El apunte del director (68)
Febrero 2026
Congreso que no manda: entre la reforma electoral y la obediencia política
El arranque del segundo periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión confirma una realidad incómoda pero cada vez más evidente: el Poder Legislativo ha dejado de comportarse como un contrapeso y opera, en los hechos, como una extensión administrativa del Ejecutivo. Lejos de marcar agenda propia o ejercer su función constitucional, el Congreso parece más una oficina alterna de la Secretaría de Gobernación que un poder autónomo del Estado mexicano.
El inicio del periodo legislativo estuvo marcado por la simulación. Una sesión breve, discursos previsibles y, de inmediato, un receso que envía un mensaje claro a la ciudadanía: no hay urgencia, no hay prisa y no hay conciencia del momento político que vive el país. Mientras los problemas nacionales se acumulan, diputados y senadores administran su tiempo como si gobernar y legislar fueran actividades accesorias.
En este contexto, la salida de Adán Augusto López del primer círculo de poder no es un episodio menor. Su paso por la Secretaría de Gobernación dejó una huella profunda en el Congreso, particularmente en el Senado, donde se construyó una estructura política leal, disciplinada y eficaz para operar las decisiones del Ejecutivo. Hoy, esa red está bajo revisión y su reacomodo marcará el verdadero equilibrio interno del oficialismo.
El reordenamiento no implica necesariamente una ruptura, pero sí una redefinición de mandos y lealtades. La pregunta de fondo es si el Congreso aprovechará este momento para recuperar márgenes de autonomía o si simplemente cambiará de operador político sin alterar su lógica de subordinación. Hasta ahora, todo indica que se optará por lo segundo.
La discusión sobre la reforma electoral ilustra con claridad este fenómeno. Anunciada como una transformación profunda del sistema democrático, la iniciativa ha terminado por diluirse en una versión funcional, cuidadosamente negociada para no incomodar a los aliados del oficialismo. El PT y el PVEM aceptaron ajustes como la reducción de prerrogativas y cambios en la representación plurinominal, pero lo hicieron a cambio de preservar cuotas de poder y espacios de negociación.
No se trata de una reforma pensada desde el interés público, sino de un ejercicio de administración política. La prioridad no es fortalecer la democracia ni corregir distorsiones del sistema electoral, sino garantizar gobernabilidad legislativa y estabilidad interna rumbo a los próximos procesos electorales. El Congreso, una vez más, actúa como ejecutor de acuerdos cupulares y no como foro de deliberación nacional.
Pero sería un error cargar toda la responsabilidad al bloque gobernante. La oposición tampoco ha estado a la altura del momento. Fragmentada, reactiva y sin una estrategia clara, ha renunciado a su papel de contrapeso efectivo. Oscila entre la protesta simbólica y el discurso incendiario, sin construir una agenda legislativa sólida ni articular una alternativa creíble frente al poder.
La inoperancia opositora termina por reforzar la hegemonía del oficialismo. Sin presión real, sin debate profundo y sin costos políticos, el Congreso se convierte en un espacio cómodo para la obediencia. El resultado es un Legislativo irrelevante, incapaz de representar la pluralidad del país y ajeno a las demandas ciudadanas.
Lo que se espera del Congreso en este segundo periodo es mucho más de lo que hasta ahora ha mostrado. Se requiere un Poder Legislativo que legisle, que cuestione, que modifique y que, cuando sea necesario, frene. Un Congreso que deje de actuar como ventanilla de trámite del Ejecutivo y asuma su responsabilidad histórica.
Si el Congreso insiste en comportarse como una oficina alterna de Gobernación, la democracia mexicana seguirá perdiendo uno de sus pilares fundamentales. La autonomía no se decreta, se ejerce. Y hasta ahora, en San Lázaro y en el Senado, esa voluntad simplemente no se ve.
ENERO 2026
Un año de Trump: México entre la confrontación retórica y la interdependencia inevitable
El primer año de gobierno de Donald Trump marcó un punto de inflexión en la relación entre México y Estados Unidos. Nunca antes un presidente estadounidense había colocado a su vecino del sur en el centro de su discurso político de manera tan persistente, tan hostil y tan instrumental. Sin embargo, detrás de la retórica agresiva, la realidad mostró una relación mucho más compleja, determinada menos por los impulsos ideológicos del mandatario y más por la profunda interdependencia entre ambas naciones.
Desde su campaña presidencial, Trump construyó buena parte de su narrativa sobre una visión simplificada —y en muchos casos distorsionada— de México: un país responsable de la pérdida de empleos estadounidenses, de la migración irregular y de la inseguridad en la frontera. Ya instalado en la Casa Blanca, ese discurso se tradujo en decisiones simbólicas de alto impacto, como la insistencia en la construcción de un muro fronterizo y la exigencia de que México lo financiara, una propuesta que tensó innecesariamente el diálogo bilateral.
No obstante, el balance del primer año muestra que el daño más profundo no provino de una ruptura estructural, sino de la erosión de la confianza. La diplomacia mexicana se vio obligada a operar en un entorno impredecible, donde los anuncios vía redes sociales sustituían a los canales institucionales y donde la amenaza de medidas unilaterales —aranceles, cancelación del TLCAN, deportaciones masivas— se convirtió en una herramienta política recurrente.
El caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue particularmente ilustrativo. Trump llegó al poder calificándolo como “el peor acuerdo jamás firmado” y prometiendo su cancelación inmediata. Sin embargo, tras un año de gobierno, el TLCAN no solo seguía vigente, sino que Estados Unidos había optado por renegociarlo en lugar de abandonarlo. Este giro evidenció una realidad incómoda para la Casa Blanca: la economía estadounidense depende tanto de México como la mexicana del mercado norteamericano.
En materia migratoria, el discurso duro contrastó con resultados más ambiguos. Si bien se intensificaron las políticas de control y aumentó la presión sobre México para contener los flujos migratorios desde Centroamérica, no se produjo la deportación masiva que muchos temían. México, por su parte, quedó atrapado entre la necesidad de cooperar y la obligación de defender los derechos humanos de los migrantes, una tensión que expuso sus propias debilidades institucionales.
A nivel político, el primer año de Trump obligó a México a replantear su estrategia frente a Estados Unidos. La apuesta histórica por una relación estable, basada en reglas y entendimientos tácitos, resultó insuficiente ante un presidente que privilegió la confrontación pública sobre la negociación discreta. Esto reveló la urgencia de diversificar alianzas, fortalecer el mercado interno y reducir la dependencia excesiva de un solo socio comercial.
Paradójicamente, el mayor aprendizaje de este periodo fue la confirmación de que la relación México–Estados Unidos es demasiado profunda para ser desmantelada por un solo gobierno, pero también demasiado importante como para dejarla a merced de la improvisación. Trump logró modificar el tono, generar incertidumbre y capitalizar políticamente el resentimiento, pero no pudo alterar los fundamentos estructurales que obligan a ambos países a cooperar.
Al cierre de su primer año, Trump dejó claro que México seguiría siendo un recurso retórico útil para su política interna. Para México, el desafío no fue solo resistir las presiones externas, sino entender que el nuevo escenario exigía una política exterior más firme, más estratégica y menos reactiva. La relación bilateral sobrevivió al primer año de Trump, pero lo hizo con cicatrices visibles y con una lección clara: la cercanía geográfica no garantiza respeto político, y la interdependencia económica no sustituye la necesidad de liderazgo y visión de Estado.
ENERO 2026
CON LA BOTA EN EL CUELLO.
La más reciente mini llamada telefónica (15 minutos) entre los mandatarios de México y Estados Unidos realizada el 12 de enero de 2026, sirvió para constatar el enorme nerviosismo que prevalece en Claudia Sheinbaum ante la amenaza real de que irrumpan los militares norteamericanos en territorio nacional para extraer a algún delincuente o político, tal como lo hicieron con Nicolás Maduro.
Para nadie es un secreto que en la información clasificada que tienen las agencias de inteligencia, de drogas y la fiscalía general de Estados Unidos, producto de las declaraciones de testigos protegidos como los Chapitos y el Mayo Zambada, se menciona a Andrés Manuel López Obrador y un par de sus hijos, además de varios personajes de la 4T que fueron parte del equipo principal del tabasqueño durante su sexenio; como aliados del Cártel de Sinaloa, quienes a su vez eran socios estratégicos de los narcoterroristas venezolanos para introducir drogas a territorio norteamericano.
La presidenta mexicana debe deslindarse de su antecesor y evitar ser tapadera de sus fechorías porque ello conlleva un grave riesgo que conlleva implicaciones judiciales y geopolíticas.
El primer año de la gestión de la doctora ha sido malo en diversos aspectos que van desde el crecimiento económico que ha sido nulo, hasta la inseguridad pública que mantiene en jaque a buena parte del territorio nacional y aunque Omar García Harfuch, titular de la secretaria de Seguridad federal, está haciendo un excelente trabajo, pues no puede remediar el entuerto en el corto plazo porque se trata de combatir a un monstruo de mil cabezas que se dejó crecer en el sexenio de AMLO.
Veremos cómo se desarrolla la relación bilateral con Donald Trump, aunque estamos seguros que no cejará en su empeño de aprehender a los grandes capos mexicanos de la droga y se desmembrar al CJNG y demás agrupaciones de criminales que han invadido de drogas sintéticas, incluyendo el fentanilo a Estados Unidos.
Mientras tanto, hay que seguir soportando la construcción del México irreal que se inventa desde Palacio Nacional, desde la mañanera; al fin y al cabo, la gente está contenta con las dádivas que da el gobierno, aunque en ello se comprometa su vida, salud, patrimonio, desarrollo personal y familiar.
Diciembre 2025
¡Fuera Jardine!
El tricampeonato alcanzado por el América comandado por André Jardine ya no le alcanza al técnico brasileño para mantenerse al frente del equipo como director técnico y más con las pifias monumentales mostradas en los dos encuentros contra el Monterrey, al desplegar un planteamiento defensivo con cambios fuera de tiempo y con la concentración pérdida por enfrascarse en discusiones estériles con los árbitros.
Aunque ya fue ratificado en su cargo, la afición del equipo más ganador y popular de México exige su salida del Ame además de una decena de jugadores, la mayoría extranjeros.
Además de la ineptitud de Jardine, debe la directiva del América emitir una severa protesta por los arbitrajes tendenciosos en los encuentros contra los Regios, de Jesús, Rafael López Valle y de Cesar Arturo Ramos, quien anuló un gol por un supuesto y milimétrico fuera de lugar.
A estos nazarenos y a otros tantos, se les debería investigar en la evolución de su patrimonio personal, porque son evidentes sus pifias en contra del club del nido.
La terquedad de alinear a jugadores que en momentos difíciles se achican, como el caso de Kevin Álvarez, Igor Lichnovsky, Sebastían Cáceres o Nestor Araujo o con jugadores que ya no deberían estar en el primer equipo como Jonathan Do Santos, Rodrigo Aguirre o Victo Dávila y otros más, le causó al América su eliminación en cuartos de final y lo más grave es que ante sus archienemigos como las Chivas o el Cruz Azul no ha podido vencerlos en el último torneo.
El debut de jugadores de la cantera fue muy limitado con el técnico brasileño y de no ser por Ramón Juárez, a quien por cierto lo dejó en la banca en partidos cruciales, sería también un total fracaso de este entrenador en relación al debut de jugadores mexicanos.
No es posible que ya ganando 2 a 0 y unos minutos del final del partido de vuelta y contra un equipo con 10 hombres, Jardine mantuviera en la banca a Brian Rodríguez, a Allan Saint-Maximin y a Henry Martí para buscar abultar el marcador, en lugar de replegar al equipo con las consecuencias ya conocidas.
Desde la derrota con el Toluca en la final del torneo pasado, el técnico brasileño perdió la brújula y no solo eso ha fracasado en todos los partidos en donde hay de por medio un título y ahora el pase a la semifinal.
Dicen algunos aficionados que Emilio Azcárraga debería mantener en el puesto a Jardine y tal vez tengan razón, sin embargo, hay otras voces que claman por el relevo del técnico, en virtud de que sus planteamientos tácticos defensivos son de sobra conocidos por sus rivales, además de que los jugadores clave del equipo pasaron por lesiones que en muchos casos fueron causados por un entrenamiento deficiente y preparación física limitada.
Las contracturas musculares fueron el pan de cada día y ello se debió al cambio de preparador físico y que fue impulsado por el propio André Jardine
Es mejor cortar por lo sano antes de la siguiente temporada y no cesar al técnico cuando se mantengan los fracasos.
Con una plantilla de grandes jugadores y con un semillero de nuevos valores, el América debe ser protagonista en las finales y no quedarse en cuartos de final como fue el caso.
La humillante eliminación ante el Monterrey fue por culpa de Jardine y no por mérito del equipo regio que no obstante de tener grandes figuras, su defensiva es de papel y plagada de troncos que ya vivieron sus mejores momentos como el mismo Sergio Ramos.
En el partido de ida celebrado en la Sultana del Norte en donde él Ame perdió 2 a 0, la escuadra capitalina salió totalmente a la defensiva, en lugar de meter a sus mejores hombres al ataque, pero prefirió guardarlos para 15 minutos del segundo partido cuando ya estaba todo decidido.
¡Fuera Jardine es el clamor de la afición de las Águilas!
La decisión está en el escritorio de Emilio Azcárraga que reestrenará al Estadio Azteca con motivo del mundial de futbol del próximo año y por lo tanto el americanismo merece tener un técnico de los mejores del mundo y no un técnico extranjero que se mareó con sus tres campeonatos en la liga MX.
Noviembre, 2025
La alertas rojas están prendidas en Palacio Nacional desde el asesinato de Carlos Manzo, expresidente municipal de Uruapan y luego con la “marcha Z” , enturbiada por la violencia desplegada por el Bloque Negro (auspiciado por el gobierno), por lo que fueron llamados de urgencia por la presidenta Claudia Sheinbaum los gobernadores y legisladores federales del oficialismo para reforzar la estrategia política electoral rumbo al 2027 en virtud del creciente descontento contra la 4T que prevalece en buena parte del territorio nacional.
La estrategia de control de daños por la creciente violencia y la inseguridad que no se frena, no obstante, las cifras oficiales maquilladas; y la recesión económica que mantiene al gobierno en niveles de precariedad financiera, ponen en verdadero peligro al proyecto político de AMLO-Sheinbaum y ello de suyo, implica reducir a su mínima expresión a los opositores, sin importar los medios para que ello ocurra.
Así que la judicialización de casos políticos, persecución del SAT y de otras instancias federales y estatales contra opositores; fallos de jueces y de la SCJN contra personajes incómodos para el régimen como Ricardo Salinas, espionaje político y una retahíla de acciones represivas para impedir que de ninguna manera ocurra la alternancia en el poder.
En este sentido, el crisol de las elecciones intermedias será un buen parámetro para ver el nivel real de aceptación y popularidad que tiene la 4T en el país, además, claro, de sopesar si efectivamente la oposición partidista está desaparecida o de plano ha revivido luego de la debacle sufrida en los comicios del 2024.
Así como se están cooptando todos los contrapesos al Poder Ejecutivo y estableciendo un control férreo sobre los Poderes Legislativo y Judicial, además de crear una nueva Ley de Amparo que impida a los adversarios políticos del régimen, alcanzar la protección de la justicia; se está cocinando en la presidencia de la República la reforma electoral que busca cerrarle la puerta a los grupos minoritarios y a la oposición con la reducción de los espacios de representación proporcional y del financiamiento público y establecer todo un andamiaje institucional para impedir por todas las vías que tengan posibilidad alguna de perder el poder en las elecciones del 2030.
La reforma electoral de Pablo Gómez está alineada a las legislaciones de las dictaduras de la región como la de Cuba, Venezuela y Nicaragua, en donde además de apropiarse de los organismos electorales, se conformó un Poder Judicial sometido a los designios del dictador en turno.
Mientras se le da el último toque a la Reforma Electoral en las Cámaras de Senadores y Diputados se le da atole con el dedo a todos aquellos que muestran preocupación por este engendró que se cocina en el laboratorio del doctor “Frankenstein Gómez”, como son los propios magistrados electorales de los estados, quienes se ven amenazados por esa reforma que, de acuerdo a filtraciones, podrían desaparecer esos tribunales.
Octubre, 2025
Fundada preocupación existe en Palacio Nacional ante las señales ominosas que están ocurriendo en la capital del país por la violencia que ocurre en el bachillerato, en particular en los CCH y Preparatorias y por supuesto en el nivel superior de la UNAM, además de que el IPN vive en su dinámica social muy particular un caldo de cultivo para generar violencia.
Las llamadas anónimas sobre la existencia de artefactos explosivos en diversos campus de la Casa Magna de Estudios y los grupos violentos que mancharon la marcha conmemorativa del 2 de octubre, ante la pasividad y complacencia de Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CMDX, son alertas que vislumbran la gestación de una eventual estrategia de desestabilización con miras al mundial de futbol a celebrarse el próximo año en tres países, México, Estados Unidos y Canadá, en donde la inauguración será en la Ciudad de México, además de la celebración de otros cuatro partidos de ese deporte.
El gobierno de la presidenta Sheinbaum no solo debe estar preocupada y ocupada ante la incapacidad de Clara Brugada por gobernar la metrópoli, sino, por esos atisbos de violencia que se dejan ver en varios campus universitarios y de bachillerato que parecieran ser hechos aislados, pero que en realidad son actos articulados por alguien que actúa bajo la consigna del terrorismo para la desestabilización social.
Las áreas de inteligencia del gobierno deben tener en estos momentos información suficiente sobre la mano que mece la cuna en torno a estos últimos sucesos que han ocurrido en la capital del país, como por ejemplo, la infiltración del bloque negro en la manifestación que ocurrió el martes en apoyo a Palestina, en donde pretendían replicar la violencia del 2 de octubre, sin embargo, la policía capitalina los puso en orden y ello no significó que el gobierno fuera represivo, sino tan solo garante de la seguridad y el respeto al estado de derecho.
El gobierno federal como el de la capital, deben estar muy atentos para medir el pulso social que prevalece entre los mexicanos, por lo que la presidenta Sheinbaum debe evitar seguir incendiando la pradera con discursos de odio que fomentan la polarización entre los mexicanos.
Más allá de las expresiones psicológicas y de exclusión que permean en la juventud que da pie a manifestaciones sociales de pertenencia a determinado grupo con rasgos de personalidad muy parecidos como los “Incels”, diremos que las autoridades de la UNAM y del gobierno capitalino enfrentan altos niveles de violencia entre los estudiantes que de no atenderse con prontitud y atingencia, podría ser justo el caldo de cultivo para escalar el conflicto a niveles insospechados y que se tienen muy presente con el movimiento del 1968.
Como mera especulación surge la interrogante, ¿quién podría estar interesado en desestabilizar a México? y cuya respuesta en automático podría ser el mismo crimen organizado, quien, afectado en sus intereses, aplica una contra ofensiva contra la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum y operada por Omar García Garfuch.
Mientras no se deslinden responsabilidades y se esclarezca el móvil y los autores intelectuales de los asesinatos de los dos colaborados más cercanos de Clara Brugada, se tejen todo tipo de especulaciones.
Las autoridades universitarias y capitalinas están rebasadas ante el fenómeno de la violencia, por lo que deben aplicarse para atender esta problemática que ya causó pérdidas humanas y que, de seguir así, estaríamos lamentando otras tantas.
La niñez y la Juventud está expuestas ante toda clase de peligros y más ahora con la irrupción de drogas sintéticas muy adictivas y a la mano de todos y si a ello le agregamos el ambiente violento que se vive en la calle y en las escuelas, además de la presencia del crimen organizado y otros grupos de enorme poder económico que los acechan, pues en menudo lio está el país.
El gobierno capitalino enfrenta un problema de autoridad ante los actos violentos registrados en marchas y manifestaciones, al tiempo de que se normalizan las agresiones contra la policía.
Los hechos violentos ocurridos en la Ciudad de México han puesto en evidencia la escasa preparación que tuvieron las fuerzas del orden para preservar la seguridad al carecer de órdenes claras de operación, esquemas de maniobra definidos y equipos especializados para extraer a quienes generen violencia durante las protestas.
Los protocolos de actuación de la policía y de las autoridades capitalinas como Cesar Cravioto, secretario general de gobierno, encueraron la incapacidad para atender la violencia y los actos vandálicos que se dan en este tipo de movilizaciones al amparo y cobijo del cúmulo de participantes.
Septiembre 2025
Con resultados ambivalentes en un entorno muy adverso, la presidenta Sheinbaum llega a su primer Informe de Gobierno gozando de una popularidad de 74% de aprobación de acuerdo a la más reciente encuesta de El Financiero y ello implica necesariamente que una buena parte de la población está contenta con su gestión, sin embargo, ello no quiere decir que los graves problemas que lastiman a México tengan visos de solución en el mediano plazo como la seguridad pública, la economía, la regeneración del sistema de salud y educación que están colapsados, al igual que las dos empresas públicas del Estado, Pemex y CFE, además que las finanzas públicas presentan un estado grave de precariedad que compromete, incluso el fondeo de los programas sociales que en buena medida soportan la popularidad de la Jefa del Ejecutivo Federal.
La doctora se sacó la rifa del tigre al recibir un gobierno quebrado y con gigantescos escollos que requerirán tiempo, dinero y sobre todo capacidad de gestión, ya que la herencia maldita que heredó de su mentor son de tal magnitud que no bastarán los seis años que tiene para solucionarlos.
Aunado a ello, hay que decirlo con todas sus letras, el secuestro del Poder Judicial tiene implicaciones graves en la certidumbre jurídica y el pleno respeto al orden constitucional.
El nuevo andamiaje jurídico que ha creado la 4T, efectivamente daña al régimen democrático en aras de consolidar una incipiente autocracia.
La descomposición interna es un tema grave, el otro, es la presión permanente que ejerce el presidente Donald Trump sobre su contraparte mexicana que complica aún más el entorno económico, político, social y de gobernabilidad, ya que entre los aranceles y las sanciones que se imponen arbitrariamente a los productos mexicanos, asfixian a diversos sectores de la población.
El factor más preocupante que genera la ley del garrote de Trump es la incertidumbre que prevalece en la economía nacional, por la falta de definiciones en temas torales como la misma renegociación del T-MEC.
A la presidenta se le ordenó expresamente seguir con las mañaneras y con ellas pretender conformar un México irreal basado en mentiras y medias verdades, que, al contrastarlas con los datos duros del propio gobierno, pues no pasan el crisol de la realidad.
A casi un año de gobierno, todavía no vemos a la presidenta en todo su esplendor, se nota maniatada por una camisa de fuerza que le impuso AMLO, es decir, a un año de que llegó al poder no se aprecia las fortalezas, la personalidad propia y la visión de gobierno hacia el 2030, al contrario, se muestra una mala calca del tabasqueño que pretendió un proyecto político de gobierno en donde la atención de la pobreza era la premisa fundamental, empero, esa promesa solo quedó en el discurso y así seguirá por muchos años más, ya que el regalo del dinero público no revierte la pobreza y la marginación.
Las dadivas gubernamentales permiten por el momento gozar de popularidad, empero esta es un espejismo, mientras no se aliente la productividad y la incorporación de la población marginada a la inclusión social con acceso a un trabajo bien remunerado, vivienda, salud, educación y recreación.
Mientras la doctora no muestre su auténtica personalidad, su propia cosmovisión y su manera de gobernar sin ataduras, seguiremos dando cuenta de resultados mediocres que no corresponden a todo el potencial que tiene México para salir adelante.
Desde luego, hay diferencias entre el gobierno de AMLO y de Sheinbaum como el diametral enfoque que existe entre ellos en materia de seguridad pública, en donde la estrategia de Abrazos no balazos logró que los criminales se empoderaran de vastas regiones del territorio nacional, además de incrustarse en altas esferas del poder; en cambio ahora se observa un combate real y frontal contra los criminales de todo el país y aunque Omar García Harfuch y los principales mandos castrenses están comprometidos con la instrucción presidencial de pacificar al país y revertir los índices delictivos, lo cierto es que se trata de una lucha desigual contra las capacidades económicas, en armamento, inteligencia y cooptación de mandos militares y policiales por parte de los cárteles del crimen que están asentados en todo el territorio nacional.
En el tema económico, la situación es más complicada, porque se carecen de los recursos presupuestales para detonar la economía, sobre todo porque las grandes inversiones privadas ya no ven a México como un destino confiable y por ello han elegido invertir en otras regiones del orbe.
La inversión total ha caído 5.5 % en los últimos ocho meses.
En su Primer Informe no se asomó la autocrítica y menos el tan necesario llamado a la unidad nacional, al contrario, envuelta en una gran nube de datos sesgados se vanaglorió de los supuestos éxitos alcanzados.
JUNIO 2025
Los resultados de la jornada electoral judicial puso en su verdadera dimensión el poder de convocatoria del oficialismo ante los electores que fueron, en el mejor de los casos, indiferentes a la reiterada convocatoria de la presidenta Sheinbaum y de las voces del morenismo y no solo eso, se observó que con todo el aparato gubernamental de los tres niveles de gobierno, no fue suficiente para lograr una votación aceptable en el rango del 20% del padrón electoral, al contrario, tan solo fue la base del voto duro de la 4T que oscila alrededor de los 10 millones, los que acudieron, muchos de ellos acarreados, a las urnas. Ni siquiera todos los beneficiarios de los programas sociales atendieron el llamado.
En una elección de Estado, en donde no se escatiman los recursos del poder y del billete, no pudieron mostrar ese músculo que tanto presume en las mañaneras la Jefa del Ejecutivo Federal, quien lleva varios días justificando lo indefendible y matizando la derrota en las urnas.
Con el voto de unos cuantos, el resultado hubiera sido el mismo, es decir, una lista de juzgadores que fueron previamente aprobados desde Palacio Nacional, sobre todo en la composición de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, del Tribunal de Disciplina Judicial y del Tribunal Electoral, en lo demás, se mantuvo cierto control sobre los circuitos en donde se toman las decisiones de peso en diversas materias, que van desde lo penal, administrativo, hasta campos especializados como las telecomunicaciones.
El fracaso de la elección judicial solo sorprendió al oficialismo, porque para los demás estaba cantado que el abstencionismo sería en niveles inéditos del 90%, además de que, se comprobó una vez más que, la ciudadanía no es tonta y no porque se repita una media verdad un millón de veces deje de ser mentira, o más aún, de que se crea el cuento chino del México mágico y maravilloso que se pinta en la versión de la presidenta.
87 millones de ciudadanos no sufragaron y 22 de los 35 millones que votaron por Sheinbaum en 2024, tampoco acudieron a la cita con las urnas.
La noche de los cuchillos largos, esa en la que se llaman a cuentas a los culpables del desastre ha empezado llamar al paredón a esos gobernadores de Morena que no cumplieron con sus cuotas de votantes como fue el caso de los gobernadores, de Sonora, Baja California, Colima, Estado de México, Veracruz y Puebla, por citar algunos mandatarios. Así que Alfonso Durazo, Marina del Pilar Ávila, Indira Vizcaíno, entre otros, se distrajeron con la cancelación de sus visas norteamericanas, en lugar de avocarse a cumplir la indicación presidencial de llevar acarreados a las urnas, sin importar el costo.
La victoria tiene muchos padres, pero la derrota es huérfana y ese es precisamente el caso dentro del oficialismo ya que la doctora emprende, primero una operación de ajuste de cuentas y luego una operación cicatriz entre sus incondicionales para cerrar filas en torno a su proyecto político.
Otro de los culpables de la debacle es Andrés Manuel López Beltrán, el famoso Andy, quien se hizo responsable de Durango y Veracruz, con los resultados ya conocidos.
Sorprende para muchos que el candidato a ministro de la corte, el indigenista, Hugo Aguilar Ortiz, haya rebasado por la izquierda a Yasmín Esquivel y a Lenia Batres, en virtud de que cualquiera de las dos ya se sentían presidentas del máximo tribunal, sin embargo, alguien operó para desplazarlas, lo que significa que será hasta la última parte del sexenio cuando alguna de las dos puedan comandar a la Suprema Corte, aunque si bien es cierto que a Lenia le correspondería ser la siguiente ministra presidenta, por la votación alcanzada, lo cierto es que. alguien dentro del oficialismo y que despacha como director general del ISSSTE le jugo las contras a la presidenta para imponer a su carnala.
Morena cede terreno en Veracruz, pierde en Durango y ello, en la antesala de las elecciones intermedias de 2027, en donde habrá elecciones en 16 entidades para elegir gobernador, al tiempo de que se renueva la Cámara de Diputados federal y que, como están las cosas; nadie en su sano juicio se atrevería a pronosticar la victoria del partido oficial, sobre todo porque, sus aliados políticos, PVEM y PT han comenzado el parto de los montes para dejar de mamar de la ubre oficial, para caminar con independencia.
Así que si alguien pasa por Palacio Nacional y observa que las luces están prendidas en el ala sur, no es porque alguien tiene insomnio, sino porque continúan lamiéndose las heridas de la golpiza propiciada este 1 de junio.
