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Se tenía que decir… Los mexicanos queremos saber. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

07 Ago 2019
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El presidente Andrés Manuel López Obrador estableció en este sexenio una práctica que ya había probado en los tiempos en que fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal: las conferencias de prensa tempraneras. En aquel tiempo, López Obrador era un opositor al gobierno federal, y en ese carácter eran tomados sus dichos, por lo que gozó de una amplia difusión en los medios de comunicación, lo que le permitió, a su vez, marcar la agenda pública y mediática para el país.

 

Su retórica, que no ha sufrido cambios desde hace décadas, atraía a algunos opinadores que usaban algunos de sus argumentos para las críticas al gobierno federal. Sin embargo, en la realidad, eran pocos quienes lo tomaban en serio.

 

Episodios como el plantón en la avenida Reforma, que inició en julio de 2006 y duró 47 días provocando pérdidas superiores a los 3 mil millones de pesos a los comercios de la zona, así como el de noviembre del mismo año, cuando se autoproclamó “presidente legítimo” y se colocó una banda presidencial apócrifa, hicieron que López Obrador perdiera credibilidad y fuera tomado como poco serio.

 

Ahora, ya como titular del Poder Ejecutivo, López Obrador decidió replicar la práctica que como Jefe de Gobierno de la capital le funcionó y se echa una conferencia de prensa diaria en la que toca diversos temas y contesta -cuando quiere- las preguntas que le hacen los reporteros.

 

A ese ejercicio, que el presidente ya tiene bastante dominado, sus seguidores y aplaudidores le han atribuido bondades democráticas que en realidad no existen. Han dicho, por ejemplo, que es un ejercicio de rendición de cuentas. Eso es una mentira, pues el presidente no rinde cuentas en sus conferencias de prensa; sólo informa lo que a su parecer es importante, batea preguntas incómodas, miente flagrantemente al responder otras y ofrece datos imposibles de corroborar.

 

Esa incontinencia verbal de la que sufre y ha sufrido siempre López Obrador lo ha llevado a caer en errores como afirmar que “todavía pastaban los búfalos en lo que hoy es Nueva York y ya en México había universidades y había imprenta”. O sea, se creyó el cuento de que los priístas son dinosaurios.

 

Lo que sí es un ejercicio de rendición de cuentas, y que sin duda aporta mucho más valor de lo que se ha obtenido de las conferencias de prensa tempraneras, son las solicitudes de información a las distintas dependencias de gobierno, órganos autónomos, universidades, sindicatos y otros entes obligados.

 

En el primer semestre de este año, las solicitudes de información a la Presidencia de la República se incrementaron en 350% en relación con el mismo periodo del año pasado. Es decir, los mexicanos están solicitando más información a la Presidencia que en sexenios anteriores. Ello refleja que la sociedad no está conforme con la información que se vierte todas las mañanas desde el púlpito lopezobradorista. La información de las llamadas “mañaneras”, entonces, no es de calidad.

 

El titular del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), Francisco Javier Acuña Llamas, dio a conocer que en los primeros seis meses de este año la Oficina de la Presidencia recibió mil 800 solicitudes de información, en comparación con las 400 que se recibieron en el primer semestre de 2018.

 

Sin embargo, en el primer semestre de 2019 en la Oficina de la Presidencia también hubo 330 recursos de revisión por parte del INAI en los casos de solicitudes de información en torno a la Presidencia, en comparación con las 20 que hubo en el mismo periodo del año anterior. El recurso de revisión lo interpone el solicitante cuando la autoridad a la que se pide información la niega o la limita, y es una herramienta jurídica de impugnación ante la resolución del sujeto obligado, en este caso la Presidencia de la República. En pocas palabras, los recursos de revisión se dan cuando la autoridad a la que se le solicita la información “batea” al solicitante.

 

En síntesis, los mexicanos no estamos recibiendo información de calidad en las conferencias de prensa diarias del presidente. Por ello, se han más que triplicado las solicitudes de información a la Presidencia de la República. Sin embargo, el enorme incremento en los recursos de revisión refleja que tampoco por esa vía se está obteniendo la información que los ciudadanos requieren.

 

Los mexicanos queremos saber, principalmente sobre las acciones de gobierno, y las conferencias de prensa no están siendo el canal para informar a suficiencia y con calidad. Es una falacia, pues, que las conferencias de prensa sean un ejercicio de rendición de cuentas. Eso, de verdad, sólo se lo creen en Palacio Nacional.

 

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