La lucha por el hueso ya inició, por lo menos en Morena, rumbo a los comicios del 2021 y la refriega está a punto de salirse de control y de no ser porque los aquiete el morenista número uno del país a los rijosos, pues no habrá condiciones para desplegar la encuesta para dirimir quién llevará los bártulos de ese partido a partir del próximo mes.
El ala dura de Morena no quiere por ningún motivo que Mario Delgado, pastor de los diputados de Morena, dirija el partido y desde ahora, incluso con violencia, se impide que avance en su pretensión.
El mayor enemigo de Morena en las elecciones intermedias está en su seno, ya que el ADN que conforma a este hibrido político tiene rastros genéticos del PRI, PRD y hasta del PAN, por lo que si alguien pensaba que aquellas prácticas que se desplegaban hace algunos años para asirse del poder a cualquier costo, estaban desterradas, pues resulta un iluso, por decir lo menos.
En este momento no hay condiciones para llevar a cabo en paz las reuniones distritales rumbo a la contienda interna por la dirigencia ya que no solo algunos sectores de las bases que tiene ese partido no quieren soltar el hueso, sino que algunos colaboradores de López Obrador incrustados en el gobierno, participan en el proceso interno, no obstante las advertencias del presidente de que no metan las manos y si lo hacen deberán atenerse a las consecuencias.
Mario Delgado transita por un camino minado en su aspiración de relevar a la actual lideresa del partido, Yeidckol Polevnsky, ya que la nomenclatura existente en Morena, impedirá por todas las vías cerrarle cualquier posibilidad, al igual que a Alejandro Rojas Díaz Durán, esbirro de Ricardo Monreal.
La batalla campal que se está llevando a cabo en estos momentos entre morenistas está en proporción directa a las posiciones electorales que estarán en juego en la elección intermedia, ya además de 14 gubernaturas, estará en disputa las curules de los diputados federales, amén de cientos de alcaldías, entre otros cargos de elección popular.
El ex secretario de Finanzas del gobierno de Marcelo Ebrard está sometido a una “guerrita negra” que pretende desconocer su militancia, no obstante haber participado en la Asamblea Constitutiva de Morena en Colima y su afiliación al partido desde el año de 2015.
Las irregularidades en el padrón de militantes es de tal magnitud que nadie en Morena sabe a ciencia cierta cuantos lo integran y mucho menos quienes realmente están debidamente registrados y este es tan solo es uno de los escollos a los que se enfrentan los aspirantes al cargo, además de la suspensión de, unos dicen 29 por ciento, otros, hasta el 60 por ciento, de los congresos distritales.
Así las cosas y como si le faltará algún problema a AMLO, ahora tiene uno más, la guerra sucia en que está inmiscuido su partido y que al final de cuentas, optará por una decisión salomónica para mantener quietos a los revoltosos, aunque como están las cosas, capaz de que sale raspado. Hay que considerar que, como reza la conseja popular, “Cuando la perra es brava hasta a los de la casa muerde”
