemos de política" fue el tema con el Club Primer Plana de periodistas convocó a sus agremiados, donde el prestigioso y reconocido académico universitario reflexionó y se declaró "angustiado" por la posibilidad de que el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, gane las elecciones, "porque tiene todas las posibilidades de ganar". Lo que no tiene ética y honestidad, abundó quien lo reconoce como una persona que, en el ejercicio de la libertad de expresión, "no sabe guardar las formas, ni tiene el cuidado de controlar la lengua".

Cuando por todos lados vemos que la corrupción y la impunidad son temas de alta preocupación entre los habitantes del país y que todos tienen gritos de auxilio, es válido preguntarnos si ante la gravedad de estos fenómenos sociales, así como las malas lenguas, por arrogancia o por valoraciones de tipo electoral, los partidos políticos se disputan la paternidad de una posible solución al respecto, lo que es peor, postergan su atención. Habrá quien nos dice que están en su derecho, pues sí, pero no es ético.

La denuncia de Javier Corral, el gobernador de Chihuahua, en el sentido de que supuestamente el gobierno federal, la Secretaría de Hacienda, tiene recursos federales de participación a la entidad que gobierna se ha tornado en un asunto político que más bien parece de apoyo a la desangelada campaña del panista Ricardo Anaya, quien se rezaga en las intenciones del voto rumbo al proceso electoral por la presidencia de la república.

Si el proceso electoral se ha acelerado por escenarios de complejidad, ya por primera vez, está en disputa más de 3 mil cargos públicos, incluyendo la Presidencia de la República, que requiere toda una movilización de funcionarios y promotores del sector voto, además de observadores electorales, lo que de manera adicional justifica la intensidad y el interés de los participantes, en ese panorama no conviértete en nadie que el complejo se volvió violento como sucedió recientemente en Coyoacán.

En el camino quedaron las aspiraciones presidenciales de personajes como Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, apoyado por el PRD, así como de los ex gobernadores panistas de Guanajuato, Puebla y Baja California, Juan Carlos Romero Hicks, Rafael  Moreno Valle y Ernesto Ruffo Appel, entre otros aspirantes, quienes ilusamente creyeron que había cancha pareja y la democracia era parte del ideario frentista. El resultado,  sus trayectorias fueron atropelladas.

Las dudas aparecen si consideramos que las expresiones provienen simplemente de un hombre desinformado o bien si detrás de sus palabras se esconde un interés personal o de grupo, pues no es la primera vez que sus palabras son interpretadas en contra de las labores de las fuerzas armadas, llámense Ejército y Marina, con ello tampoco es la primera vez que sus expresiones parecen ponerse del lado de la delincuencia organizada.

Lo cierto es que, aunque fue el titular de la secretaría de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, quien levantó el polvo con sus declaraciones al desbordarse en elogios de la vida y trayectoria del actual secretario de Hacienda, José Antonio Meade, en medio de toda una liturgia que vive el PRI en torno a la nominación de su candidato presidencial para el proceso electoral de 2018, también es cierto que el cinco veces ministro en dos periodos diferentes de gobierno, y también de dos partidos diferentes, no es ni el más aplaudido de los aspirantes ni el más elogiado entre los priistas, pero capacidad para afrontar el reto de dirigir al país le sobra.

En ese escenario, las mediciones endoscópicas también señalaban que el partido oficial, el Revolucionario Institucional (PRI), reflejaba una trayectoria muy abajo de los punteros en las encuestas y esa tendencia lo alejaba de cualquier posibilidad de triunfo, por lo que la competencia por la silla presidencial se antojaba cerrada entre el Partido de Acción Nacional (PAN) y el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que encabeza el político conocido como “El Peje”.

Por México ha hablado Ricardo Anaya, cuando le suplica a Margarita Zavala no salirse del partido Acción Nacional. “Quiero expresarle a Margarita que estoy convencido de que México es mucho más grande que cualquier de nosotros en lo individual, que la división del PAN sólo le sirve al PRI, y que la división del PAN no le conviene a México”, se le escuchó decir al joven dirigente blanquiazul en su vano intento por evitar la división en las filas panistas.