Síguenos en:

Se tenía que decir… El mundo al revés. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

29 Ene 2020
292 veces

Si algo falló en el gobierno de Enrique Peña Nieto fue la comunicación. En el sexenio anterior no se supo transmitir a la sociedad los beneficios de las diversas reformas que se lograron con el consenso de las diferentes fuerzas políticas. De esa forma, por ejemplo, la sociedad tiene hoy la impresión de que la reforma energética fue hecha para la corrupción y que no tuvo beneficios.

 

De igual manera, la sociedad se quedó con la idea de que la reforma educativa era punitiva y que buscaba castigar a los maestros y destituirlos. Esta percepción colectiva se debió a que el gobierno de Peña Nieto no supo comunicar las reformas y no supo darles el sentido que tenían.

 

Hoy, si algo está haciendo bien el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es la comunicación. Sin embargo, la comunicación en el gobierno de la 4T está teniendo buenos resultados gracias a que se lleva a cabo bajo dos premisas fundamentales: uno, la propaganda; y dos, la imposición de su verdad.

 

El ejercicio que el presidente lleva a cabo cada mañana es propagandístico. Nada tiene que ver con la comunicación ni con la rendición de cuentas, como lo han querido posicionar. Además, en el esquema de comunicación del gobierno de México, el único que puede informar es el mandatario. Todo lo que deba ser comunicado, y todo lo que merezca la pena comunicarse, debe pasar por la conferencia de prensa mañanera.

 

Para el presidente, lo que dicen los medios es accesorio. Poco importa una investigación periodística que desnudó la corrupción con la que se ha conducido en las últimas décadas el director general de la CFE, Manuel Bartlett. Poco importa, porque finalmente para ello es amigo del presidente. Faltaba más.

 

Poco importa también que otra investigación periodística dé a conocer que el propio gobierno provocó el desabasto de medicinas para el tratamiento de los niños con cáncer, que la Secretaría de Hacienda lo reconoce, y que ello comprueba la incapacidad gubernamental para operar.

 

En el primer caso, la respuesta del gobierno de México fue que el periodista tiene consigna y busca desprestigiar a un funcionario que ha actuado bien y que ha aportado a la lucha contra la corrupción. El mundo al revés: Bartlett luchando contra la corrupción.

 

En el segundo caso, basta con que el presidente diga que no es cierto, y entonces no lo será. Los padres de niños con cáncer que salen a manifestarse nunca dijeron nada de la corrupción en los gobiernos anteriores, reclamó. Por ello no se les puede tomar en serio, y por ello su reclamo es sesgado y tendencioso, considera el mandatario. El objetivo de los padres es atacar al gobierno de López Obrador y por eso no merecen ser atendidos ni ser tomados en serio, argumentan los seguidores del presidente.

 

No conforme con lo que hasta ahora ha sido un aplastamiento de las ideas opositoras con toda la fuerza del Estado, el presidente amenaza con hacer conferencias mañaneras también en fines de semana para ir respondiendo “a calumnias, mentiras, alarmas y noticias falsas”. Curiosamente, las “calumnias, mentiras, alarmas y noticias falsas” en muchas ocasiones provienen de las mismas mañaneras.

 

En el mundo al revés del lopezobradorismo, las maromas que se hacen para justificar los desatinos son cada vez más chistosas. Hoy, un sacerdote que se distinguió por su apoyo a los migrantes, que recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos en el gobierno de Peña Nieto, afirma que los migrantes centroamericanos que integran las caravanas, no buscan llegar a Estados Unidos sino “desestabilizar al gobierno de López Obrador”.

 

En este mundo al revés del lopezobradorismo la locura pasa por verdad, y la verdad pasa por locura. La realidad deja de serlo cuando se desmiente en una mañanera, y en la conferencia de prensa se habla de otros datos que, aunque nunca se exhiben, pasan a formar parte de la realidad. En el mundo al revés en el que hoy vivimos se le echa la culpa al pasado y se deja de construir el futuro. El presidente que quería pasar a la historia como uno de los mejores de todos los tiempos, está haciendo todo lo posible para pasar como uno de los peores, sino es que el peor.

 

Es el mundo al revés en el que hoy vivimos.

Valora este artículo
(2 votos)