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Se tenía que decir… Billetazos, balandronadas y mentiras. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

17 Abr 2020
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Los más grandes entrenadores de boxeo recomiendan siempre a sus pupilos que, durante sus peleas, con frecuencia le hagan notar al opositor que sus golpes no le afectan ni le hacen daño. Así, el boxeador manda el mensaje de que incluso los más grandes esfuerzos por hacerle daño no dan resultado.

 

Un segundo consejo que los entrenadores siempre dan a sus boxeadores es que después de recibir un golpe siempre hay que responder. Asumir los golpes sin responder es una muestra de debilidad que invita al opositor a seguir atacando.

 

En política ocurre algo similar. Quienes se desenvuelven en este medio saben que a los golpes también hay que ponerles buena cara. Tragar sapos, o tragar camote, le llaman algunos. Otros más, como el presidente Andrés Manuel López Obrador, han buscado esquivar los golpes asumiendo que le hacen “lo que el viento a Juárez”.

 

Volviendo a la analogía del boxeo, lo que se puede apreciar en este momento en México es que el presidente y su partido se encuentran contra las cuerdas y empiezan a acusar los golpes recibidos. En este caso, los golpes se los han dado opositores, ciudadanos, gente inconforme con el rumbo gubernamental, y la propia realidad. Están contra las cuerdas porque los niveles de aprobación del mandatario han caído estrepitosamente y se encuentran en 47%, contra 52.9% de desaprobación; mientras que el porcentaje de aprobación de su partido, Morena, es de apenas 18%.

 

Quizás por todo ello también se empieza a notar la estrategia del presidente y de su gobierno de mostrar una sonrisa al golpeteo y al mismo tiempo iniciar el contragolpe. A los golpes, el mandatario les muestra una sonrisa y afirma por enésima vez que el país está requetebién, y que el pueblo está feliz, feliz, feliz.

 

Y en estrategia del contragolpe, el presidente recurre al billetazo, a las amenazas, a las mentiras y a las balandronadas.

 

López Obrador recurre a la vieja estrategia de comprar voluntades a su favor: dio luz verde al IMSS para dar un bono de hasta el 20% del sueldo de quienes se dedican directamente al combate al coronavirus: doctores, enfermeras, laboratoristas. Nadie con sensibilidad podría oponerse a que estas personas, que se encuentran en la primera línea del combate al virus y están dedicadas a salvar vidas, reciban un bono por su labor, pero que esta administración lo haga de verdad sorprende. Sorprende porque de manera constante se han negado a dar apoyos económicos a quienes no son electoralmente rentables. Pero también se entiende la entrega de los bonos como la intención de acallar las diversas protestas de médicos y enfermeras en distintas entidades del país por la falta de equipo de protección en hospitales públicos.

 

El gobierno federal también ha anunciado que otorgará créditos de 25 mil pesos a empresas de hasta 50 empleados. En promedio, 500 pesos por empleado.

 

En sentido contrario, no sorprendió el anuncio presidencial de que su administración reforzará los apoyos económicos que se entregan como parte de los programas sociales. Es decir, los adultos mayores, los jóvenes que no estudian ni trabajan, los jóvenes estudiantes de nivel básico recibirán más dinero improductivo. Es parte de la sociedad que no es productiva, pero que recibe dinero público como parte de los programas sociales establecidos por el gobierno de López Obrador. Este sector de la población sí es electoralmente rentable para el presidente, pues es la base tradicional que se estima votará por él y su partido en 2021 y en 2024.

 

En las balandronadas, López Obrador anunció que, ahora sí, han iniciado las investigaciones en contra del expresidente Enrique Peña Nieto. El sabueso de la Unidad de Inteligencia Financiera secundó esta versión y dio a conocer que el compadre de Peña Nieto, Luis Miranda, exsecretario de Desarrollo Social y hoy diputado federal, también es investigado.

 

En diversos momentos se ha mencionado que la carta de Peña Nieto sería utilizada en un momento de emergencia, en el caso de que la popularidad baje a niveles preocupantes, como está ocurriendo. López Obrador parece estar echando mano de esta carta con tal de no perder la mayoría en la Cámara de Diputados en la elección intermedia del próximo año. Lo cierto es que hasta ahora López Obrador ha evitado siquiera insinuar una investigación contra Peña Nieto, lo que enardece a sus seguidores en las redes sociales.

 

Otra balandronada es el reto de adelantar la revocación de mandato. El presidente sabía que sus opositores se negarían a que la revocación de mandato se realice en 2021 -está programada para 2022- porque ello implicaría darle carta blanca para estar en campaña permanente y estar presente en la boleta en 2021, ayudando a impulsar a los candidatos de Morena. Pero ante esa negativa, la versión oficial, y de sus seguidores en las redes sociales, será que la oposición se niega porque sabe que el presidente cuenta con el apoyo mayoritario de la sociedad.

 

Y precisamente en las rede sociales es donde pululan las mentiras. Ahora, realizar una pregunta “incómoda” en las conferencias matutinas de Palacio Nacional y cuestionar al gobierno federal se ha convertido en un arma de doble filo. Cualquiera que se atreva a criticar al gobierno lopezobradorista es acosado, intimidado y objeto de una serie de amenazas a través de las redes sociales, impulsadas por decenas de cuentas falsas, mejor conocidas como bots o trolls.

 

Especialistas en redes sociales y la organización LoQueSigue, un grupo ciudadano de análisis de internet y social media, han detectado a varios grupos que impulsan hashtags a favor del presidente López Obrador, y también en contra de todos aquellos que lo critican. Según su análisis, son alrededor de más de cien cuentas que coordinan de forma sistemática múltiples ataques, que llegan incluso a colocarse como trending topics y que tienen como principal objetivo apagar cualquier crítica a la administración federal. La mayor parte de esta operación es realizada por bots y cyborgs que potencian los mensajes por medio de decenas de cuentas de Twitter con líneas argumentativas repetidas, de acuerdo con el estudio de la organización.

 

Billetazos, balandronadas y mentiras forman parte de la estrategia de contragolpe del presidente.

 

Pero, nuevamente haciendo una comparación con el boxeo, el presidente no levanta la guardia y simplemente confía en que los golpes de sus opositores sean débiles y no le causen daño, y que su estrategia de contragolpe le permita a él asestar los golpes que se requieren para noquear a quienes enfrenta. Olvida el mandatario que, aunque sus golpes sean fuertes, no es conveniente descuidar la guardia.

 

Ahora que está contra las cuerdas, al presidente no le conviene bajar la guardia. Pero con eso de que no tiene manager, quizás la pelea del presidente no sea con estrategia, sino con ocurrencias.

 

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