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Desde San Lázaro. Manipulación de cifras y prioridades equivocadas. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

27 Abr 2020
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La atención médica a  los mexicanos enfermos por la pandemia es insuficiente e inadecuada y si no fuera por el profesionalismo y heroísmo del personal médico del sistema público de salud, quienes aún  a costa de su vida están atendiendo con el mínimo de recursos, esto ya hubiera colapsado.

Las cifras oficiales de contagiados  están muy debajo de la realidad, no van 1450 muertos y mucho menos existen 14, 550  enfermos del Covid-19, son mucho más, sin embargo, al carecer de la aplicación de pruebas masivas suficientes de detección del virus, pues solo hay modelos matemáticos que podrían calcular sobre cuanto anda el números de casos reales y estos andan en rangos entre cien mil y  trescientos mil casos de contagio y estas cifras están en rangos conservadores.

Estados Unidos alcanzó la negra cifra 55 mil fallecidos por el coronavirus y más de un millón de contagiados. Este registro resulta de la aplicación de pruebas a la población, mientras que en México, al carecer de ellas, pues se manipulan las cifras de forma criminal.

Se juega con la salud y con la propia vida de los héroes de blanco, el personal médico que está en la primera línea de batalla, al mandarlos a la guerra sin fusil.

La dotación de los insumos básicos para su protección debe ser una de las máximas prioridades del gobierno, así como incrementar la capacidad hospitalaria en número de camas, de respiradores y de personal médico capacitado para atender la pandemia, sin embargo, ello no ocurre por una razón simple, no hay dinero y por qué no lo hay, simple y sencillamente porque se canaliza a tres obras de relumbrón; El aeropuerto de Santa Lucia; la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

En lugar de frenar esas obras se eligió, entre otras medidas populistas,  la opción de quitarle el 25% del sueldo a todos los servidores públicos, además de su aguinaldo para recortar el gasto público y con ello fondear a la atención de la crisis, sin embargo, esta medida es inconstitucional y atenta contra la misma calidad profesional y de servicio de esos empleados.

Como se sabe,  la crisis médica y sanitaria la acompaña la crisis económica que alcanzará al total de la población, en menor o mayor medida, nadie se salvará de su impacto y ante ello, en el mundo, todos los gobiernos han lanzado planes de rescate tan ambiciosos que no tienen comparación con ningún otro en la historia de la humanidad.

En México no ha ocurrido así, el presidente  López Obrador pretende sacar raja política a todo, desde los créditos a la palabra por 25 mil pesos que se acompañan con una misiva signada por él, hasta el fondeo de todos sus programas sociales- electorales.

La crisis le cayó como “anillo al dedo”, dice AMLO y es cierto es que con el pretexto de ella, dispondrá de miles de millones de pesos extras, ya sea por la desaparición de los fideicomisos, ya por la reasignación de partidas presupuestales o incluso por la colocación de bonos en el extranjero que, no es otra cosa que más contratación de deuda;  con el objetivo de perpetuarse en el poder.

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