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Conferencia tras banderas. Si no necesitamos arquitectos ni economistas, menos necesitamos Presidente. Por: Pepe Rocello Destacado

20 May 2020
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Si sorpresas, el Comandante Supremo de la Cuarta confirma su visión muy aldeana de las cosas señalando que para él la solución en materia de vivienda es la autoconstrucción, que si bien es una buena apuesta social para resolver solamente un tipo de vivienda, al Presidente no le suena que se requiera una asesoría especializada sobre el tema o el tema de la administración que se hace en los hogares de los recursos para el gasto diario o para el destino de nuestro país.

Los arquitectos, economistas, médicos y todos aquellos profesionistas lo que hacen es optimizar los recursos, siempre escasos, para realizar la actividad para la cual se especializaron y que por lo menos le dedican gran parte de su vida o toda ella.

Loa arquitectos no hacen casas o edificios, diseñan calculan, junto con los ingenieros, la distribución de las cargas, la distribución para aprovechar de manera ideal los espacios, y calculan las necesidades de los materiales, y la resistencia de los mismo para que cada una de las edificaciones que se realizan, y esto señor presidente, representa un ahorro para los usuarios, tan es así que para proyectos de autoconstrucción para reconstruir las viviendas dañadas por los sismos, el acompañamiento de los especialistas en arquitectura e ingeniería siempre se consideró indispensable para el éxito de los proyectos, desde Peña y en la Ciudad de México, Puebla, Chiapas y Oaxaca.

Sin duda podemos ahorrarnos el salario del Presidente AMLO, los 111,900 pesos mensuales y el sueldo de todo su gabinete, porque no hacen nada, pero de los especialistas en las diferentes esferas no, el presidente AMLO pinta para ser el peor evaluado de la historia.

Un economista no solamente le puede auxiliar a los hogares en optimizar su gasto diario, le podemos auxiliar al Presidente a que no haga tantas barbaridades, los economistas existen en el mundo para estudiar tres aspectos básicos: qué se produce, cómo se produce y para qué se produce, adicionalmente para administrar los recursos que siempre son escasos frente a las necesidades, a nivel micro económico, es decir al interior de los procesos productivos y en los mercados regionales y en las decisiones de la macroeconomía o en la economía nacional de los agregados macroeconómicos.

Después de la debacle por el parón económico de la pandemia de Covid 19 y el acelerado deterioro de las condiciones macroeconómicas producidas por la Cuarta Degeneración, nuestro país va a necesitar mucho trabajo de los economistas para poder regresar a la normalidad económica de antes y después de la Cuarta y poder retomar el rumbo y trazar las condiciones de seguridad y confianza para que todos los mexicanos de a pie podamos buscar nuestro mejor mundo para nosotros y para nuestros hijos.

Existe un dicho “zapatero a tus zapatos”, que reza sobre el principio de especialidad social y económica que permite que el desarrollo de la capacidad de los individuos redunde en un beneficio social general y es un ejemplo básico de primer semestre de cualquier carreara en economía o administración.

Si todos nos dedicamos a hacer zapatos, algunos de nosotros nos vamos a destacar por hacerlos más rápido y mejor, porque no todos somos buenos para todo, estas personas van a optimizar los tiempos y el uso de los materiales necesarios, es decir tendrán una mayor destreza y requerirán menos tiempo socialmente necesario para hacer zapatos y a menores costos y por lo mimo, estas personas nos podrán vender los zapatos y nos van a dar una mayor satisfacción que si lo hacemos nosotros y así nosotros nos podemos dedicar a realizar la actividad para la cual nos destacamos e intercambiarla por lo que necesitemos incluso zapatos.

Este es el principio de la especialidad del trabajo que permite que este mundo avance, en contra de las visiones maniquea surgida del materialismo histórico y el socialismo teórico del marxismo trasnochado llevado a la economía y que mantiene al mundo en una disputa social inexistente.

No existen clases sociales, existen individuos viviendo en una colectividad social y económica que nos ha permitido llegar a la cima de la cadena alimenticia, no es que seamos iguales, nuestra esencia es que, dentro de nuestra característica como especie, son nuestras habilidades individuales y nuestras particularidades las que nos permiten convivir y avanzar en nuestro bienestar y el bienestar de nuestra colectividad.

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