Durante los últimos tres días, todo el poder presidencial avasalló y se le vino encima a José Manuel Torres Morales, mejor conocido como Chumel Torres, presentador, comediante y youtuber chihuahuense, debido a la invitación que le corrió el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) para participar en el foro “Racismo y/o clasismo en México”.
La sola invitación a Chumel desató críticas y miles de comentarios, favorables y desfavorables, en la red social Twitter. Entre las críticas recordaban los chistes con tonos clasistas y racistas que ha hecho el comediante, motivo por el que, señalaban muchos de sus críticos, no les parecía adecuado que participara en un foro organizado por una dependencia gubernamental sobre ese tema.
El debate en Twitter se crispó por la intervención de Beatriz Gutiérrez Müller. La esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador exigió una disculpa pública de Chumel por haber agredido verbalmente a su hijo Jesús Ernesto López Gutiérrez. “¿A este personaje invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad”, publicó Beatriz Gutiérrez en su cuenta de la red social.
En el foro organizado por el CONAPRED también participarían el periodista Alejandro Franco, los actores Maya Zapata y Tenoch Huerta, así como Mónica Maccise, titular del organismo. Poco después de la publicación del tuit de la primera dama, el foro fue cancelado.
Después de eso, el presidente dijo no saber que existía el CONAPRED. Luego cambió su versión y dijo que sí sabía qué era pero que no sabía qué hacía, y finalmente terminó diciendo que sí lo conocía, que no sabía qué hacía y que los mexicanos no conocían el CONAPRED ni para qué servía. Añadió, incluso, que el CONAPRED debe desaparecer y que la Secretaría de Gobernación, que tiene que ver con los derechos humanos, “se haga cargo”.
Chumel Torres se disculpó, la señora Gutiérrez Müller aceptó la disculpa, y trascendió que la titular del CONAPRED presentó su renuncia. Claro, qué otra cosa podía hacer Mónica Maccise -que en las redes sociales fue tratada de “fresa” por los simpatizantes de López Obrador y Gutiérrez Müller- si el presidente ya había calificado al organismo que dirigía como inservible, por lo que se preparaba su desaparición.
Mónica Maccise terminó pagando los platos rotos. Ella no merece salir así. De hecho, la Asamblea Consultiva del organismo respaldó la labor de Maccise al frente de la dependencia y pidió al presidente revalorar la labor del CONAPRED. El sistema de Naciones Unidas en México, por su parte, también expresó su respaldo al CONAPRED, que “ha estado comprometido con la difusión para concientizar a la población respecto a la discriminación que sufren, en línea siempre con los estándares internacionales en la materia”.
El gobierno federal mostró su verdadero tamaño, enano, pues durante los últimos días un comediante le impuso la agenda al presidente, que se jacta de hacerlo todos los días en sus conferencias de prensa mañaneras, y exhibió sus alcances para complacer la rabia de su esposa, la primera dama.
Chumel Torres ha sido un crítico constante del gobierno de López Obrador. Es conocido por su comedia y no por un trabajo político. Sin embargo, acaparó la atención de la primera dama y del presidente.
La participación de Chumel Torres en el foro hubiera permitido escuchar los comentarios de alguien que ha sido criticado por ser racista y clasista, y contrastarlos con los que hubieran hecho otros actores que se han destacado por su trabajo en la prevención y el combate al racismo y el clasismo en México. Sin embargo, la cancelación del foro no fue en función del debate mismo, sino para complacer a la esposa del presidente, que condenó la participación de Chumel.
El discurso presidencial de respeto a la libertad de expresión fue tirado a la basura. Nadie podría hoy creer que el gobierno de López Obrador es respetuoso de la libertad de expresión.
Por otra parte, el tema no termina ahí, pues esa invitación a Chumel está dando pie a que el presidente continúe con el desmantelamiento institucional del país. En este caso, la muy posible desaparición del CONAPRED pone en riesgo el trabajo que durante 15 años ha desarrollado el organismo, que ha generado estadísticas, estudios e información relevante en el tema de la igualdad y el combate a la discriminación, contando en su haber el acervo de publicaciones sobre discriminación más grande del país.
Chumel Torres y El Pulso de la República, su noticiero en radio e internet, han sido tendencia en Twitter en los últimos días. Eso significa que hay mucha gente hablando del tema. Chumel le arrebató la agenda pública al presidente en los últimos días y dejó mal parado al gobierno, al presidente y a su esposa. Quedaron como intolerantes.
El CONAPRED no merece ser desaparecido. Habrá que ver si los arrebatos del poder terminan siendo designio. El enojo de la primera dama no debe ser el hilo conductor del destino de las instituciones.
