Nada se le escapa al Presidente. Nada pasa sin que él lo sepa y/o autorice. Esto no sólo es exclusivo de AMLO, presidentes como Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas de Gortarti, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón también actuaban bajo este motto. Por lo mismo, la entrevista a la ex Embajadora de los Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, tiene un trasfondo que explica el momento de “why now” y que puede explicar a la perfección la “amistad” de Trump y López Obrador.
Roberta Jacobson en su entrevista para Proceso mencionó que durante sus labores en el Departamento de Estado, su gobierno investigaba y juntaba información acerca de los nexos que Genaro García Luna, ex Secretario de Seguridad Pública con Calderón, mantenía con el narco. Si esta información estaba en manos de los norteamericanos, existe una probabilidad altísima de que la cabeza del Estado Mexicano en ese periodo también tuviera posesión de esta. Jacobson también afirma que no hay una historia detrás de esto o conspiración pero, a pesar de que puede ser que no exista una historia de fondo en estas declaraciones específicas en el momento en el que las hizo, no implica que efectivamente no exista un trasfondo. En términos simples, siempre existe una historia de fondo en la relación con EEUU, sea cual sea el momento, funcionario o presidente implicado.
¿Por qué tendría que ser así? Recordemos una vez más que la relación especial México - EEUU ha sido a lo largo de su historia asimétrica, tal vez con algunas figuras presidenciales más fuertes que otras en el caso mexicano, pero históricamente ha resultado más obediente a las necesidades estadounidenses del momento en turno. Así como nada pasa sin que el presidente tenga conocimiento, nada tampoco pasa inadvertido en Washington.
La fábula del alacrán y el sapo describe sucintamente la relación. México ha sido el sapo del alacrán repetidas veces en lo que va de la administración de AMLO. Explica brillantemente que, de acuerdo con lo manifestado por Jacobson, si en ese entonces se sabía de las andanzas de García Luna tanto en Los Pinos como en Washington y no se decidió actuar conforme al Estado de Derecho, siempre débil en México dicho sea de paso, es porque el alacrán necesitaba del sapo para cruzar el río: Estados Unidos necesitaba seguir trabajando con el ex funcionario. En México, sobra decir que la corrupción es de los principales motivos.
Why now?, ¿por qué ahora?, pues los dos países se encuentran en momentos críticos en cuanto a política. La crisis del COVID-19 ha pegado fuerte en EEUU y en México ha desnudado a la incompetencia de la 4T. Bienvenido todo lo que le pegue duro a Felipe Calderón y al mismo tiempo, mientras Trump pueda recurrir a su motor electoral, es decir nuestro país, servirá para los comicios electorales que se avecinan y darle de paso un respiro a la crisis actual. Otro ejemplo es la urgencia norteamericana de reactivar su economía y sectores clave que trabajan integrados con México. Sin importar la situación sanitaria en México, la presión por reactivar estos sectores como el automotriz pasará por encima de las necesidades de seguir en confinamiento y reducir la probabilidad de contagios al mínimo posible. El alacrán y el sapo están cruzando el río, claro que el alacrán montado en el otro. EEUU ha soltado ya pinchazos mientras cruzan, el pretexto de Trump para seguir con la construcción del muro fronterizo tiene que ver con el mal manejo de la crisis sanitaria en México. El encuentro programado para junio también tiene una historia de fondo, se puede leer en letras grandes “Noviembre 3 del 2020”, mientras que AMLO podrá seguir presumiendo su “amistad” con el gobierno vecino. Aún está por verse qué tan dañino será el siguiente pinchazo.
