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Se tenía que decir… ¿El Presidente narco? Por: Santiago Cárdenas. Destacado

30 Mar 2020
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La escena parece ser de una serie de Epigmenio Ibarra: el presidente de México se baja de su camioneta, camina unos cuantos metros y saluda de mano, de manera cordial y afectuosa, a la señora María Consuelo Loera Pérez, madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán. “Ya recibí tu carta”, le dice el mandatario a la madre del narcotraficante mexicano más importante de la historia.

La escena es atestiguada por mucha gente de seguridad, del presidente y de doña Consuelo, y por el abogado de “El Chapo”, José Luis González Mesa, quien toma del brazo a Andrés Manuel López Obrador con mucha familiaridad y cruza breves palabras con él.

Sin embargo esta escena, ocurrida este fin de semana en Badiraguato, la tierra que vio crecer a “El Chapo”, es totalmente real y en esta ocasión no es producto de una insana imaginación.

El encuentro no fue casual. Ocurrió en la misma fecha en la que Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”, cumplió 30 años de edad, y nadie con dos centímetros de frente y medio punto de IQ podría pensar que los equipos de seguridad del presidente y de la señora Consuelo no sabían que el encuentro ocurriría. Fue un encuentro pactado.

¿Cuál es el mensaje que el presidente López Obrador le manda a los mexicanos con este encuentro?

A “El Chapo” le envía el mensaje de que la relación del cártel de Sinaloa con el gobierno de México es inmejorable. Que el presidente está dispuesto a escucharlos y a tener contactos con ellos, incluso públicos. El presidente tiene en su poder una carta que le hizo llegar la señora Consuelo, luego entonces hay canales de comunicación abiertos, y no sabemos qué tan frecuentes. El presidente atiende sus comentarios y tiene la deferencia de enterarla de que ya ha leído la carta. Seguramente pronto le dará respuesta. A partir de que este encuentro se dio a conocer en un video que circula en redes sociales, los mexicanos hoy sabemos de esta relación y tenemos el derecho de conocer en qué términos se ha dado.

Ya era sabido que el presidente López Obrador intercedió para que a la señora Consuelo se le otorgara una visa humanitaria para visitar a “El Chapo” en Estados Unidos.

El presidente López Obrador también debe explicar si esta relación que hoy sabemos es cordial, influyó de alguna manera para dejar libre a Ovidio Guzmán en octubre del año pasado, cuando fue detenido por fuerzas federales en Culiacán.

López Obrador debe explicar si su relación afectuosa con la señora Consuelo también tiene que ver con la política de “abrazos, no balazos” que el gobierno de México ha aplicado contra la delincuencia organizada, especialmente en contra de los cárteles de la droga en el país.

En diversas ocasiones, el presidente ha hecho expresiones polémicas en las que ha señalado que los narcotraficantes también son seres humanos y merecen el respeto de sus derechos humanos. Sin embargo, sostener una reunión, por breve que sea, con la madre del mayor narcotraficante mexicano, es, por donde se le quiera ver, un exceso injustificable.

¿Quién podrá creer hoy que el gobierno de México combate al narcotráfico, cuando el presidente de la República se reúne con la madre de un narcotraficante, de manera afectuosa?

A la luz de estos hechos, las críticas del presidente contra sus antecesores por el tema del combate al narcotráfico quedan sin sustento. A los presidente anteriores, y a muchos de quienes los rodeaban, López Obrador los ha llamado corruptos, ladrones y otras linduras. Ahora, seguramente habrá quienes a él lo llamen “narco”, por su cercanía a quienes se han dedicado o han vivido de esa actividad. El presidente López Obrador ha hecho pública la nueva forma de relacionarse con los cárteles, al menos el de Sinaloa.

“El Chapo” podrá estar tranquilo en su celda en Nueva York. Mientras López Obrador sea presidente, sus hijos y su madre están a salvo, cuentan con la protección y hasta el afecto del presidente. Que se preocupen los LeBarón, que se preocupen los Sicilia, que se preocupen las mujeres, pues ellos no están a salvo ni son saludados por el mandatario, pues ello implica no cuidar la investidura presidencial.

Que se preocupen los mexicanos, pues el gobierno de México se muestra hoy más cercano que nunca al cártel de Sinaloa, y ello de ninguna manera puede ser bien visto o tolerado.

Que se preocupe Epigmenio Ibarra, pues la realidad ya rebasa cualquier guión de cualquiera de sus series. La imaginación quedó chica frente a la realidad.

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