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Orbi 21. El comienzo del fin de los Estados Unidos de América. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

07 Nov 2019
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¿Es pertinente preguntarnos si existe el cambio climático?

Parece ser un cuestionamiento ridículo en primera instancia, pues quién se atrevería a cuestionar la existencia de este fenómeno del que percibimos a diario sus efectos desastrosos y que por supuesto será determinante para nuestra misma existencia dentro de las siguientes décadas. Irónicamente, alguien que ostenta uno de los cargos presidenciales más importantes en nuestro mundo y que ha dejado en claro la poca importancia que le presta a este tema de responsabilidad global existe, y es de nuevo el presidente de los Estados Unidos de América que ha anunciado formalmente la retirada del Acuerdo de París.

         El secretario de Estado anunció que esta decisión no significa que Washington no esté comprometido con la crisis climática, sólo que lo resolverán a su ritmo. A principios de este año se dio a conocer que los Estados Unidos sigue siendo el segundo país más contaminante del planeta con un aumento del 1,9% en las emisiones de gases de efecto invernadero de todo su sector energético.[1] Por ello, sería ideal saber cuál es su “ritmo” o el plan de acción para mitigar los efectos del cambio climático manejados solamente por ellos sin la cooperación internacional siendo de los principales países contaminadores en el mundo.

         Las razones que esboza la administración trumpista para abandonar el Acuerdo son básicamente las mismas que había anunciado durante su campaña electoral en el 2017, asegurando que los requisitos establecidos para los estadounidenses, respecto a otros países, resultaban lesivos y aunado a una paranoia centrada en el supuesto complot chino de desarticular al país. Lo preocupante aquí es que la salida de EEUU representa un grave retroceso a lo que se logró alcanzar en 2015 con Obama en el mando, dificultando indudablemente la implementación de los objetivos del Acuerdo mencionado a nivel global por el peso tan representativo que tiene el país norteamericano en la economía mundial.

         Las acciones que ha tomado el presidente Trump a lo largo de su administración han dejado ver que es un hombre irracional y volátil en cuanto a la toma de decisiones que terminan afectando el orden internacional de alguna u otra manera. Como se mencionó con anterioridad, Donald Trump ha denunciado con una narrativa conspiracional que China está ideando planes y alianzas para deshacer la hegemonía estadounidense usando como una de sus supuestas herramientas el Acuerdo de París. China, a pesar de ser el país que más contamina el aire, sigue dentro del Acuerdo tratando de resolver la problemática de manera global y con responsabilidad compartida, por lo que paradójicamente podemos ver que China está jugando bien sus cartas. De seguir así, seguramente logrará consolidarse como la nueva potencia mundial debido en parte a que el mismo presidente norteamericano facilita con garrafales medidas, como la de abandonar la cooperación internacional para mitigar los efectos del cambio climático, el camino a  Xi Jinping para afianzar a su país como el hegemón dentro un nuevo orden mundial que ha venido gestándose a través también de proyectos titánicos que tienen en marcha como la Nueva Ruta de la Seda.

 



[1] Artículo recuperado de Rhodium Group. 

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