Mayo 2026
América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total
El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.
El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.
Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.
Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.
A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.
Jardine perdió el control del proyecto
El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.
Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.
El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.
Los extranjeros que deben salir
La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.
La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.
Brian Rodríguez
Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.
Alejandro Zendejas
Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.
Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.
Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.
El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.
Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.
Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo
La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.
Las Águilas necesitan:
3 delanteros contundentes.
1 mediocampista con creatividad.
2 defensas centrales con liderazgo.
3 Laterales con mayor profundidad.
¿Continuidad o cambio en el banquillo?
La gran interrogante es si Jardine debe continuar.
El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.
En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.
La afición ya no tolera más fracasos
La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.
El descontento es creciente y la paciencia se agota.
Se acabó el tiempo de las contemplaciones
El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.
Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.
Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.