El tema de hoy, del que se escuchan conversaciones en casi todo tipo de reuniones, sin duda, es la vinculación a proceso de la ex funcionaria de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, quién en tiempos del esplendor del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ocupó la Jefatura de Gobierno del otrora Distrito Federal y desde donde acuño la frase “tengo las faldas bien puestas” en su forma de gobernar, luego fue presidenta nacional del PRD pero, al no obtener los resultados esperados en las elecciones de 2003, dejó el cargo e inició una historia de confrontaciones políticas contra el entonces Jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
La confrontación entre ambos políticos se recrudeció en 2004, cuando el diputado panista Federico Döring filtró un video en un noticiero televisivo que provocaría un escándalo político con dimensiones nacionales y que a nuestros días aún no se olvida entre la sociedad mexicana, pues desnudó un caso de corrupción en la administración pública capitalina: el perredista René Bejarano, Presidente de la Asamblea Legislativa y ex secretario particular de AMLO, fue mostrado, en vivo y a todo color, recibiendo 45 mil dólares del empresario argentino Carlos Ahumada. En su defensa, Bejarano dejó entrever que ese dinero fue entregado a la entonces presidenta del partido, Rosario Robles, supuestamente para financiar campañas políticas de algunos de los candidatos de ese partido. El resto de la historia es del dominio popular.
Dice el presidente López Obrador que su fuerte no es la venganza, pero en la percepción de la opinión pública el encarcelamiento de Rosario Robles empieza a mostrar cosas muy parecidas a un complot, el cual inicia su ruta con el nombre de Rosario y termina con el nombre y apellido de Robles Berlanga, al menos eso es lo que parece, o cómo leer esas señales donde el juzgador tiene un parentesco político con el defenestrado señor Bejarano, porque ni modo que se diga que el apellido Padierna es una mera coincidencia, siendo que Dolores Padierna es esposa de quien al ser exhibido recibiendo maletas de dinero se le quedó el mote de “El señor de las ligas”.
Omisión es el delito por el que se le acusa a Robles Berlanga y en términos jurídicos los especialistas señalan que el caso no ameritaba cárcel por estar tipificado en el código penal federal como un delito no grave, pero al pariente de René y Dolores Padierna, el Juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna eso no importó y se ajustó a la regla de “los otros datos”, porque la consigna o el criterio de justicia en este caso lo que importa no es tiznar sino manchar.
Sobre este asunto, el presidente López Obrador, en su conferencia mañanera de este miércoles, al referirse al caso Robles Berlanga, y luego de que le cuestionaron si se había violado el debido proceso, dijo que eso de las consignas era una práctica que se creó en la época del presidente Porfirio Díaz, quien “en apariencia él era respetuoso de la ley y se cuidaban las formas, pero lo cierto es que la Constitución y las leyes se violaban en el fondo”.
Al rememorar épocas negras de la época porfirista, López Obrador habló de consignas como eso de ‘Mátalos en caliente’ a quienes eran vistos como un peligro para el régimen de entonces y aquella otra que aconsejaba sanciones a quienes escribían en su contra: “Mira, sácalo, hazle caso al juez, pero saliendo le metes otra denuncia para que vuelva a la cárcel y así, y como éstos son muy tercos saliendo va a volver a escribir algo en contra tuya y lo vuelves a meter, a ver quién se cansa primero”.
Dice AMLO que ser respetuoso de la ley en el caso Rosario Robles, que se actuará con legalidad, con ética, con principios, con integridad, que se respetarán los derechos humanos, “que no se humille a nadie, que se actúe con profesionalismo”. Y así debe de ser si consideramos que en nuestro sistema político hay una separación entre los poderes ejecutivo y judicial, pero vemos la actuación del Juez Delgadillo Padierna y cuesta trabajo no asociar la resolución de este caso con los tiempos porfiristas. ¿Venganza?
