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Se tenía que decir… Interpretando a AMLO. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

11 Nov 2019
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Cuando Lewis Carroll publicó en 1865 el libro “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, nunca se imaginó que 154 años después esa tierra maravillosa sería ubicada en un país de América del Norte llamado México. Algunos otros opinadores dirán que México no es el país de las maravillas, pero sí algo cercano a Disney World.

 

Todo ello porque, de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, México va requetebién.

 

El problema es que el presidente tiene muchas dificultades para interpretar la realidad. Le cuesta mucho trabajo entenderla, comprenderla. Y como no la entiende, la interpreta a su modo.

 

Dos ejemplos:

 

La semana anterior, afirmó: “Ayer, Carlos Slim -a ver si esto resulta suficiente para los expertos- me dice que se está incrementando el consumo de los que usan el teléfono más barato, más sencillo”. ¿Cómo interpretar lo anterior? Hay dos opciones: una, que quienes antes tenían dinero para comprar un teléfono caro ya no lo pueden hacer; u otra, que la compra de teléfonos baratos se está incrementando debido al alto número de robos de teléfonos celulares en el país. Cualquiera de los dos casos deja muy mal parado al gobierno, y el presidente prefiere interpretar el comentario que supuestamente le hizo Carlos Slim como un referente de que la economía está mejorando porque más gente puede adquirir un teléfono celular, aunque sea barato. Insisto, no entiende la realidad. Es más, está peleado a muerte con ella.

 

Un segundo ejemplo: “Abajo, en los pueblos, en las rancherías, antes sacrificaban una vaca a la semana y ahora sacrifican dos”. Lo que está ocurriendo es que en aquellos lugares ahora matan dos vacas a la semana por incosteables. Difícilmente alguien con sano juicio puede creer que el aumento en el sacrificio de vacas en los pueblos y rancherías se deba a una bonanza que ha incrementado el número de reses en esos sitios.

 

La realidad es que López Obrador no entiende la realidad. Con una visión simplista y obtusa del mundo entero, interpreta que el asunto de gobierno se reduce a soberanía, buena voluntad y lealtad. Por supuesto, todo lo entiende mal y exhibe una severísima limitante intelectual.

 

La interpretación de soberanía en el lopezobradorismo se reduce a pensar que México puede y debe ser autosuficiente y no depender de nada ni de nadie en el extranjero. No tiene idea de cómo funciona la globalización.

 

El mundo se le vino encima con el caso de Culiacán. En el tema del combate a la inseguridad y al narcotráfico, López Obrador supuso que todo podía acotarse a “la guerra de Calderón” y echarle la culpa de todo al expresidente. Renunció a la lucha contra el crimen organizado, expuso al Ejército, dejó a su suerte a la población, y ahora está temeroso porque Donald Trump se ha enojado, y mucho, y empieza a amenazar con una intervención militar que al mandatario estadunidense le beneficiaría en la búsqueda de su reelección.

 

El presidente quiso entender el tema del narcotráfico como un tema de origen social, y no como un tema de carácter económico. A los narcotraficantes no les importa lo que el presidente haga o deje de hacer, ellos se dedican al narcotráfico porque ahí hay mucho dinero, y no porque no hayan tenido amor de sus padres.

 

El país de las maravillas está acotado a Palacio Nacional. Fuera de ahí, la realidad es muy dura y es muy distinta a como la concibe López Obrador. Lo más aconsejable es que el mandatario se rodee de gente que sí le entienda a la realidad, que sí la sepa interpretar, pero sobre todo que sí le sepa aconsejar.

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