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OCTUBRE 2020

Ante tanto sufrimiento que hay en el mundo y por supuesto en nuestro querido país, es fundamental emprender un enfoque espiritual y religioso para vencer el temor, la incertidumbre y la desesperanza, producto de alguna adversidad causada por la pandemia.

Estamos viviendo tiempos similares a una guerra, en donde la muerte, la enfermedad y todo tipo de problemas, incluso, los de índole económico acechan a todos.

Por ello, tratamos de aportar soluciones a esos sufrimientos por el que transitamos la mayoría de las personas, a través de una visión del budismo.

¿QUÉ HACER CON MI PROBLEMA?

Cuando la vida diaria es afectada por las dificultades y se vuelve cada vez más difícil sostenerla, la tendencia de la mayoría de las personas es culpar y lamentar las circunstancias en que está viviendo. Naturalmente, para cada persona, su problema es más difícil que el de otros.

Algunos llegan a preguntar qué tipo de oración debe hacer para resolver un determinado problema por creer que es diferente de cualquier otro. En realidad, no existe oración adecuada para cada tipo de dificultad. Aunque los problemas son diversos, el principio de cómo producir la solución es el mismo para todas las situaciones. Lo que difiere es la forma en que los problemas se manifiestan en la vida diaria, lo que se llama efecto. Y si hay un efecto, ciertamente hay una causa. Este es el principio universal que se aplica a todos los casos, sean de enfermedad, desarmonía, desempleo, falta de dinero, pérdida de un ser querido etc.

Muchos quieren saber qué causas hicieron para pasar por tantos sufrimientos. Sin embargo, un simple análisis de la situación de la vida diaria basta para conocer la profundidad de las causas. Los sufrimientos revelan por sí mismos la naturaleza de las causas.

El principio de causa y efecto enseñado en el budismo no se aplica sólo al pasado, sino principalmente al futuro. Una vez que la vida presente es el resultado de las acciones en el pasado, el futuro será, de la misma forma, el fruto de la vida presente. Cuando se habla del pasado, no se refiere exclusivamente a las existencias pasadas, sino a todas las acciones realizadas hasta ahora por nuestra mente, nuestra palabra y nuestro cuerpo.

Por lo tanto, una vez que no podemos volver al pasado y corregir nuestros errores, nos queda sólo un único camino para revertir la situación de la vida presente: crear nueva conciencia de esa realidad de la vida y acumular causas positivas en el presente hacia el futuro. La percepción de este camino conscientemente es ser un buda y estar buscando otros medios es permanecer en la condición de simple mortal común.

El camino más eficaz para transformar las circunstancias que afligen la vida diaria comienza con la transformación interior de cada uno, es decir, con la revelación del potencial de buda a través de NAM MYOJO RENGUE KYO

Una de los pilares fundamentales para transformar el Karma es mediante la práctica cotidiana de  NAM MYOJO RENGUE KYO y con ello, hacer  surgir la compasión budista que deriva en tratar a todos tus semejantes como si fueran buda y con un sentimiento de misericordia para  vivir con el objetivo de hacer feliz a los demás.

La solución a cada problema que nos acecha está en nosotros mismos. Si empezamos a transformar nuestro interior comenzará un cambio radical en el exterior y no a la inversa.

Modificado por última vez en Miércoles, 14 Octubre 2020 13:02
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