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Orbi 21. La Guerra Mundial del petróleo. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

19 Mar 2020
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  • El coronavirus y la guerra de precios de petróleo están golpeando duramente y sin tregua al mundo.

 

Las divisas mundiales están enfrentando una dura crisis que hace tambalear a la economía mundial. Desde que la OMS declara el coronavirus como pandemia, las bolsas de valores de diferentes países se vinieron abajo y por si fuera poco, el principal país exportador de petróleo, Arabia Saudita, y otra de las potencias energéticas, Rusia, han roto su alianza que venía funcionando desde el 2016. La propuesta saudí de hacer recortes profundos en el flujo de exportación del crudo de petróleo para hacer frente a la crisis del covid-19, fue desestimada por los rusos. La baja de precios del crudo afecta a los mismos países de la OPEP+ y a los no miembros.

 

Además de las evidentes implicaciones económicas que la disputa está ocasionando, la decisión rusa de no bajar el flujo de venta de crudo y de disminuir los precios, conlleva una estrategia política. Si bien ambas potencias líderes pueden hacer frente a la crisis gracias a sus abultadas reservas, el objetivo va más allá de poder soportar económicamente la crisis o no.

 

La oportunidad de abrir paso a la competencia estadounidense para acaparar el mercado del petróleo árabe y ruso puede ser una de las consecuencias que Rusia quiere evitar a toda costa. A pesar de estar en un contexto adverso, la decisión de dejar caer los precios del crudo va con intenciones de dañar de cierto modo a la industria estadounidense. Los costos de producción de las petroleras de EEUU hacen que le sea difícil enfrentar el mercado que ofrece mejores precios.

 

Por su parte, Arabia Saudita también está jugando sus cartas. Puede permitirse precios mínimos de 30 USD por barril y ofrecerles a sus socios europeos descuentos de hasta 8 USD. El reino de Mohammed Bin Salman sabe que de esta manera puede seguir manteniendo su liderazgo en el sector energético. Aún así, son de los primeros países en enfrentar dificultades por la baja de precios y el aumento del volumen de petróleo. Las acciones de la petrolera ARAMCO cayeron un 9% en el mercado asiático y la bolsa de valores del país cayó un 8% al inicio de la semana que le siguió al anuncio de la baja de precios. Esto retrasa los planes de modernización que el reino de MBS ha puesto en marcha ya que se financia básicamente con las acciones de la empresa petrolera saudí.

 

Tanto los rusos como los saudíes saben manejar sus finanzas para resistir la guerra de precios que han desatado. Ambos tienen como objetivo asestar golpes decisivos al sector petrolero estadounidense, al que le será difícil afrontar si la guerra se prolonga, y asfixiar en el sector energético a los norteamericanos con la baja de precios y aumento de volumen, será una situación que EEUU no podrá mantener en el largo plazo. Las consecuencias geopolíticas y económicas no terminan con Estados Unidos. Países como Irán, Venezuela y Brasil se verán gravemente afectados por la dependencia de sus economías a la exportación del crudo que no podrán competir con los bajos precios que ofrecen los árabes, por ejemplo. El peso mexicano ha perdido más de 20% de su valor a partir de la crisis por el virus y la guerra de precios del petróleo. PEMEX no está en condiciones óptimas para enfrentar una guerra de esta magnitud a pesar de contar con cobertura petrolera por mil millones de pesos.

 

Es evidente que la decisión de los líderes petroleros de que cada quien vele por sus intereses en materia energética, golpea duramente a la economía mundial combinado con la pandemia del coronavirus. Paradójicamente, los más beneficiados de esta guerra son los transportistas y quienes utilicen un automóvil porque ahora la gasolina será menos costosa. La resiliencia de cada país se hace cada vez más una necesidad para poder salir a la luz después de meses de crisis e incertidumbre. 

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