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Se tenía que decir… Salud, bienestar y empleo. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

03 Abr 2020
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El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que este fin de semana, en el marco de un nuevo “informe”, dará a conocer diversas medidas con las que su gobierno buscará mitigar el impacto que la pandemia del coronavirus provocará en México.

 

Adelantó el sentido de lo que será su mensaje: hablará sobre un pretendido plan de reactivación económica. Este plan no considerará un rescate de “los de arriba”. Tampoco considerará “endeudar al país”. López Obrador piensa que con ello podría dar pie a la corrupción, “porque en las épocas de crisis se agravaba la situación porque se desataba la corrupción”.

 

También adelantó que el enfoque de su plan de reactivación económica será la salud, el bienestar y el empleo. El mandatario tiene confianza en que con su plan, la recuperación económica del país se logre pronto.

 

El presidente López Obrador tendrá que ser muy convincente en su mensaje, y dar un giro drástico a lo que ha sido su política económica hasta ahora para lograr la pronta reactivación económica del país. Si en algo ha cojeado la política económica del lopezobradorismo es, precisamente, en la salud, el bienestar y el empleo.

 

López Obrador va contracorriente. En los Precriterios Generales de Política Económica para 2021, la Secretaría de Hacienda estimó que “las perspectivas macroeconómicas en la presente coyuntura tienen un elevado nivel de incertidumbre ante la complejidad de la situación de la epidemia, lo que dificulta establecer un pronóstico puntual de crecimiento para la economía nacional. Por este motivo, se considera un rango de crecimiento del PIB para 2020 entre -3.9 y 0.1%, consistente con proyecciones de organismos internacionales y de analistas del sector privado”.

 

En síntesis, la Secretaría de Hacienda prevé una contracción de la economía nacional de -3.9% para este año, y en esa proyección coinciden organismos internacionales y analistas del sector privado.

 

Pero López Obrador no coincide. Expresamente, aseguró no coincidir con estos precriterios. Como siempre en estos casos, él tiene otros datos, aunque no siempre son ciertos. En términos económicos, todo el año anterior repitió que el país iba bien. Sin embargo, el resultado es de todos conocido: la economía mexicana cayó y en 2019 se ubicó en -0.1%. Luego entonces, el país no iba bien.

 

¿Por qué creer entonces en que el plan de reactivación económica que presentará este fin de semana sí funcionará? La salud, el bienestar y el empleo no han marchado bien en este gobierno, y las palabras de optimismo del presidente quedaron a deber. ¿Por qué pensar que ahora será diferente?

 

El actual gobierno ha enfrentado diversos episodios relacionados con el tema de la salud, entre ellos el desabasto de medicamentos para la atención de padecimientos graves, manifestaciones de médicos, un accidentado arranque del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), que llevó al presidente a pedir tiempo, hasta diciembre de este año, para consolidar este programa. La salud ha sido uno de los talones de Aquiles de esta administración.

 

El bienestar tampoco se ha garantizado. En este gobierno se canceló el programa de estancias infantiles y se retiró el programa de comedores comunitarios, en el que población de escasos recursos tenía garantizado el alimento diario.

 

En materia de generación de empleos el gobierno de López Obrador tampoco ha dado buenos resultados. De acuerdo con información del IMSS, en México se generaron 488 mil 061 empleos formales de enero a septiembre de 2019, cifra que representa 286 mil 444 empleos menos en comparación con el mismo periodo de 2018. Además, los empleos generados en los primeros nueve meses de 2019 es la cifra más baja en la generación de empleo formal acumulado de la que se tenga registro desde 2013.

 

La salud, el bienestar y el empleo, insistió López Obrador, serán la base de su plan de reactivación económica frente a la crisis generada por la pandemia.

 

La población en general requiere por parte del gobierno programas y acciones que le dé certeza, confianza y seguridad. Hasta ahora, la política económica del gobierno ha sido errática y no genera confianza. La inversión privada ha caído, la liquidez escasea; el gobierno confunde subejercicio con ahorro, y miente respecto de supuestos 400 mil millones de pesos “guardados” y que podrían usarse en esta crisis. El gobierno se niega, por absurdos criterios ideológicos, a disponer de una línea de crédito disponible, que le permitiría en este momento contar con recursos que podrían invertirse en apoyos para micros, pequeñas y medianas empresas que sufren y se encuentran al borde de la quiebra.

 

El reto que le impone la pandemia del coronavirus al gobierno de México es muy grande, y de cómo se enfrente depende el futuro económico de millones de mexicanos. El gobierno de López Obrador tiene, frente a ello, la urgente necesidad de entender que en momentos como el actual el bienestar de los mexicanos no depende de ideologías o de fe en imágenes religiosas, sino de acciones pragmáticas congruentes con políticas económicas probadas.

 

El presidente tiene la obligación y la necesidad de hacernos olvidar el pasado reciente que no ha dado buenos resultados económicos. De ello depende el futuro económico de millones de mexicanos.

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