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Se tenía que decir… Lloriqueo. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

08 May 2020
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Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia con 30.11 millones de votos, que representaron el 53.19% del total de quienes acudieron a las urnas en julio de 2018. La gran mayoría de quienes optaron por López Obrador expresó su deseo de un cambio, pero muchos de ellos votaron por él en una acción de castigo en contra del sistema que gobernó hasta ese momento.

 

La campaña de López Obrador fue fuertemente apoyada en redes sociales, y una vez que se conocieron los resultados de la elección el entonces recién electo presidente reconoció la valiosa aportación que en su favor hicieron las “benditas redes sociales”.

 

En realidad, que López Obrador resultase electo se debió a una combinación de factores entre los cuales se encontró una gran actividad en redes sociales en su apoyo. En plena campaña presidencial, una investigación periodística refirió que el equipo de López Obrador utilizó una gran cantidad de cuentas falsas de redes sociales a su favor.

 

Un análisis de Albert-László Barabási, especialista de la ciencia de redes, estableció que 53% de los seguidores de López Obrador eran bots. El análisis hecho por Botometer, un proyecto conjunto entre Indiana University Network Science Institute y el Center for Complex Networks and System Research, identificó más de la mitad de las cuentas que entonces seguían al candidato López Obrador como generadoras de una comunicación no humana. Bots, pues.

 

Junto con Peter Ruppert, Barabási analizó más de 1 millón de cuentas de usuarios de Twitter. Para ello, utilizaron la metodología de investigación del periódico New York Times sobre los mercados de bots. El resultado arrojó que López Obrador era el candidato que más bots utilizaba a su favor: 67.6% de las cuentas a su favor eran bots. Los porcentajes de seguidores falsos de los otros candidatos eran menores: José Antonio Meade, 59.8%; Ricardo Anaya, 49%; y Jaime Rodríguez Calderón 45.8%.

 

Estos resultados evidencian que López Obrador, un político que suele controlar completamente todos los aspectos que rodean su actuación, sabía perfectamente que en su campaña se usaban bots para potencializar su imagen y generar una retórica favorable para él.

 

La presencia de bots en las cuentas de Twitter interfirió directamente en las campañas políticas y generó confusión al filtrar mensajes que manipularon la conversación en esa red social. Entre los hallazgos del estudio destaca que las cuentas de Twitter clasificadas como bots generaron contenido en favor de López Obrador.

 

El fenómeno no es nuevo. En la campaña electoral estadunidense de 2016, este sistema artificial, así como los perfiles falsos o robados y las llamadas “fake news” jugaron un papel importante al trastocar la conversación social.

 

López Obrador conoce el efecto y los alcances de la acción que provocan los bots en las redes sociales. Por ello las calificó como “benditas”.

 

El gobierno de López Obrador continúa la práctica que tuvo en la campaña presidencial y mantiene grupos que manejan numerosas redes de apoyo cibernético en las distintas plataformas. La labor de estos grupos va desde posicionar simples frases de apoyo al gobierno de López Obrador, hasta atacar, insultar, denostar y amenazar a cualquiera que se atreva a expresar una crítica, por leve que sea, al lopezobradorismo en general.

 

Es una máquina bien aceitada que el presidente dice que no existe.

 

La evidencia muestra que son millones de cuentas falsas que tienen capacidad para mandar cientos de mensajes intimidatorios a sus objetivos en poco tiempo. Esa red que el presidente dice que no existe ha agredido a decenas de opositores.

 

Pero en realidad, en las redes sociales también se aprecian bien aceitadas maquinarias en contra del mandatario. Durante el periodo de crisis por el coronavirus 52 hashtags en contra de López Obrador han sido trending topics, contra 29 a favor.

 

Sobre ellas se ha enfocado recientemente el presidente, siguiendo la línea de su esposa, quien le ha exigido a Twitter que intervenga para detener lo que llaman las “fake news” y las campañas de odio que circulan en las redes. Todo estuvo bien hasta que el atacado fue López Obrador, parece ser su argumento.

 

Las quejas presidenciales tienen que ver con la caída en su aprobación. Para este fin de semana, 49.1% de la población aprueba la gestión de López Obrador, mientras que el 50.1% la desaprueba. Para intentar paliar un poco ese declive, el presidente acusa a sus opositores, a los conservadores, a sus adversarios, de llenar los medios y las redes sociales de “fake news”. Incluso, le encargó a Jenaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión, solicitar al INE auditar y transparentar la manera en que los partidos y otros actores políticos del país utilizan sus perfiles de redes sociales para promover sus campañas.

 

El presidente evade señalar que muchas de las “fake news” que circulan en medios y en redes sociales se generan en Palacio Nacional, durante sus conferencias mañaneras. Tan sólo en su primer año de gobierno, el presidente alcanzó las 15 mil 790 afirmaciones no verdaderas, que no se pueden comprobar. Esas también son “fake news” que el presidente emite sin empacho alguno.

 

El presidente acostumbra mentir. Lo hace con facilidad. Si él y su esposa desean que paren las “fake news” y las campañas de odio en redes sociales, deben empezar por ellos mismos.

 

A lo que hace el presidente, en mi tierra le llaman lloriquear.

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