En días pasados se reeditaron actos que creíamos desterrados de nuestra vida y que parecieran sacados de la época post independentista, en donde las construcciones de consensos pasaban por liderazgos individuales que se transformaban en caudillos y casi siempre en cacicazgos dictatoriales, en donde los individuos se eternizan en al poder para así garantizar el bienestar del pueblo bueno en contra del opresor empresario promotor del desarrollo y del mercado.
En este sentido, vemos en Latinoamérica dos grandes fenómenos: por un lado, el intento de replicar sistemas dictatoriales unipersonales y corporativos, como en Cuba con la dinastía Castro que ha estado en el poder por más de 59 años y contando, Venezuela con el Chavismo, hoy con Maduro que van por 20 años en el poder, que solamente la muerte quitó a Chávez. Bolivia se suma a estos con Evo en el poder desde 2006, pobre Bolivia, todos estos países vinculados con el lado más oscuro del seudo comunismo real.
Y por otro lado las democracias latinoamericanas que se caracterizan por un vaivén entre populismos de izquierda y de derecha con las implicaciones en la estabilidad en la región, así Brasil de un socialismo ramplón de Lula y Dilma, a una ultra derecha de Bolsonaro, Mauricio Macri en Argentina quien pierde la elección con el clan post peronista de los Kirchner que han gobernado en tres periodos el país y hoy puede ser la tercera de Cristina, y así Nicaragua, El Salvador y en menor medida Colombia y Chile, en donde se puede observar un proceso más estable de desarrollo sin tanto grito político.
Esta es una explicación más o menos cercana de las dificultades para salir del subdesarrollo de la región, los vaivenes de los gobiernos latinoamericanos aun democráticos, en donde se pasa en una administración de extrema izquierda a una de extrema derecha que dificulta trazar una línea para el desarrollo de estos pueblos, que se la pasan de políticas de ajuste a populismo, incluido nuestro querido México.
En nuestro país hoy se dibuja una encrucijada para el actual gobierno, en donde el protagonismo del Presidente es tan grande que eclipsa a cualquier pretenso dentro de su equipo y que pone en riesgo la continuidad de lo que quiera decir la “cuatrote” como la definió el ex Secretario de Hacienda Urzúa, y hay que decirlo, por suerte para México.
Con la pasarela de los titulares de las dependencias públicas por el Congreso, para la Glosa del Informe del Presidente, se ven francamente muy verdes, y los que están maduros, se están pasmando, y que decir de los gobernadores de Morena: en Chiapas, Veracruz, Morelos, Ciudad de México, Puebla y Tabasco, por decir lo menos, hacen agua al igual que “Dos Bocas”
Con decir que un integrante de la coalición “Juntos Haremos Historia” dentro de la Cámara de Diputados, ante la ausencia de liderazgos, se siente con alguna oportunidad de suceder a su “compañero” López. Hablamos de Gerardo Fernández Noroña, que se auto destapó y la indiferencia de todos lo volvió a tapar.
La fórmula de los bolcheviques y radicales del populismo de izquierda, para evitar estos vaivenes, es eternizarse en el poder, por eso de las reelecciones tan tentadoras y la aparición de gorilatos neocorporativos como Venezuela, Bolivia y recientemente Cuba en donde son elecciones de Estado y en riesgo de construcción en nuestro México.
Por ello de la reiteración del compañero López Obrador de acallar y al mismo tiempo mantener la tentación de la reelección, que con la ausencia de tiradores que pudieran ser competitivos en la próxima elección presidencial ven como única tabla de salvación de la T de cuarta.
Para superar esto es necesario construir instituciones. Para un estadista es importante que quede claro un principio de un político, no de muy mi agrado, López Portillo, que comentó a unos periodistas que “zopilateaban” la noticia en torno a la sucesión de Luis Echeverría Álvarez y el destape al muy puro estilo priista.
En los momentos previos a la designación, que resultó ser de unidad, no solo al interior del PRI, sino también en la oposición de aquel momento de izquierda PPS y el PARM y que el PAN no registró candidato presidencial, contra los partidos Comunista Mexicano con Valentín Campa y el partido Femenino con Mariana González de Boy, ambos partidos sin registro oficial por lo que no contaron sus votos.
El personaje mencionado hizo una declaración sin duda trascendente y que bien se puede aplicar a los actos de desgobierno que se suceden en Venezuela, Guatemala, Cuba, Ecuador y Bolivia, y para desterrar la tentación reeleccionista del actual en México, a pregunta expresa de un reportero ¿si estaba preparado para ser el candidato?, contesto con mucho tino y aplomo:
“Estoy preparado para ser, pero también para no ser y principalmente para dejar de ser”, dicho que es una sabiduría para todos aquellos que idolatran a las personas y no a las instituciones.
Lo importante no son los personajes, por más carismáticos, bravucones o populares que sean. Lo que tenemos que cuidar son las instituciones que nos den estabilidad ante los vaivenes políticos de nuestros días.
