La línea discursiva que Andrés Manuel López Obrador ha seguido, incluso desde antes de ser presidente, no ha variado un solo centímetro y ha llevado al país a una división social sin precedente. Pero a partir de diciembre de 2018, este discurso también tiene la intención de hacer creer que México se encuentra en una condición muy diferente a la realidad. Esos son los famosos “otros datos”, tan falsos como un billete de dos pesos.
Con ello, el discurso presidencial se apoya, fundamentalmente, en hacer creer a la gente que los gobiernos anteriores dejaron un país hecho trizas, un cochinero; que la corrupción había penetrado en todos los niveles gubernamentales y en prácticamente todos los procesos en los que se involucraba el dinero; y que el nuevo gobierno acabaría con la corrupción y transformaría al país.
Para lograrlo, el gobierno de López Obrador empezaría por acabar con la pobreza dotando a los pobres de dinero en efectivo de manera periódica.
Este discurso, que se alimenta a diario en las conferencias de prensa mañaneras, y que está apoyado en los famosos “otros datos”, busca crear un país de fantasía muy diferente a la realidad.
En ese país de fantasía se ubican: la venta del avión presidencial, el ahorro de 500 mil millones de pesos por el combate a la corrupción, el fin del huachicoleo, la existencia de otros 400 mil millones de pesos que servirán para combatir el coronavirus, el supuesto ahorro de 300 mil millones de pesos del presupuesto del año pasado (que se confunde con subejercicio), la corrupción como motivo principal para cancelar el NAIM, las consultas populares como la que sirvió para cancelar el propio NAIM y la planta de Constellation Brands en Mexicali, el supuesto respeto a la libertad de expresión y a la labor de los medios de comunicación, la viabilidad de la refinería de Dos Bocas, el supuesto aplauso y reconocimiento a México en la reunión de la OPEP+, y el supuesto respeto a la independencia de los otros Poderes y órganos constitucionales autónomos.
Pero además, para instaurar ese México de fantasía, el gobierno del presidente López Obrador viola la ley con frecuencia e impunidad; miente, oculta información y manipula, haciendo creer que actúa democráticamente cuando su rango de actuación es cercano al de una dictadura. Es totalitario, abusivo y profundamente represivo.
Ya en el México de la realidad, la venta del avión no se ha logrado simplemente porque no se puede vender la aeronave, porque se encuentra en un esquema de arrendamiento que no permite su venta. El avión no es una aeronave de lujo como la han descrito, y su posesión por parte del gobierno es totalmente debatible. ¿Un presidente debe transportarse en camionetas Suburban cuando hay más de 40 millones de pobres en el país? ¿El presidente debe vivir en Palacio Nacional cuando en el país hay esos niveles de pobreza?
El gobierno de López Obrador es una constante mentira. Está soportado por las mentiras, y todas ellas caerán en cuanto alguien lo suceda en el gobierno y se decida a tirar a la basura el supuesto legado lopezobradorista. El presidente López Obrador ha mentido, ha reprimido, ha amenazado, y lo peor, no ha actuado para atender los principales problemas del país.
En este México de la realidad, el sistema de salud se encuentra colapsado, con desabasto de medicamentos para la atención de enfermedades graves, con incapacidad para atender la emergencia por el coronavirus, y con negligencias de enorme gravedad como la ocurrida en el Hospital Regional de Pemex en Villahermosa, Tabasco.
En la realidad, López Obrador ha sido totalmente incapaz de atender el problema de la inseguridad en el país. Todos los días dice que todos los días su gobierno trabaja para ello, pero después de 17 meses y medio no han podido bajar ninguno de los indicadores con los que se mide la violencia en el país.
En el México real, la economía se encontraba por los suelos, incluso antes de los efectos del coronavirus. El presidente ha mentido al decir que en nueve meses generarán dos millones de empleos. La economía mexicana se encuentra en terapia intensiva y el presidente también se ha mostrado incapaz de entender que se debe actuar pronto y eficazmente para que el país no colapse.
El México de fantasía que López Obrador busca construir, comparándose con Juárez, Madero y Cárdenas, es una mentira vil. Hasta ahora, desde Carlos Salinas de Gortari, ningún presidente ha ganado las elecciones intermedias. López Obrador tampoco lo hará, no con ese México de fantasía.
