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El apunte del director

FEBRERO 2021

LA ZANAHORIA DE LA VACUNA 

Dice la fábula que para que el burro tire de la carreta hay que ponerle una zanahoria adelante, lo suficientemente cerca para que el animal sienta que es posible alcanzarla. El burro piensa que algún día la alcanzará, y cada día arrastra la carreta persiguiendo una zanahoria que siente cerca, la huele, casi la puede tocar con el hocico. Por las noches, el burro sueña con la zanahoria. Sueña que él está en una pradera corriendo, casi sin sentir el pasto, hasta llegar a un silo donde hay cientos de zanahorias, como si fuera el paraíso de los burros. 

Algo como la zanahoria son actualmente en México las vacunas contra el coronavirus. El gobierno federal las ha puesto por delante con una promesa que está muy lejos de cumplir. 

A partir de que se abrió el registro nacional de personas adultas mayores de 60 años como un primer paso para que la población abierta empiece a recibir la vacuna contra el coronavirus, el pasado 2 de febrero, quienes cumplían con el requisito de la edad se volcaron a sus dispositivos electrónicos para tratar de ingresar sus datos. La incapacidad gubernamental se hizo evidente otra vez, y la página colapsó en minutos, lo que llevó a la necesidad de esperar tres días más para que los adultos mayores pudieran ingresar sus datos. 

En muchos casos, en las redes sociales hubo festejos por haber logrado registrarse en la página del gobierno federal. Casi, casi, festejaron como si hubieran ya recibido la vacuna y esto les diera licencia para salir a las calles a hacer su vida como era antes de la pandemia. Y eso que sólo fue el registro a una página que como respuesta informa que en breve se comunicarán con el registrado para hacerle una serie de preguntas. Es decir, otro registro, esta vez telefónico. 

El tema de la vacunación también le cayó como anillo al dedo al presidente Andrés Manuel López Obrador. En realidad, el gobierno federal no necesita hacer un registro para vacunar a la población. Bastaría con que el ciudadano se presentara en algún centro de vacunación con una identificación que le permitiera acreditar que su edad es de 60 o más años, y punto. Lo cierto es que este registro que el gobierno emprendió con la zanahoria de la vacuna tiene fines electorales. Le permitirá identificar con certeza y rápidamente dónde se ubica la población de mayor edad. 

En un año electoral, esta información puede ser muy valiosa si se utiliza en viejas prácticas clientelares  para la cooptación y la compra de votos. 

Además, desde el inicio de esta administración, miles de “servidores de la nación” salieron a las calles a realizar distintos censos en los que, supuestamente, se apoyan actualmente las entregas de dinero que se llevan a cabo por la vía de los programas sociales. A diferencia de los censos que realizaron los “servidores de la nación”, este registro nacional de personas adultas mayores de 60 años tiene la ventaja de alcanzar mayor cobertura, pues abarca todos los estratos sociales. 

La zanahoria de la vacuna es la motivación que un pueblo que ha perdido a más de 165 mil personas por el coronavirus está recibiendo. La realidad es que no hay vacunas suficientes para la población mayor de 60 años en México, que asciende a cerca de 16 millones. A ellos les están pidiendo registrarse, pero no hay vacunas. Les están poniendo por delante la zanahoria, como en la fábula.

Modificado por última vez en Lunes, 18 Octubre 2021 14:32
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