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Orbi 21. The Worst Three. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

02 Abr 2020
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Los gobiernos han quedado al desnudo. Por sí mismos, mandatarios de distintas naciones han hecho ver sus grandes virtudes o catastróficas debilidades gracias a la pandemia de coronavirus que azota nuestra actualidad. Dolorosamente, nuestro gobierno ha dejado ver que tiene más en común con el gobierno populista de derecha en Brasil, y no faltaba más, con nuestro vecino del norte, como las peores manos políticas en las que vino a dar la crisis del Siglo XXI.

 

En un artículo reciente del The Washington Post, los tres mandatarios Donald Trump, Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador fueron catalogados atinadamente como los peores líderes de Estado para afrontar eficazmente la crisis del COVID-19. Pero ¿qué es lo que comparten estos tres personajes para que sean catalogados igual? A juzgar por sus propias declaraciones, minimizar el problema y centrarse en el personaje en lugar del verdadero problema, y desestimar a los expertos en el tema y a la ciencia por ende, es lo que reflejan sus personalidades y la forma en la que conducen sus Estados.

 

Esta crisis en específico necesita de la correcta implementación de políticas, recursos y atención del Estado (sea cual sea). Las atenuantes varían en los diferentes contextos por obviedad. En el caso de México, se enfrenta a la realidad social y laboral. Ya se ha mencionado repetidamente que el sector informal sostiene gran parte de la economía de México y es casi utópico lograr que sigan las indicaciones de #QuédateEnCasa por la misma necesidad económica que mueve día a día a quienes lo conforman. El gobierno mexicano está rebasado. El tema norteamericano igual perece, el nuevo epicentro es nada más y nada menos que la cosmopolita ciudad de Nueva York. La ignorancia que empapa los discursos del Presidente Trump, ha hecho que la contingencia haya escalado a tal magnitud. La diferencia entre el mandatario mexicano y Trump son los recursos económicos y la capacidad social de atender las indicaciones de la autoridad y de crear comunidad. México sufre por el mal manejo de las finanzas públicas, de la política y las instituciones, por mencionar algunos de los puntos fallidos.

 

La perspectiva internacional sobre el caso mexicano no hace más que dejar en evidencia lo limitado que es el gobierno morenista y su máximo líder. Confrontar a gran parte de la sociedad y de la política en lugar de afrontar la crisis y liderar al Estado, deja a la vista que la crisis en México ha caído en las peores manos. Los programas sociales o los proyectos como la construcción del Tren Maya o Dos Bocas y saludar de mano a la madre de uno de los narcotraficantes más grandes de México en medio de la contingencia sanitaria, son los síntomas más visibles y preocupantes de que México está cayendo en picada.

 

Del otro extremo están los que han demostrado ser resilientes. Singapur, Hong Kong y Corea del Sur han sabido echar a andar la maquinaria de Estado sin métodos represivos como los de Vladimir Putin. Han controlado la aceleración de contagios y han tomado el asunto seriamente, confiando en sus especialistas y experiencias previas. Han actuado prontamente sin dejar nada a la expectativa. Claro que sus mismos sistemas han cooperado para contener la crisis y sus culturas disciplinadas han coadyuvado para salir adelante.

 

Sin duda, la crisis trajo a flote las verdaderas caras de los gobernantes mundiales y han hecho que demuestren de qué están hechos. Muchos de ellos desentonan con las capacidades de sus propios Estados y sociedades. Vienen años interesantes en lo político, económico y social, una vez superada la pandemia que nos ha hecho parar en seco.

 

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