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Se tenía que decir… Como nerón. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

29 Jul 2020
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El gobierno de Andrés Manuel López Obrador trazó desde muy temprano cuáles serían sus objetivos y definió su agenda política de acuerdo con lo que ha sido siempre su bastión de campaña: el combate a la corrupción.

 

Mediáticamente, el presidente ha enfrentado a la corrupción con acciones claras y concisas: el combate al huachicol, la cancelación de obras, la multiplicación de acciones y obligaciones para las Fuerzas Armadas, y concretamente ha utilizado la imagen del avión presidencial para desacreditar a los gobiernos anteriores.

 

Sin embargo, el esfuerzo que el gobierno de López Obrador realiza para mostrar su intención de combatir la corrupción va perdiendo fuerza frente a la realidad. Si bien es cierto que la percepción ciudadana sobre la corrupción en el país mejoró en 2019, también es real que esa misma percepción había empeorado bastante en el sexenio anterior, debido principalmente al episodio de la Casa Blanca. La mejoría en la percepción ciudadana sobre la corrupción en México es un espejismo.

 

La agenda política de López Obrador no se modificó un ápice por la pandemia del coronavirus. Por el contrario, se fortaleció. Al presidente sí le cayó como anillo al dedo la pandemia, porque con ese pretexto fortaleció sus programas sociales y culpó a mandatarios del pasado del desastre que es hoy el país.

 

A López Obrador poco le ha importado que México tenga una tasa tan alta de mortalidad por el coronavirus, que sea ya el tercer país con más fallecidos a causa del COVID-19, y que no exista una estrategia para hacer disminuir el número de contagios y de muertes.

 

El presidente está concentrado en el escenario electoral, base de su agenda política, con la intención de llegar fuerte a la elección intermedia del próximo año.

 

Su supuesta lucha contra la corrupción pasa por el show de Emilio Lozoya. Al exdirector de PEMEX lo usarán para obtener información de políticos opositores que sean susceptibles de enfrentar un proceso judicial.

 

Aquellos que piensen que la detención y extradición a México de Lozoya significa el principio del fin para una clase política que se aprovechó de sus cargos y obtuvo privilegios económicos a través de la corrupción, están equivocados. Lo de Lozoya no será más que un circo en el que el gobierno se diga favorecido, pero no actúe en contra de los peces gordos.

 

Con la elección como eje principal de la conducción del gobierno de López Obrador, se puede prever que las siguientes semanas y meses los medios tendrán filtraciones de supuestas declaraciones y afirmaciones del testigo colaborador.

 

El propio presidente ya llamó a todo el país a estar pendiente y no perder de vista el caso Lozoya. Comentar a diario, informarse, no dejar que la derecha nos distraiga en tonterías, fue el mensaje presidencial que busca alimentar la versión de que el exdirector de PEMEX será casi quemado en leña verde en la plaza pública para ponerlo como ejemplo. De hecho, pidió sea juzgado por un tribunal ciudadano y que “no sea un asunto nada más de tribunales judiciales”.

 

Los seguidores del presidente aplauden y afirman que el plan del PRIAN es sepultar el proceso para que nadie se entere de quiénes son los implicados. Como si no fueran ellos quienes controlarán el proceso judicial a Lozoya y administrarán la información que de él se dé.

 

Como si no fueran ellos quienes han filtrado información selectiva, atribuyéndosela a Lozoya, cuando el exdirector de PEMEX ni siquiera había abierto la boca por estar internado en un hospital privado.

 

El presidente se comporta como Nerón en la Roma ardiendo. Él toca su arpa, mientras el país se cae a pedazos con una de las fugas de capitales más alarmantes de los últimos 20 años, y que a junio sumaban 645 mil 700 millones de pesos.

 

La agenda política del presidente no variará. Poco le importan los resultados de una pandemia que azotó a México. A él sólo le importa el tema electoral, con el que pretende seguir controlando a un gran número de mexicanos. Como Nerón con su arpa.

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