Se nos presenta una de las carreras más interesantes de toda la temporada. Tres equipos pelean por el campeonato de constructores y sólo quedan cuatro carreras. Como bien se sabe, Ferrari tomó el segundo puesto en la lucha por equipos, mientras que Red Bull bajó a la tercera posición. Sólo hay 54 puntos de diferencia entre el primer y tercer lugar, lo que obliga a los tres equipos a dar el todo por el todo. Hay poco que perder y mucho que ganar.
México puede no haber sido la referencia más clara para mostrarnos como se darán las siguientes carreras. Red Bull, a pesar del pésimo momento que vive, tiene una última esperanza. Helmut Marko había comentado que para Brasil esperaban regresar a la normalidad al equipo, con un coche competitivo, poderoso y dominador. Sin embargo, no parece haber salido todo bien. Los ritmos de carrera tanto de Max como de Checo dejan mucho que desear y carrera tras carrera dejan más dudas. ¿Qué le pasa a Checo? Es una mezcla de todo, la poca confianza que tiene en su monoplaza, un bajón de nivel por el mismo motivo, y un coche que no tiene la configuración correcta. No comparten las mismas actualizaciones él y su compañero. Pero.. ¿Y qué le pasa a Max? Aunque el león holandés sigue compitiendo por los primeros puestos, no ha podido conseguir una victoria en aproximadamente cuatro meses, y no podemos dejar de lado que, evidentemente, no tiene confianza en el coche. Fin de semana tras fin de semana, vemos a Verstappen más desesperado y quejándose todo el tiempo en el radio.
McLaren a pesar de ser el equipo líder del momento, tampoco es el más fuerte. Oscar Piastri también se ve afectado por los mismos problemas que Checo, aunque no en esa magnitud. Si bien, Piastri ha sido el piloto de toda la parrilla que más ha sumado puntos desde el parón de verano, no le ha alcanzado para competir directamente ni con Max ni con Lando. Esto nos indica que los de Woking lo están obligando a ser un escudero, al no darle las mismas actualizaciones ni las mismas oportunidades que a su primer piloto, Norris. Por otra parte, está el campeonato de pilotos y el de constructores en juego. La estrategia de los Papaya, al menos hasta el final de esta temporada, es buscar a toda costa ganar como equipo. Recordemos que el equipo campeón recibe una bonificación económica demasiado grande. El año pasado se presumía que Red Bull se embolsó hasta 140 millones de dólares. Con este ingreso, las escuderías invierten en el desarrollo de su monoplaza, y por lo general, encuentran un buen camino.
En Interlagos se necesita tener el coche muy bien equilibrado, es un circuito demasiado rápido pero también con muchas curvas. Para rebases, es necesaria succión efectiva en la recta principal y en la recta trasera. La toma de DRS y la succión pueden ayudar mucho al adelantamiento en la curva inmediata después de ambas rectas. Sao Paulo se caracteriza por ser un circuito cambiante, la temperatura puede jugar en contra o puede jugar a favor. Ha habido DNF al iniciar la carrera, pole positions inesperadas, etc. Este fin de semana lo que más puede cambiar tendencias son las descalificaciones. Suelen haber choques por maniobras innecesarias y también por lo angosto de las curvas, si los monoplazas no tienen la carga aerodinámica necesaria, en las frenadas tienden a deslizar y pueden llegar a perder el control.
Creemos que este fin de semana será un resultado muy apretado entre los tres equipos punteros. Esperemos que Sergio tenga una buena carrera y un buen cierre de temporada. Mucho que ver en este carrerón.
