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Se tenía que decir… Caso Irma Eréndira: apesta a corrupción. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

22 Jun 2020
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Una nueva investigación periodística publicada por Carlos Loret de Mola exhibió en días recientes que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y su esposo, John Ackerman, poseen un patrimonio inmobiliario de seis propiedades que tienen un valor actual de alrededor de 60 millones de pesos, y que uno de esos inmuebles habría sido un “regalazo” del entonces Gobierno del Distrito Federal, durante la administración de Marcelo Ebrard.

 

De acuerdo con la investigación, el valor actual del patrimonio inmobiliario Sandoval-Ackerman es cinco veces superior al que reportó la secretaria de la Función Pública en su declaración patrimonial.

 

Por supuesto, la secretaria Sandoval y su esposo negaron esa versión en sus cuentas de redes sociales, y aprovecharon para nuevamente proclamarse como los más recios combatientes de la corrupción. Sin embargo, no presentaron una sola prueba de que la publicación periodística tuviera información errónea o falsa. Con puras palabras “aclararon”, y Ackerman incluso anunció que denunciará al periodista Loret de Mola.

 

Por su parte, la Secretaría de la Función Pública se apresuró a emitir un comunicado en el que pretende desmentir lo publicado. La dependencia asumió como personal el tema y señala que “su patrimonio (de la secretaria) es resultado tanto del trabajo profesional de ella y su esposo como de los bienes y recursos que han recibido en herencia y donación de familiares”. Lo menos que debió hacer la dependencia es investigar. En este caso, la dependencia fue usada para defender la versión personal de su titular.

 

El gobierno federal parece haberse convertido en una agencia inmobiliaria.

 

Mientras en público presumen autoridad y superioridad moral, los funcionarios de la administración lopezobradorista en privado exhiben un comportamiento opaco que apesta a corrupción.

 

Irma Eréndira Sandoval, a quien sus compañeros de gabinete le han llamado “la incorruptible” y “la implacable”, es la funcionaria responsable del combate a la corrupción en la actual administración federal. Su desempeño en el cargo ha dejado dudas después de la exoneración que hizo del director general de la CFE, Manuel Bartlett, quien fue señalado en otra investigación periodística de poseer una serie de bienes inmuebles que no reportó en su declaración patrimonial. La secretaria de la Función Pública goza de la confianza del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien públicamente ha enaltecido su labor al frente de la lucha contra la corrupción.

 

Una de las dudas que arroja el reportaje recién publicado es: ¿cómo una pareja de investigadores de la UNAM, con sueldos de aproximadamente 28 mil pesos mensuales cada uno, pudo hacerse de un patrimonio que en ese momento -entre 2004 y 2013- valía supuestamente 9 millones 255 mil pesos, y que además pudieran pagarlo de contado?

 

Ackerman ha señalado, erróneamente, que su esposa no está obligada a explicar a nadie cuánto y cómo adquirió lo que hizo antes de ser funcionaria pública

 

Se equivoca. Irma Eréndira Sandoval está obligada por ley a declarar cuánto poseía al inicio de su encargo. El objetivo primordial de las declaraciones patrimoniales es revisar cuánto posee un funcionario al inicio de su encargo y con cuánto termina su encargo. La diferencia debe corresponder con lo ganado y lo gastado.

 

“No somos iguales”, ha repetido en diversas ocasiones el presidente López Obrador cuando se le hacen señalamientos de corrupción al interior de su gobierno. Efectivamente, al perecer no son iguales, sino peores porque se autonombran honestos e incorruptibles.

 

La congruencia en el tema del combate a la corrupción parece no dársele bien a los funcionarios de la 4T. El propio presidente tendría que explicar lo que él presume como una acción de autoridad moral: López Obrador afirma nunca haber tenido una tarjeta de crédito y que actualmente la única cuenta que posee es aquella en la que le depositan su sueldo. El presidente dice no tener dinero. ¿En qué gasta un presidente? ¿En qué se gasta su sueldo el presidente López Obrador?

 

Nadie pide explicaciones sobre lo que hace con su dinero, pero todos tenemos claro que un presidente no gasta en su manutención, ni en rentas, hipotecas o algún otro gasto como el resto de los mexicanos. Por ello no se entiende que el mandatario diga que no tiene dinero en su cuenta bancaria.

 

A López Obrador tampoco se le conoce una sola declaración de impuestos. Quizás las únicas serán ahora que se desempeña como presidente, pues en sus cargos anteriores nunca se le conoció alguna declaración de impuestos.

 

La opacidad en la 4T es muy grande. Su sentimiento de superioridad y autoridad moral se deshace en pedazos.

 

El periodista Loret de Mola presentó pruebas en su reportaje. Lo menos que se esperaría es que la versión de los Sandoval-Ackerman también se sustentaran en pruebas y no sólo en palabras. Eso, si es que existen esas pruebas.

 

Mientras tanto, la amenaza y el insulto de los más prominentes miembros de la 4T a Loret por haber publicado pruebas de un comportamiento corrupto por parte de quien encabeza el combate a la corrupción en el lopezobradorismo. Es la iglesia en manos de Lutero.

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