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Se tenía que decir… ¿De verdad no hay más que ellos? Por. Santiago Cárdenas. Destacado

17 Ene 2020
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En lo que va del lopezobradorismo, en diferentes ocasiones se han conocido conductas fuera de lugar, indecorosas, deshonestas y hasta delincuenciales por parte de integrantes del gobierno. Todas ellas han quedado impunes.

 

Conocimos a Ricardo Valero, a Víctor Alberto Barreras Castro, a Ángel Carrizales López, y más recientemente a Roberto Valdovinos. Sus nombres por sí solos quizás no dicen nada. Tal vez el más reconocido de ellos es Valero, quien tiene larga trayectoria en el Servicio Exterior Mexicano, pero que terminó su carrera diplomática metido en un escándalo por acusaciones de robo en Argentina, donde se desempeñaba como embajador de México.

 

El embajador Valero renunció a su cargo diplomático muy a pesar del presidente Andrés Manuel López Obrador. El diplomático fue acusado de intentar robar un libro en una prestigiada librería de Buenos Aires, y una camiseta en una tienda del aeropuerto de la capital de Argentina. Tras esa conducta, su permanencia en la Embajada mexicana era insostenible. La doctora Ana Luisa Sosa emitió una carta, a solicitud de la esposa del diplomático, en la que dio a conocer que en 2012 le fue extirpado a Ricardo Valero un tumor cerebral, lo que se presume afecta su conducta.

 

La Cancillería y el propio presidente López Obrador aseguraron que no conocían la condición física y médica de Ricardo Valero.

 

También en el ámbito diplomático, en noviembre del año pasado se supo de la suspensión del nombramiento de Víctor Alberto Barreras Castro como cónsul de México en Las Vegas. La periodista Dolia Estévez publicó que Barreras Castro fue detenido en 2011 por el delito de estupro, pues en ese año habría tenido relaciones con una menor de 14 años cuando él tenía 24. De acuerdo con la denuncia, la menor era su alumna.

 

Ese mismo mes se conoció la designación de Ángel Carrizales López como titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), después de que meses atrás había renunciado a ese cargo Luis Vera, tras autorizar el estudio de manifestación de impacto ambiental de la refinería de Dos Bocas, Tabasco.

 

Carrizales había sido postulado previamente por el presidente López Obrador en cinco ocasiones para participar en organismos reguladores del sector energético, como la Comisión Nacional de Hidrocarburos, y en todas ellas fue rechazado por el Senado. En su primera comparecencia ante comisiones del Senado de la República para el cargo de titular de la Comisión Reguladora de Energía, Carrizales no pudo responder varias preguntas sobre temas técnicos de ese organismo.

 

Hasta ahora, su único acercamiento profesional en materia ambiental ha sido como ingeniero especialista técnico “C” en la Unidad de Seguridad Industrial y Protección Ambiental de Pemex, de 2011 a 2013. En su artículo 30, la Ley de la ASEA establece que el director Ejecutivo del regulador deberá “haber desempeñado cargos de alta responsabilidad cuando menos cinco años, en actividades profesionales en el sector público o privado, sustancialmente relacionadas con las materias objeto de la Agencia”. Evidentemente, este precepto legal se incumplió con el nombramiento de Carrizales.

 

Ahora se conoció el caso de Roberto Valdovinos, titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, sobre quien pesan cinco quejas que fueron presentadas ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética y Prevención de Conflictos de Interés de la Secretaría de Relaciones Exteriores, así como en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

 

Las acusaciones públicas en contra de Valdovinos señalan que “personas que trabajaron con él afirmaron que Valdovinos tiene comportamientos inadecuados con las mujeres, como comentarios inapropiados o invitaciones fuera de lugar del ambiente laboral. Además, con muchas mujeres presentó conductas agresivas”.

 

Estas acusaciones también mencionan que “desde su llegada al IME, en diciembre de 2018, Roberto Valdovinos se dirige de forma hostil y humillante hacia el personal a su cargo, descalificando su trabajo con insultos”.

 

El presidente López Obrador ha expresado que el principal criterio para quienes integran el gobierno de México es la honestidad. “90 por ciento honestidad, 10 por ciento de capacidad”, ha manifestado. Si de por sí este criterio es cuestionable para un buen funcionamiento de las instituciones, que en los diferentes cargos de la administración pública se asienten personas de dudosa reputación y de muy poca capacidad es inaceptable. ¿De verdad no hay más que ellos?

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