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Se tenía que decir… El verdadero script de la película PEÑA-AMLO. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

26 Feb 2020
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Difiero completamente de quienes opinan que el presidente Andrés Manuel López Obrador echará mano de su poder y el del Estado para llevar a la cárcel a su antecesor, Enrique Peña Nieto, en el muy probable caso de que su popularidad y respaldo social decaigan en fechas cercanas a la elección de 2021.

 

Tampoco lo hará cercano a las elecciones de 2024, y para esas fechas la baja aceptación popular de López Obrador pondrá en riesgo su proyecto transexenal.

 

El script de una película en la que el presidente honesto lleva a la cárcel a quien le entregó la banda presidencial, acusado de todas las tropelías posibles y de la corrupción que origina todos los males del país, es demasiado predecible. Claro, es fácil pensar que con una acción de ese tamaño, el actual presidente le daría un nuevo levantón a su imagen.

 

Pero un guión como ese es de película amateur, de filmación casera, más cercano al de una telenovela que al de un gran film. No concursaría ni para ganar el premio TV y Novelas.

 

Sin embargo, es un libreto del que se ha hablado mucho en días recientes. Hay quienes opinan que sería la única manera de que la gente vuelva a creer en López Obrador y le dé credibilidad a su lucha contra la corrupción. Hoy en día, y después de lo que se vio con Manuel Bartlett, nadie cree que el presidente esté encabezando una verdadera lucha contra la corrupción. De hecho, ese y otros episodios que han hecho ver mal al gobierno lopezobradorista tienen hoy la aprobación del presidente en su nivel más bajo: 55.1%

 

La caída de este nivel de aceptación ha sido veloz en las últimas semanas. En octubre de 2019, cuando se llevó a cabo el llamado “Culiacanazo”, evento en el que el Ejército y la Guardia Nacional dejaron libre a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán luego de tenerlo detenido por algunas horas, la aprobación de López Obrador rondaba el 63%. De ahí para acá, su popularidad y aceptación han ido hacia abajo.

 

¿Cuál sería el nivel que López Obrador reconocería como bastante bajo para operar una detención de Peña Nieto? ¿Qué tan cercano a la elección tendría que llevar a cabo ese movimiento para que impactara en el resultado electoral a su favor? ¿De qué lo acusaría, de corrupción o de peculado?

 

El guión, insisto, no será ese.

 

El script de la película que veremos en los siguientes años no incluye el episodio del encarcelamiento de Peña Nieto. Al parecer, a López Obrador no le gusta, y ha decidido recortar ese pasaje.

 

Una película más interesante nos dejaría ver momentos ocurridos después de la elección intermedia de 2015, en la que el PRI se desfondó y Morena empezó a dar luces de un gran vigor. ¿Cómo verían los mexicanos una escena en la que gente cercana a Peña Nieto le hubiera propuesto llevar a cabo acciones para “bajar” a López Obrador y evitar con ello su probable llegada a la Presidencia? Sería más emocionante ver escenas en las que el expresidente tuviera en la mano elementos que habrían sido suficientes para aniquilar la vida política de López Obrador y se hubiera negado a usarlos, al menos en ese momento.

 

La película tendría que caminar por escenas en las que el expresidente Peña, posterior a la elección intermedia, ya no hubiera podido usar esos elementos devastadores porque el tsunami López Obrador creció rápido entre 2015 y 2018. Habría dejado escapar la oportunidad de echar mano de la información que poseía.

 

Ese guión, mucho más interesante que el del encarcelamiento de Peña Nieto, tendría que provenir de una mente menos común y con una imaginación menos predecible. Quizás tendría que agregar como elemento de interés que fueron pocas, muy pocas las personas que habrían tenido acceso a la información que posee Peña Nieto. Sería información dura, la que hoy le permite a Peña Nieto pasearse sin pudor, y sin temor. Es el pacto de impunidad del que tanto se ha hablado.

 

Un script de ese calado concluiría con firmeza que por ello López Obrador agradeció a Peña “por no interferir en la elección”. Luego vendría el gesto de invitarlo a comer a su casa, ya cercano el fin del sexenio de Peña. Así se justificaría que López Obrador hoy evada mencionar a Peña cuando se refiere al enjuiciamiento de presidentes anteriores. Sus baterías se han enfocado a Calderón, y ha dejado a Peña a un lado con toda intención.

 

Ese es el verdadero script de la película Peña Nieto-López Obrador. El presidente no tiene intenciones de modificar el guión. No le quiere mover ni una coma. Algo muy grave tendría que pasar para que López Obrador optara por romper el pacto, y su baja de popularidad no cubre el rigor de gravedad que se requiere para ello.

 

La administración de la justicia se mantiene intacta. Sus reglas no han cambiado aún, al menos no para el presidente y su antecesor. No veremos en la cárcel a Peña Nieto, no al menos en este sexenio. Me pongo a las órdenes de quien quiera apostar en contrario.

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