El presidente López Obrador tiene muy clara la idea de que sus conferencias mañaneras son la piedra angular de la forma tan peculiar que tiene para gobernar, a través de ellas se posiciona diariamente el mensaje que quiere que asimilen sus seguidores, al tiempo de mantener en la agenda pública, temas que sirven como distractores o cortinas de humo ante los asuntos escabrosos como la inseguridad, el desempleo, el nulo crecimiento económico, entre otros,
Para miles de mexicanos la única información que procesa en torno a AMLO son las conferencias mañaneras y si acaso alguna actividad presidencial de la que dan cuenta principalmente los medios electrónicos y párenle de contar.
A López Obrador no le interesa si muchos de sus dichos son falsos, ya que eso no será considerado por sus partidarios, quienes los que dice el presidente lo toman como verdad absoluta.
Para sus adeptos, el presidente no miente, no engaña, es incorruptible, honrado y austero y quien ose decir lo contrario, será “condenado a la hoguera”, aunque este sea un familiar.
La palabra del presidente es un acto de fe que no acepta cuestionamientos.
Los seguidores de AMLO cuando escuchan alguna noticia o descalificación contra él reaccionan de forma iracunda, ya que ellos creen que son mentiras, fake news, o de plano, los quejosos hablan de ardor porque fueron desplazados del poder.
Nunca reconocen que existe “otra” realidad lacerante que lastima a diario a gran número de mexicanos. Solo cuando los toca el efecto del mal gobierno, recapacitan y en un proceso profundo de contrición, aceptan que se equivocaron.
El dogma presidencial, ese que se pronuncia desde el púlpito de Palacio Nacional, es suficiente para cientos de miles de mexicanos que no quieren contrastar esa información con otros datos, aunque estos sean los duros, o más aún que sean surgidos de la cruda realidad
La piedra angular de AMLO es la propaganda y la comunicación y al igual que ocurrió con Hitler, guardando las proporciones, y por ello las mañaneras se tornan en ese instrumento propagandista que tanto envidiaría Josehp Goebbels, ministro de propaganda del genocida.
A la propaganda y comunicación, la cooptación de seguidores a través de programas sociales, se suma la revocación de mandato para perpetuarse en el poder, sin embargo, para que esta ecuación funcione se requiere que el punto de equilibrio no se rompa, que es cuando el número de detractores del presidente superen a sus fieles.
Por ello, AMLO y sus legisladores requieren con urgencia de que se apruebe la revocación de mandato en el 2021, ya que de no hacerlo se corre el enorme riesgo de que en el 2022, ya no se tenga el apoyo popular.
De acuerdo a las proyecciones económicas el 2022 será el año de quiebre de la economía mexicana, en donde la crisis pegará a los hogares mexicanos, particularmente en los sectores socioeconómicos más desprotegidos.
Mientras llega este nefasto año, seguiremos padeciendo las mañaneras, aunque para otros, es la palabra que marca el camino hacia la felicidad.
