Lo más seguro es que, dentro de quince días a estas horas, las principales plazas públicas de los estados donde se celebrarán elecciones serán las manifestaciones y los gritos lo que distinga el ambiente de estos lugares. Y no es para menos, después de sesenta días de campaña, mejor dicho de insultos y descalificaciones proferidas entre los diferentes aspirantes a algún cargo de elecciones popular, es previsible que los ánimos estén caldeados y ninguno de los derrotados en condiciones de aceptar los resultados.
Ejemplo de lo que está pasando al calor de las campañas políticas hay muchos en materia de insultos, descalificaciones e improperios, e incluso estos están más presentes en el electorado que las propuestas de trabajo o programas para resolver los diversos problemas que aquejan a la población.
En Coahuila, el candidato a la gubernatura propuesto por el Partido de Acción Nacional (PAN), de nombre Guillermo Anaya, dejó constancia de su forma de pensar en materia de género y su expresión le podría costar el mismísimo cargo de gobernador.
Palabras más, palabras menos, el aspirante blanquiazul dirigió su mensaje a las lideresas del PRI y en un tono machista les lanzó que a ellas les daría “puro chile”, palabras que no cayeron nada bien en el sector femenil coahuilense, e incluso el agravio llegó hasta el mismo Congreso de la Unión, donde legisladoras y legisladores abordaron el asunto por considerar que ese lenguaje promueve la violencia sexual contra las mujeres.
El exabrupto del candidato panista por supuesto que no pasó desapercibido tampoco por la dirigencia nacional del priismo, por lo que de inmediato han solicitado a las autoridades del Instituto Nacional Electoral (INE) que sancione al candidato por el insulto a las mujeres retirándole el registro de sus candidatura, porque con una disculpa no será suficiente.
Y en este tema habrá quien considere que el retiro de la candidatura al grosero abanderado sería una medida excesiva, tal vez sí, pero cuando en nuestra sociedad sigue costando trabajo la igualdad de género; cuando la falta de respeto a la mujeres inicia con aparentes “chistecitos”; cuando expresiones misóginas se resisten a desaparecer entre algunos hombres; cuando en lugar de lugar de una cultura de respeto entre géneros hay quienes insisten en la violencia verbal, en la discriminación y calumnias hacia las mujeres, cuando todo eso, en verdad que el retiro o cancelación de una candidatura a alguien que quiere gobernar se nos hace poco.
En fin, toca a las autoridades definir lo procedente es este tipo de conductas que por lo pronto, entre las mujeres de Coahuila y en general a nivel nacional, no cayó nada bien el “chistecito” del candidato Guillermo Anaya, al contrario las mujeres de esos lares dicen que esas misóginas expresiones han pintado a tiempo al candidato, y si antes de la fecha del 4 de junio no hay una respuesta de las autoridades en este asunto, de todos modos les queda el voto como recurso al rechazo a actitudes machistas y contra todos aquellos personajes que de alguna manera ponen el riesgo la agenda de los derechos humanos.
Es cierto, también habrá quien ni se sorprenda ni se espante por lo que al calor de las campañas políticas los candidatos dicen, pues históricamente el desarrollo de las campañas son eso y aunque muchas veces estas llegan a incomodar a más de uno, se da por hecho que después de la jornada electoral las tiznadas, agravios, y todo tipo de guerra sucia quedan en el olvido.
Pero no hay que olvidar que los tiempos y las formas de pensar también han ido evolucionando, y aunque en el tema de equidad de género ha costado trabajo hacer valer voz y reforzar igualdad de derechos, está claro que mujeres y hombres no están dispuestos a retroceder ni un centímetro en esta lucha, por lo que aquí no vale eso de que “usted disculpe” o “lo que quise decir”. Hubo un agravio y punto.
VA MI RESTO.- Los escenarios de inconformidad en Veracruz, Coahuila, Nayarit y el Estado de México serán apenas un aviso y preámbulo de lo que postelectoralmente con seguridad viviremos antes y después de los comicios presidenciales de 2018, y en ambos casos se da por hecho que será la capital de la república el epicentro de estos movimientos.
Así, no obstante que en territorio mexiquense los estudios de opinión publica en su mayoría anticipan que el triunfo será para el candidato del PRI, Alfredo Del Mazo, es previsible desde ahora la candidata de Morena, Delfina Gómez, no acepte su derrota, por lo que los reclamos en este caso no se quedarán en la vía judicial sino que las inconformidades y protestas llegarán a las calles de Toluca, pero también de otras capitales de las entidades del país, porque para ellos significará no una defensa sino la continuación de una campaña política rumbo a la presidencia en 2018.
Y es tan previsible la derrota de Morena, que sin aceptarlo abiertamente en su discurso están aceptando que solos no podrán ganar ni el Estado de México ni la silla presidencial, al menos así se interpreta el mensaje de su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador.
En los últimos días, el líder de MORENA ha hecho reiterados llamados a militantes del PRD, PT y Movimiento Ciudadano a sumarse públicamente a la candidatura de Delfina Gómez en el Estado de México. El tabasqueño afirmó que no se trata de una amenaza, un ultimátum o un chantaje, sólo pidió definiciones. Obvio, del otro lado se escucharon risibles expresiones acompañadas de un ¡Ay, ajá!, y hasta ahí porque como veo, doy.
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