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Se tenía que decir… Las historias dramáticas del COVID-19 en México. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

15 Jul 2020
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Hay números que no son para presumir, y en esta administración algunos de ellos se cacarean como si fueran ciertos. En el caso de la pandemia del coronavirus, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador está urgido por mostrar números que reflejen que se ha hecho un buen trabajo para enfrentarla.

 

Sin embargo, los números muestran que el gobierno ha tenido un pésimo desempeño, y que ello ha tenido consecuencias graves. Hoy México se ubica como el cuarto país con más muertes por COVID-19 en el mundo.

 

Ese solo dato es suficiente para avergonzar a cualquier mandatario, pero en México el gobierno busca desviar otras cifras que lo harían quedar mal y que exhibirían su pésima atención al problema.

 

Un primer dato: el gobierno de López Obrador afirma que el número de camas disponibles para atender a pacientes COVID-19 en México es una muestra de que la pandemia no nos desbordó. En consecuencia, si la pandemia no nos desbordó, entonces está domada. Esa es la lógica gubernamental.

 

A nivel nacional hay 29,663 camas generales disponibles en hospitales públicos para pacientes COVID, y 9 mil 659 camas con ventilador en terapia intensiva. Al 13 de julio, la disponibilidad en el país de camas generales es de 16 mil 391, y de 5 mil 908 camas con ventilador. 

 

Al inicio del mes de julio, la ocupación de camas generales para la atención del coronavirus en la Ciudad de México fue de 61%, y de camas con ventilador de 49%.

 

En tanto, en algunos estados la situación ya es complicada por la saturación en los hospitales. En mayo, el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, permitió la reapertura gradual de comercios, restaurantes, tiendas departamentales y plazas comerciales. De mayo para acá se registró un violento repunte de casos que hoy tiene a Nuevo León a punto de desbordarse: la ocupación de camas generales se ubica en el 82%, y la de camas con ventilador en terapia intensiva está en 60% de ocupación y es la más alta del país.

 

Por su parte, Tabasco está en un 80% de ocupación en camas generales y 57% en camas con ventilador en terapia intensiva.

 

En tanto, en Yucatán las camas del IMSS se encuentran ocupadas al 100%, lo que obligó al gobierno estatal de Mauricio Vila a alertar que se ha agotado la reconversión hospitalaria por la pandemia. Nayarit es otra entidad con problemas, pues registra 72% de ocupación de camas generales.

 

El discurso oficial sigue siendo confuso. Mientras el subsecretario Hugo López-Gatell insiste en que aún es tiempo de permanecer en casa para evitar un mayor número de contagios, el presidente Andrés Manuel López Obrador graba un video en el que exhorta a la población a salir de casa y acudir a restaurantes.

 

El presidente presume en sus conferencias de prensa mañaneras que la pandemia ha sido domada y que la disponibilidad de camas en hospitales COVID refleja que el país no fue desbordado por el coronavirus. Los números y la realidad lo desmienten, pero al gobierno simplemente no le importa.

 

Distintos analistas sugieren que si los hospitales públicos en el país no se han desbordado es porque muchos pacientes mueren en sus casas, en el trayecto a un hospital, o en la peregrinación para encontrar un lugar donde ser atendidos.

 

Las historias de personas que han acudido a varios hospitales para ser recibidos, y las de otros que han terminado en hospitales particulares ante el rechazo en los hospitales públicos para recibirlos, son cada vez más frecuentes y comunes. También son cada vez más frecuentes y comunes las historias en las que los familiares de un paciente COVID se sienten abandonados por las autoridades. Son las historias dramáticas que Hugo López-Gatell dice no haber visto en el país.

 

Los más de 35 mil muertos por COVID-19 en el país, de acuerdo con la cifra oficial, son historias de familias que han perdido al menos a un integrante y se repiten a diario de manera dramática.

 

El gobierno de López Obrador busca presentar como número de éxito la disponibilidad de camas en los hospitales públicos. Ese número está manchado por cada una de las muertes que ocurrieron en personas que buscaban ocupar alguna de esas camas y no se los permitieron.

 

Cuando todo esto pase será importante hacer una revisión de todo lo que ocurrió, de lo que se hizo, de lo que no se hizo, y de lo que se hizo mal. Es la única manera para darle una respuesta sensata, real, humana y creíble a todos aquellos que han perdido a alguien cercano, a cada una de las más de 35 mil familias, y contando.

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