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Se tenía que decir… El neoliberalismo salva a López Obrador. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

03 Jul 2020
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Una de las instituciones de corte neoliberal más rancio está hoy salvando al gobierno de Andrés Manuel López Obrador de un problema social que habría puesto en jaque su empatía con una parte del sector de la población al que él se siente más cercano. Se trata del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), creado en 1999 con el objetivo de administrar el Seguro de Depósitos Bancarios, en beneficio y para protección de los ahorradores.

 

La quiebra del Banco Ahorro Famsa, anunciada el pasado 30 de junio, hizo que el IPAB quedara a cargo del proceso de liquidación, cierre y traspaso de los recursos de los ahorradores. La quiebra es consecuencia de problemas asociados con el volumen de créditos otorgados a personas relacionadas de Grupo Famsa en exceso de los límites normativos, lo que llevó a que el Índice de Capitalización resultara por debajo del mínimo regulatorio.

 

Banco Famsa era una de las instituciones financieras enfocadas a préstamos a las personas de menores ingresos, y su modelo de negocio también dependía en gran medida de las ventas a crédito de las tiendas Famsa. A la fecha de la quiebra, Banco Ahorro Famsa registraba a 580 mil 774 depositantes o ahorradores, de los cuales 88% tienen saldos menores a 9 mil pesos.

 

De acuerdo con el IPAB, 99.6% de los ahorradores de Banco Famsa recibirá su dinero íntegro.

 

El Fondo de Protección al Ahorro Bancario cuenta con recursos por 61 mil millones de pesos, y la liquidación de Banco Famsa requerirá, de acuerdo con las autoridades del IPAB, un desembolso de 24 mil 300 millones de pesos, es decir, el 39%. El Instituto garantiza la devolución de los saldos para los ahorradores con menos de 400 mil UDIS, aproximadamente dos millones 570 mil pesos. Los ahorradores cuyos saldos superen este monto podrán recuperar hasta que se realice la liquidación de activos del Banco Famsa.

 

Dos mil 454 ahorradores de Banco Famsa cuyos saldos superan el monto garantizado por el IPAB acumulan en total en sus cuentas más de 15 mil millones de pesos, de los cuales recuperarán 6 mil 100 millones a través de la garantía y 9 mil 018 quedarán pendientes de pago de acuerdo con el orden de prelación.

 

El Fondo de Protección al Ahorro Bancario se constituye con aportaciones de todo el gremio bancario. Es decir, se conforma con fondos aportados por los propios bancos para garantizar el ahorro de las personas.

 

Este tipo de seguros no es exclusivo de México, y el nivel de cobertura también es similar a otros mecanismos de garantía para depósitos alrededor del mundo.

 

De no haber existido el IPAB, el gobierno federal estaría hoy enfrentando un problema en el que los ahorradores de Banco Famsa estarían exigiéndole la recuperación de sus recursos.

 

Para aquellos que piensan o interpretan esto como una acción de rescate al banco o a sus directivos, es necesario aclararles que los integrantes del Consejo de Administración de Banco Famsa, los altos directivos y los accionistas no reciben nada por parte del IPAB. Ellos son los que asumen las consecuencias de una mala administración del banco.

 

El IPAB es un ejemplo de que instituciones creadas en lo que han llamado el periodo neoliberal en México tienen un objetivo y una razón de ser, contrario a lo que ha expresado insistentemente el presidente López Obrador.

 

El criterio que López Obrador ha aplicado para considerar a las instituciones como buenas o malas es si se crearon en gobiernos neoliberales o no. Muchas de las instituciones que fueron creadas en estos gobiernos sirvieron para adecuar la vida política del país a nuevas circunstancias. La estructura gubernamental no puede permanecer inamovible, pues es necesario adaptarla a los tiempos actuales.

 

Contrario a ello, el presidente López Obrador concibe al gobierno como en los años setenta. Incluso, ha revivido a CONASUPO con el nombre de SEGALMEX.

 

Ser popular no garantiza ser buen presidente. La soberbia, la incapacidad y la falta de conocimientos están haciendo una combinación terrible para el futuro del país. El presidente está obligado a observar qué funciona y qué no. Ahora sólo falta que considere que rescatar los recursos de los ahorradores es corrupción. 

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