El T-MEC ha estado en espera por casi más de 6 meses y aparentemente no hay claridad de cuándo podrá ser aprobado por la Cámara de Representantes. Por lo tanto, México y Canadá están atados de manos. Después de que a finales del sexenio de Enrique Peña Nieto se logró llegar al acuerdo T-MEC (USMCA por sus siglas en inglés), el estado actual del acuerdo es incierto.
Las acusaciones del presidente Donald Trump hacia la líder de la Cámara responsable de aprobarlo, Nancy Pelosi, sobre la lentitud para aprobarlo no están del todo erradas. Omitiendo los ataques peyorativos hacia la líder, es cierto que el futuro comercial de la región norteamericana es incierto. Después de meses de estar afinando detalles, no se logra ratificarlo y mientras tanto México y Canadá tendrán que estar preparándose para lo peor: que no llegue a ser ratificado y que en caso de querer mantener este acuerdo comercial comiencen las tortuosas negociaciones que tanto Ildefonso Guajardo como Peña Nieto pudieron adjudicarse. Entonces, ¿qué es lo que está haciendo que este proceso sea lento e incierto?
Básicamente, las modificaciones que los líderes demócratas han exigido para una mayor protección de los trabajadores, del medio ambiente y las garantías de que las cláusulas del acuerdo puedan ser atendidas adecuadamente, es lo que hace que la Cámara de Representantes de EEUU no lo haya ratificado mientras que el Congreso mexicano lo ha hecho sin mayores problemas. En realidad, las proyecciones del T-MEC son benéficas para los tres países que lo conforman pues se esperaba obtener números positivos desde los inicios de su implementación. Por ejemplo, se preveía que las exportaciones de EEUU a México aumentaran aproximadamente un 6.7% y las importaciones de productos mexicanos en los Estados Unidos crezcan un 3.8%, reduciendo así el déficit comercial entre los dos países vecinos, algo por lo que Donald Trump tanto había abogado.
¿Qué consecuencias habrá de no ser ratificado por la Cámara de Representantes en EEUU? Escenario que se vislumbra cada vez más probable porque ahora está por comenzar el año electoral en el país vecino del norte, por lo que el Tratado quedará relegado a un segundo plano en la agenda estadounidense. Debido a la volatilidad del presidente Trump y al cambiante escenario electoral, si el presidente de Estados Unidos decide invocar el artículo 2205 para retirar a EU del TLCAN, aun sin estar el TMEC ratificado, se puede reabrir el conflicto comercial en cuanto al mercado del jitomate y sin duda, la aplicación de aranceles a la importación de autopartes que se había logrado arreglar con tantas dificultades en las negociaciones previas y creando así una disputa comercial que afectará tanto a México, EEUU y Canadá proporcionalmente.
Lo que queda es observar cómo se desarrolla el tema durante el año entrante o bien, cómo será usado a manera de un arma de doble filo para ambos partidos y que además será interesante debido a la batalla que se presentará entre los mismos demócratas como Biden, Sanders o Buttigieg para después hacer frente a los republicanos de Trump que presentarán una ardua lucha por el poder en la Casa Blanca.
