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Conferencia tras banderas. La cuarta T terminó en la cuarta D. Por: Pepe Rocello Destacado

15 Oct 2019
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El comportamiento de la economía y de la inseguridad, le dice a la cuarta T que no va por buen camino, con un incremento constante de la violencia logrando tener, en el primer año de gobierno, las cifras más negras desde que se tienen registros, es decir, lleva un ritmo de crecimiento mayor que la guerra de Calderón y las secuelas con Enrique Peña.

En lo económico estamos viviendo fenómenos de desaceleración económica y visos de recesión, y lo más preocupante es que la inflación persiste en 3%, lo que es el principio de la destrucción de la estabilidad del entorno macroeconómico.

Este fenómeno se define como estanflación, en donde, a pesar de no existir condiciones de crecimiento económico, que de manera natural se crean condiciones temporales en donde la demanda o la oferta se incrementan por el crecimiento económico y presionan de manera temporal la variación relativa de los precios o inflación de oferta o de demanda, mismos que regresan de manera paulatina a lograr un equilibrio estable en el mediano plazo.

En donde no hay crecimiento económico y persiste el crecimiento de los precios, solamente puede provenir de un incremento de la masa monetaria en circulación, la cual viene a deteriorar las condiciones generales del poder de compra, y principalmente de los salarios reales, a pesar de que existan ajustes en los salarios nominales, principio de una secuencia que ya hemos visto en la época de los setentas en la cúspide y caída de los excesos de la economía mixta de Echeverría y Portillo.

La cuarta T crea condiciones para estimar que puede ser la cuarta Recesión, actualmente ya es la cuarta Desaceleración económica, en el siglo pasado y en el actual, podemos decir que el comportamiento de la economía por los ciclos económicos, destacando que la primera desaceleración que tuvo nuestra economía estuvo condicionada por la recesión mundial conocida como la crisis del 29 y que en México, la economía dio señales de recuperación hasta 1934, coincidiendo con el periodo presidencial de Adolfo Ruíz Cortines que concluye con los periodos de los gobiernos militares pos revolucionarios, posterior a ello, entramos en una etapa de estabilidad económica y de crecimiento sostenido lo que se conoce como el desarrollo estabilizador emparejado, en una primera etapa con el periodo de entreguerras mundiales, que benefició el crecimiento económico de los países que no estuvimos involucrados directamente en el conflicto.

La segunda Desaceleración, que terminó en una Recesión, se tiene con el inicio de las crisis de pagos y de ajuste de las finanzas naciones que cierran la época del expansionismo estatal y que concluye con López Portillo con el acto del llanto por la devaluación e inicia el periodo de ajuste, en donde la economía y su comportamiento se caracteriza por periodos prologados de inflación y nulo crecimiento económico, deterioro del poder adquisitivo de los salarios y del poder de compra de la sociedad en su conjunto, en esa etapa vimos inflaciones cercanas al 100% anual, que alcanzó el 1400 % sexenal de inflación, la más alta hasta ahora.

Después del ajuste económico, que tenía por objeto acercar las finanzas públicas a un equilibrio presupuestal primario, es decir, solamente gastar los que estimas ingresar, inauguramos lo que podemos catalogar como la tercera etapa de desaceleración recesión sexenal, que se inaugura con el supuesto fraude electoral de Salinas en contra de Cárdenas, instrumentado por el actual titular de la CFE, Manuel Bartlett, el dinosaurio favorito de la izquierda y derecha que pugnaban por procesos democráticos electorales efectivos, que generan las presiones suficientes para crear incertidumbre en los procesos electorales, resultando en la alternancia política en los tres órdenes de gobierno en nuestro país, que se inicia con los errores de diciembre, definidos así por la crisis de pagos provocada por las decisiones tomadas por el gobierno de Zedillio en contra de la decisión de apertura financiera de la deuda pública de Salinas que se concluye con los Bonos Cero del tesoro de Estados Unidos.

Esta etapa, en donde las condiciones políticas electorales influyen en el comportamiento cíclico sexenal de la economía, concluye con la elección de Enrique Peña Nieto y que tiene una constante, la participación de AMLO y el posterior conflicto electoral por el supuesto tercer fraude electoral orquestado en su contra y que todavía aun en día, a pesar de que tiene un año en el ejercicio del poder, se debate.

La cuarta desaceleración y posible recesión, hoy no se puede atribuir al resultado electoral, el cual no dejó lugar a dudas, y que en 2018 se tuvo un cierre de crecimiento económico del 2.0%, atribuible a la civilidad en los actores de la contienda electoral, suponemos por lo contundente del resultado y que la otra variable de las crisis electorales sexenales en este momento al fin ganó.

Es decir, la desaceleración y posible recesión es atribuible exclusivamente a la instrumentación de la cuarta T, y puede caracterizarse por ser un periodo de estanflación, inflación sin crecimiento económico, que de acuerdo a las previsiones y los resultados acumulados en los tres primeros trimestres que han estado muy cercanos a cero de crecimiento o el 0.3 % y si persisten en recobrar la operación de la política monetaria junto con el manejo político de la tasa de interés como instrumentos para manipular la económica con liquidez artificial, estaríamos ante periodos acelerados sin crecimiento económico e inflación impulsada por el populismo del incremento del salario nominal, con un acelerado deterioro el salario real.

Bienvenidos a la nueva era de estanflación en México, esperemos que solo dure hasta el 2021.  

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