A finales de la semana anterior, la Agencia Mexicana de Noticias, Notimex, entró en huelga. En realidad, el estallamiento se veía venir por la posición asumida por quienes hoy dirigen la Agencia, las autoridades federales del Trabajo y las encargadas de la conciliación entre trabajadores y directivos de Notimex. Esta es la primera huelga en un organismo público durante la administración encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
La Agencia Notimex fue creada en agosto de 1968, y en 2006 se publicó la Ley que crea la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, con lo que Notimex adquirió autonomía operativa y de decisión. De esta forma se creó un organismo descentralizado de la Administración Pública Federal, no sectorizado, dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio, así como de autonomía técnica y de gestión, que tiene “por objeto coadyuvar al ejercicio de derecho a la información mediante la prestación de servicios profesionales en materia de noticias al Estado mexicano y a cualquier otra persona, entidad u organismo público o privado, nacional o extranjero, con auténtica independencia editorial”.
Notimex es una agencia de noticias administrada por una Dirección y una Junta de Gobierno. de acuerdo con el artículo 12 de la Ley que Crea la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, la Junta de Gobierno es la autoridad suprema de la agencia, y está conformada por representantes de diversas secretarías del Ejecutivo Federal, quienes entre otras cosas aprueban el Código de Ética y los lineamientos de política editorial propuestos por el Consejo Editorial Consultivo. El año pasado, el presupuesto asignado a Notimex fue de cerca de 200 millones de pesos,
En la realidad, durante esta administración Notimex no ha sido una agencia de noticias. Se ha convertido, lamentablemente, en un auténtico órgano de propaganda. Es una lástima, porque las decisiones de su directora, Sanjuana Martínez, han convertido a Notimex en una triste caricatura de agencia de noticias, y hoy la tiene al borde de la desaparición.
En varios momentos de su historia, Notimex ha sido una agencia con enorme prestigio nacional e internacional. Su expansión inició a finales de la década de los ochentas y culminó en la década de los noventas. En esos tiempos, Notimex llegó a ser la segunda agencia de noticias más importante en habla hispana, sólo después de la española EFE; la primera agencia de noticias en América Latina y la segunda del continente, tan sólo atrás de la estadunidense AP.
El prestigio de Notimex era reconocido en esos tiempos por sus pares DPA, Reuters, France Press, Associated Press, EFE, Prensa Latina, Xinhua, entre otras. Fue en esos años cuando la cobertura de Notimex en el país y en el mundo se extendió, lo que dio como resultado que dentro de México y en otros países se consolidara como una fuerte opción informativa.
En México se crearon Coordinaciones Regionales que, originalmente, se establecieron en Hermosillo, Guadalajara, Monterrey, Oaxaca y Mérida, desde las cuales se coordinaba el trabajo de los corresponsales en todo el país. En el ámbito internacional se abrieron oficinas regionales en Washington, San José, Santiago y Madrid, y se establecieron corresponsalías en ciudades importantes. Los corresponsales, tanto en México como en el extranjero, ofrecían a diario valiosas piezas informativas que posicionaron a Notimex como un medio de referencia nacional y mundial.
Lo que hoy pasa en Notimex duele, no sólo porque se pone en riesgo la viabilidad y la existencia de un medio de comunicación que ostentaba fuerza y credibilidad hasta antes de la llegada de la actual directora, sino porque deja en evidencia el gran desdén que la actual administración tiene por los medios informativos del Estado. Es evidente que al gobierno de López Obrador no le interesa rescatar y poner nuevamente de pie a Notimex. El argumento del combate a la corrupción escogió a la Agencia de Noticias del Estado Mexicano para ser el ejemplo de lo que puede ocurrir si quienes ahí laboran no se alinean a los designios de la llamada 4T.
A pesar de que las banderas rojinegras fueron colocadas al exterior del edificio sede de Notimex, la Agencia continuó laborando y desde su página web siguió emitiendo información. Con ello, bien a bien se desconoce lo que ocurrirá, pues la huelga decretada por el Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (SUTNotimex) no está siendo aceptada por la empresa. Hasta el momento, la autoridad laboral no se ha manifestado.
Lo cierto es que a los directivos de Notimex y a las autoridades federales no les interesa el futuro de la Agencia. Ellos acusan al Sindicato de actos de corrupción, y el Sindicato acusa a la directora y su gente cercana de despidos injustificados y de terrorismo laboral.
Los directivos de la Agencia se han enfocado a desacreditar al SUTNotimex para lograr la acreditación de un nuevo sindicato afín a la empresa, el Sindicato Independiente de Notimex (sic). Para ello, algunos funcionarios de la Agencia cercanos a la directora se entrevistaron con reporteros y editores sobre los que pesaba la amenaza del despido para convencerlos y lograr su afiliación al nuevo órgano sindical. La mayoría de los trabajadores no accedió, y el plan de crear un nuevo sindicato en Notimex fracasó.
A nadie conviene la desaparición de Notimex. El resto de los medios públicos existentes deberá poner sus barbas a remojar. El actual modelo de comunicación gubernamental no requiere de los medios. Las mañaneras parecen ser suficientes.
