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El apunte del director

MAYO 2023

El tercer contagio por Covid-19 del presidente López Obrador desnudo la incapacidad de dos de sus principales colaboradores, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López y su vocero, Jesús Ramírez, quienes sin la menor vergüenza mintieron, incluso con versiones contradictorias, y evidenció que a pesar de que la salud del Jefe del Ejecutivo Federal va en franco deterioro, no existe un plan de crisis para enfrentar sus recaídas y contagios.

Por lo menos deberían establecer en Palacio Nacional un protocolo para establecer un manual sobre lo  que se tiene que hacer, en caso de que el presidente tenga un contratiempo que le impida estar al frente del gobierno.

Si el problema es de salud, debería informar su doctor de cabecera mediante un reporte médico serio sobre  el real estado civil del presidente y no como lo hizo, en esta ocasión, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, que apenas alcanzó a balbucear algunas frases con un contenido propio de un estudiante de medicina y no un facultativo encargado de la salud del tabasqueño.

Es decir, para la otra, que no salga Alcocer y si en cambio un médico militar o alguien que si sea especialista en los males que aquejan al presidente.

Está visto que en la 4T trabajan una bola de improvisados y mentirosos, como es el caso de Adán Augusto, Jesús Ramírez y Jorge Alcocer, funcionarios que manejaron diversas versiones que no  coincidieron con lo que relató el presidente a propósito de su vahído: “Me quede como dormido, Fue una especie de váguido”.

“Como el jefe miente, porque nosotros no lo vamos hacer”, fue la regla de oro que usaron sus tres colaboradores y ello provocó más incertidumbre entre la ciudadanía y dio pie a versiones perversas de todo tipo.

La improvisación, la mentira y la incapacidad quedaron al descubierto de tres colaboradores cercanos del presidente, tras su contagio por tercera vez por  Covid-19.

Por el bien de la Nación, sería conveniente que para la próxima, esperemos que no suceda, estén mejor preparados los colaboradores del presidente que van a dar el parte oficial del eventual percance.

Tenemos un presidente que lo aquejan diversos males, por lo que requiere vigilancia permanente de los médicos y aunque se ha exigido un reporte médico sobre la salud del presidente, al día de hoy no se ha hecho.

Mientras que en otros países como Estados Unidos, es una obligación moral e institucional informar sobre el estado de salud del presidente, tal como aconteció en el mes de abril en donde se dio a conocer un reporte  médico de 5 páginas sobre el estado de salud de Joe Biden.

En cambio aquí, solo por filtraciones y el robo de información de los “Guacamayos”, ha trascendido que López Obrador padece de gota, hipertensión, males cardiacos y lesiones cervicales, además de las secuelas que han dejado en su cuerpo, tres contagios por el coronavirus.

Si consideramos que es un hombre enfermo, de casi 70 años y con una carga de estrés descomunal, entonces las posibilidades de una recaída son altas, por ello, sus colaboradores deben estar preparados ante cualquier eventualidad.

Modificado por última vez en Jueves, 01 Junio 2023 01:01
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