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Se tenía que decir… Pacientes asesinados en Pemex con medicamentos “pirata”. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

13 Mar 2020
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  • El Gobierno Federal dejó de comprar la heparina sódica directamente con el laboratorio que la produce.
  • Administraron a pacientes medicamentos falsificados.
  • El tema de la salud pública no se le da al actual gobierno. 

Las pistas de lo que verdaderamente ocurrió en el Hospital Regional de Pemex en Villahermosa, Tabasco, empiezan a aparecer y son de escándalo y de horror. La gravedad del asunto rebasa todos los calificativos que uno pueda sugerir para describir lo que allí pasó.

 

Hasta ahora, de acuerdo con Pemex, han fallecido 6 personas por la aplicación de heparina sódica que, ahora sabemos, era de dudosísima procedencia. Algunos le llaman “pirata” a esos productos que resultan ser una mala imitación del original. Familiares de los pacientes, sin embargo, hablan de al menos 8 pacientes fallecidos.

 

Hasta ahora, Pemex sólo ha acertado a dar vista a la Fiscalía General del Estado de Tabasco, que en días pasados integró una carpeta de investigación FED/TAB/VHS/000272/2020. La empresa petrolera sólo ha dado a conocer los nombres de cuatro de los pacientes fallecidos: Feliciano Sánchez Osorio, Patricia Jiménez Marín, María Soledad González y Marina Sánchez González. Hasta ahora se desconoce la identidad del quinto y el sexto fallecidos.

 

La historia comenzó a finales del mes pasado, cuando se dio a conocer el fallecimiento de una primera persona por recibir heparina sódica en mal estado, contaminada, caduca o simplemente “pirata”, durante su atención médica por hemodiálisis. La heparina sódica es un medicamento que se usa comúnmente para prevenir la formación de coágulos de sangre en quienes padecen algunas afecciones médicas o se someten a ciertos procedimientos médicos que aumentan las probabilidades de que éstos se formen, como la hemodiálisis.

 

Al día de hoy, 53 personas se encuentran bajo observación o tratamiento médico tras haber sido infectados por la administración de lo que Pemex denominó “producto contaminado en el lote C18E881 de heparina sódica, con caducidad de enero de 2021”.

 

De acuerdo con Pemex, “de esos pacientes 27 se atienden diariamente de manera ambulatoria sin compromiso en su estado de salud, mientras que 26 se encuentran hospitalizados. De los que están hospitalizados, asimismo, 23 reportan una condición estable y 3 permanecen en terapia intensiva recibiendo reemplazo renal continuo”. Los pacientes afectados acuden de manera periódica a realizarse la hemodiálisis al Hospital Regional de Pemex en Villahermosa. Es decir, resultaron afectados en un procedimiento que puede denominarse “de rutina”. Iban para mejorar su salud, y terminaron muertos, o a punto de estarlo.

 

Ahora se sabe que el medicamento que recibieron en el Hospital Regional de Pemex era “pirata”. Era una sustancia que se hizo pasar como original, pero que no lo era.

 

Eso se desprende de la investigación realizada por el laboratorio PISA, que es el que produce la heparina sódica. Personal de este laboratorio acudió a Villahermosa para realizar la investigación. Hallaron que la sustancia administrada a los pacientes que fallecieron o que se encuentran hospitalizados no corresponde con la fórmula de la heparina sódica que produce PISA. “Esta solución no contiene alcohol bencílico ni cloruro de sodio, sustancias que forman parte de nuestra formulación de heparina sódica; por lo tanto, el producto utilizado por el Hospital Regional de Pemex en Villahermosa, Tabasco, no corresponde al producto fabricado por PISA Farmacéutica”, señaló el laboratorio en un comunicado.

 

Detectaron que los frascos que contenían esa sustancia habían sido “rellenados” y reutilizados. De igual forma, las cajas de los medicamentos usados estaban adulteradas, los sellos violados y los números de lote borrados.

 

La doctora Karina Renoirte, directora médica de PISA, acudió personalmente al Hospital Regional de Pemex y constató lo anteriormente descrito.

 

El medicamento le fue vendido a Pemex por una persona identificada como José Roche Pérez, un ingeniero industrial químico que se promociona como “representante de ventas de gobierno y privado” de diversos laboratorios. PISA se ha deslindado de él y afirma que no existe ninguna relación comercial ni de trabajo entre Roche Pérez y PISA.

 

Un dato que refuerza la gravedad del asunto es que PISA no cuenta con ningún contrato vigente para abastecer heparina sódica a ningún hospital del Sistema Nacional de Salud. El último contrato entre PISA y el Gobierno Federal es de noviembre de 2018, es decir, en el sexenio anterior. Durante el actual gobierno no ha habido relación comercial con PISA. Ello parece haber llevado a Pemex a conseguir por otras vías la heparina sódica sin ningún rigor en el control de calidad. A Pemex le vendieron un medicamento “pirata”.

 

Para sintetizar: Pemex dejó de comprar la heparina sódica con PISA en este gobierno. Ahora, adquiere medicamentos “pirata” o sin control de calidad, que ya costaron la vida de al menos 5 pacientes. Alguien debe pagar por esta irresponsabilidad criminal.

 

El director general de Pemex, Octavio Romero, no ha dado la cara en este asunto. Al igual que el secretario de Salud, Jorge Alcocer, en el tema del coronavirus, Romero prefiere esconder la cabeza.

 

El tema de la salud pública no se le da a este gobierno. Por un lado, hay escasez de medicamentos para atender padecimientos graves como el cáncer, y por otro utilizan medicamentos falsificados que ya costaron vidas humanas. Este parece ser el signo del actual gobierno en relación con la salud pública. Aquella que, decían, iba a ser como en los países nórdicos.

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