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Conferencia tras banderas. Lozoya solo hacia su chamba. Por: Pepe Rocello Destacado

28 Jul 2020
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Es curioso que las chambas de algunos reporteros se utilicen como arietes mediáticos, cuando una y otra vez se refieren a ellos que son los peores enemigos de la actual administración. Más curioso cuando el principio fundamental de todo ciudadano mexicano ante la autoridad es la presunción de inocencia y algunos comentaristas de medios de comunicación se transforman en fiscales y no pocos en jueces acusadores. En otros casos hasta claman por la reparación del daño que algunos lo tasan como un daño patrimonial y traición a la patria, sin juicio y sentencia de por medio. Nada más injusto.

Hay que recordar la máxima que reza el verso de un pastor alemán Martin Niemöller: "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí, pero para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada"

Me pregunto por qué no leyeron en la misma mañanera lo que escribió en otro medio satanizado por el “preciso”, que da cuenta de las pesquisas reales del caso Odebrecht, que detalló recientemente Raymundo Riva Palacio en dos entregas y establece el real alcance del caso y de las repercusiones judicializables del mismo.

Mientras tanto, Emilio Lozoya es inocente hasta que caiga la sentencia del juez de la causa, aunque a nadie o casi nadie les guste y aunque se presente como indiciado ante ministerio público y luego al juez de la causa, pero en tanto no caiga el último “out” se presume inocente.

Hay que recordar que existen tres instancias revisoras: Tribunal de Distrito, el que conoce en primera instancia; de Circuito que revisa procedimiento y sentencia para que existe justeza de procedimientos y sustento y proporcionalidad en la sentencia; y la Suprema Corte por la vía del amparo, que tienen facultad de confirmar o revocar el laudo y llegar a la sentencia definitiva y observar el desempeño de los magistrados ante los ciudadanos.

Aunado a ello, con la revisión convencional, tenemos, agotada la instancia del máximo tribunal, el derecho de revisión de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos, que tiene la facultad de emitir opinión vinculante, con la reforma constitucional a la Ley de Amparo y que pueden emitir juicio de perseguido político. Hay que recordarle a la actual administración que se corre el riesgo de ese último recurso en el caso de Rosario Robles.

Si me preguntan qué cargo ostentaba en el momento de los hechos que se imputan a Emilio Lozoya, era promotor internacional de la campaña de Enrique Peña Nieto, es decir que estaba haciendo su chamba en el caso de las aportaciones de la empresa de construcción brasileña, lo que hay que verificar es si se enteró al IFE, hoy INE, y si así fue el caso, no hay delito que perseguir y el origen de los recursos se conocen. Trabajo que medio inició el hoy jefe de la UIF, Santiago Nieto, que en ese entonces se enteraba de delitos electorales.

Por si fuera poco, en ese momento Emilio no era funcionario público, ni Videgaray, ni Peña Nieto, por lo que no se puede constituir como delito de corrupción, ya que no tenían cargo público, es decir no tenían la facultad de ejercer o interferir en el proceso de adjudicación, probablemente vendieron la esperanza de que si ganaban, lo que si resultó, se materializarían estos compromisos y que resultaron ganadores de una licitación de tantas que se hicieron en el periodo de la administración anterior, con muy buenos resultados.

Eso ya se revisó en la cuenta pública de ese año por la Auditoria Superior de la Nación no encontrando datos mayores que reportar.

Es decir, Emilio Lozoya se presume inocente, Rosario Robles se presume inocente, Enrique Peña Nieto se presume inocente, y todos los mexicanos nos debemos de sentir inocentes, hasta que un juez de última instancia nos declare culpables por la imputación de alguna infracción.

El problema del caso Lozoya no se va a ventilar en los juzgados, se ventila en los medios de comunicación, en las mañaneras y en las plazas públicas, es decir es político, los supuestos sobornos a legisladores, gobernadores y miembros de partido políticos son dichos que difícilmente se podrán probar y van a terminar en careos, como ya viene sucediendo en las previas, sin que lleguen al evento principal.

Un dato adicional. El Gasto de campaña para 2017 para el PRI fue de mil cuatrocientos y tantos millones de pesos. Los cuatro millones de dólares de la campaña, no inciden o incidieron en el resultado de la elección y así se calificó por el Trife y se declaró legal la elección.

El caso Obredecht se utilizó en Brasil para cambios en la administración federal, cayó Lula y Dilma; en Perú, Pedro Pablo Kuczynski; y en México como vía para el triunfo de AMLO, no se enganchen, todos los mexicanos somos inocentes hasta que no se dicte sentido en contrario.

La reforma energética y la transición energética del PAN y de la tecnocracia del priismo era y es necesaria, la responsabilidad histórica de la actual administración es continuar con la construcción de fortalezas para la era post-petrolera, rol urgente que se rehúsan a atender en esta administración, sin embargo, pensar en un México, sin PEMEX y CFE, es necesario y es patriótico, lo que es una traición y un engaño es no verlo.

Como dice “Don Panchito” se vale ser tonto y hasta pendejo, lo que no se vale es ser necio y de esto hay mucho por desgracia, aunque en algunos temas se ve luz, como en las pensiones, resabios autoritarios de ahorro forzoso, que comentaremos en próxima entrega.  

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