- En vilo, la Iniciativa contra el nepotismo
- “Ya chingamos”, ¿El grito vencedor de las dinastías políticas en México?
Ver para creer. Lo que parecía una iniciativa de mero trámite en el Senado de la República, no fue así. La propuesta del Ejecutivo Federal, la que el pasado 5 de febrero presentó la presidenta Claudia Sheinbaum para prohibir el nepotismo a partir de 2027, sufrió una modificación que, de entrada, modifica el espíritu de la política pública impulsada por la mandataria, y, por sus fueros, los integrantes de la cámara alta decidieron, en votación del pleno, aplazar la entrada en vigor de la reforma constitucional propuesta y llevar hasta el año 2030 sus designios.
Aunque la minuta aprobada en el senado aún tiene que pasar por la aprobación de su colegisladora la Cámara de Diputados y luego buscar el respaldo de la mitad más uno de los congresos locales, es un hecho que quienes en esta ocasión dieron el visto bueno lo hicieron bajo compromisos inconfesable y al grito de “ya chingamos”, para con ello favorecer las aspiraciones de quienes, cobijados por sus apellidos, pretenden seguir dominando el panorama electoral por el simple hecho de gozar con vínculos familiares y que en México se conocen como dinastías, caciques o herederos del trono.
Hasta donde se sabe, la propuesta presidencial pretende detener prácticas que hasta ahora han permitido en nuestro sistema político la llegada a cargos de elección a personas que su único mérito contar con un vínculo familiar, y en ese diagnóstico sería fácil ubicar a políticos de un pasado reciente con apellidos como los “Del Mazo” o los “Murat”, pero también del presente como los “Monreal” y los “Salgado”, estos últimos apellidos de abolengo en Zacatecas y Guerrero, respectivamente.
En lo general, la reforma fue aprobada por unanimidad, con 127 votos; y en lo particular fue avalada con 97 votos a favor y 26 en contra. En ella se propone como un requisito de idoneidad que las personas que busquen participar para un cargo de elección popular no tengan o hayan tenido en los últimos tres años anteriores al día de la elección, un vínculo de matrimonio, concubinato o relación de pareja. Así como parentesco consanguíneo o civil en la línea recta sin limitación de grado, y en la línea colateral hasta el cuarto grado, o de afinidad hasta el segundo grado, con la persona que ocupa el cargo por el cual participarán.
La iniciativa parece estar en congruencia con la iniciativa presentada por la titular del Poder Ejecutivo, y decimos parece, porque los senadores modificaron la esencia y el espíritu de la propuesta presidencial al aplazar la entrada en vigor de la mista hasta el año 2030, situación que favorece a todos y todas aquellas personas que tengan algún vínculo familiar con los ejecutivos estatales se postulen, y en esa línea de acción es muy fácil identificar a la esposa del actual gobernador de Nayarit, al papá de la gobernadora en Guerrero y al hermano del gobernador en Zacatecas, más los que se apunten en otros lares. Y en ese escenario todo parece indicar que el grito de guerra de las dinastías políticas de México se resume en un “Ya chingamos”.
LAS CARTAS HABLAN. - A propósito de la iniciativa presidencial contra del nepotismo, tal vez sea necesario recordar a los diputados federales una carta que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hizo llegar a servidoras y servidores de la administración pública federal. La misiva tiene fecha de 2 de octubre de 2024. El primer párrafo es muy preciso y va dirigido para quienes son pieza fundamental en la tarea de gobernar, como también lo son los integrantes del Congreso de la Unión. Veamos:
“Por voluntad del pueblo de México comenzamos una nueva etapa en la transformación de la vida pública. El motor de este momento es el pueblo; la ciudadanía empoderada y con la dignidad restituida. Ustedes son parte fundamental para profundizar este proceso histórico; quienes cumplen funciones administrativas y operativas, así como mandos medios y altos de todas las dependencias y entidades de este gobierno. Nuestro horizonte será predicar con el ejemplo a través de un gobierno honesto, honrado y austero, pues servimos a la patria y no debemos de servirnos de ella. Su comportamiento y desempeño debe ser siempre evitar y condenar las malas prácticas, propias del régimen que hemos superado: sin influyentísimo, sin nepotismo, sin corrupción ni impunidad. El presupuesto no es de los funcionarios, es dinero del pueblo que debe ser cuidado y bien invertido.
Y por si los legisladores no se dieron cuenta o no se enteraron de dicha misiva, es de recordarles que parte del espíritu de esa carta lo podemos encontrar en el numeral doce de los 100 compromisos que hizo Claudia Sheinbaum el 1 de octubre al tomar posesión como la primera mujer en llegar a la Presidencia, en dicho punto establece la formación de un Gobierno “Honesto, sin nepotismo”.
VA MI RESTO. - La iniciativa contra el nepotismo fue compromiso de campaña y luego compromiso de gobierno, hoy la propuesta hecha por la presidenta Claudia Sheinbaum y dada a conocer en la emblemática fecha del 5 de febrero, el Día de la Constitución, está en vilo por la política de alianzas que el partido verde reclama en aparente derecho, toca ahora a los diputados federales enderezar el entuerto legislativo que al grito de “ya chingamos” salió desde el senado de la república. Que conste, y hasta ahí porque como veo doy.
