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Orbi 21. Recordar el 2011. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

27 Feb 2020
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Hosni Mubarak, ex presidente egipcio de formación militar y derrocado por los movimientos sociales del 2011 en los países árabes, muere de 91 años de edad.

 

Con la muerte del ex mandatario, es pertinente retomar la situación política y social que se vive en varios países del mundo árabe-musulmán. Sobre todo, porque gracias a las huellas que aquellos movimientos dejaron a su paso, regímenes como el de Bashar Al Assad en Siria enfrentan conflictos graves al interior de sus naciones. La situación que países como Siria, Yemen, Egipto o Marruecos acarrean desde el 2011, es el interminable reclamo de sus sociedades para terminar con mandatarios autoritarios y con sistemas corruptos y desiguales.

 

En el caso de Siria, tal vez el más notorio por la violencia y olas de migrantes que han llegado a las costas europeas, atraviesa ahora un punto crítico. Hemos visto inundarse a las redes sociales de imágenes e historias de bombardeos en ciudades sirias y de personas huyendo por la guerra en el país. Las grandes potencias mundiales han estado librando sus guerras en el campo de batalla sirio, dejando como los principales afectados a la población civil del país. Hace unos días, un video de un papá enseñándole a su pequeña hija a reírse en lugar de llorar cuando una bomba cae, se hizo viral. El video enseña el horror que se ha normalizado en el plano internacional.

 

El régimen de Bashar Al Assad ha logrado mantenerse en el poder a costa de una guerra civil y de horror. Hasta febrero de este año, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) contabilizó 5,564,169 refugiados sirios en el mundo y sólo el 5.1% (287,774 sirios) se encuentran en campos de refugiados. Los demás se han asentado en zonas urbanas, periféricas y/o rurales en países como Turquía, donde se encuentra el 64.4% de los refugiados contabilizados, seguido por Líbano, Jordania e Iraq. Las cifras hablan por sí solas sobre la grave crisis humanitaria que enfrenta el país sirio, además de ser un tablero geopolítico y geoestratégico.

 

Los principales reclamos que vemos repetidos tanto en Siria como en Líbano o Marruecos con el movimiento del Hirak, tienen que ver con el hartazgo de políticos corruptos y sociedades altamente desiguales. La chispa que hizo explotar los movimientos del 2011, sigue alimentando las demandas actuales ya que no se logró apagar del todo. Hubo derrocamientos gubernamentales por golpes de Estado y gracias también al alcance de las protestas sociales. Aún así, no se lograron resolver los problemas de fondo. Las protestas que se dieron a principios de año así lo reflejan y de seguir así, podríamos estar presenciando movimientos similares al de las protestas árabes del 2011 en un futuro no muy lejano. 

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