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Orbi 21. Veto europeo a España. Por: Cristina Cardeño Destacado

30 Jul 2020
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España ha sido incluida en la lista de países con restricción para ingresar con fines turísticos a Alemania, Francia, Noruega y Países Bajos. Hace poco más de un mes, la Unión Europea en su conjunto había anunciado la imposición de un veto a todos los países de América, incluido Estados Unidos, para impedir la entrada a sus territorios para tratar de controlar la pandemia de COVID-19. Aunque se encuentra en proceso de separación de la UE, el Reino Unido decidió sumarse a estas restricciones y así como Alemania, también vetó la entrada total de turistas españoles. ¿Qué lectura se puede hacer de estas medidas aplicadas unilateralmente?

 

El gobierno de Pedro Sánchez ya se ha quejado del veto que se le ha impuesto a su país, pues se ha tomado la medida sin considerar un enfoque regional que, de acuerdo con sus declaraciones, sería los más sensato en estos momentos y no sólo contra uno de los miembros de la UE. Curiosamente, Francia y Alemania están teniendo nuevos repuntes pero no se les ha impuesto el mismo veto turístico que a España.

 

La restricción, así como las recomendaciones de los demás países europeos de no viajar a España, golpean duramente a la economía del país Ibérico. Este último depende en un 12.3% de su PIB en el sector turístico y ha tenido que reajustar de nuevo sus medidas sanitarias y de reactivación económica por el repunte de nuevas infecciones que se han presentado en la última semana y ha alarmado a sus vecinos fronterizos por una posible segunda ola de contagios en el país que pueda desencadenarse en el resto del continente.

 

Las duras medidas en contra de España reflejan una Unión Europea temerosa y descoordinada que, si bien logró contener la pandemia después de un gran número de decesos a causa de la misma, la situación política al interior no mejora, incluso se resquebraja y endurece aún más. La pandemia también ha agudizado el sentimiento aislacionista que varias corrientes políticas e ideológicas venían defendiendo desde hace tiempo y que culmina con el proceso de Brexit, por ejemplo. Recordemos que el mandatario francés, Emmanuel Macron, no se las vio fáciles en las contiendas electorales contra Marine LePen, ardua candidata de derecha incrédula del proyecto de la UE y que alentaba la intención de que Francia siguiera el mismo camino que el Reino Unido.

 

So pretexto de proteger a sus naciones de la pandemia de COVID-19, países europeos han recurrido al veto mencionado previamente. Mucho antes de que se interpusiera el veto al país Ibérico, lo mismo se había aplicado a todos los países de América, incluidos Estados Unidos y por supuesto, México. Ciertamente, antes de la llegada de la pandemia se había aprobado que turistas mexicanos tuvieran que adquirir un permiso para viajes turísticos a Europa, pero con el veto interpuesto.

 

¿Cuáles son las posibles consecuencias de este temor traducido en veto? Que estas medidas se conviertan en una justificación permanente racializada hacia países que consideran han hecho mal su trabajo para domar la pandemia y así restringir la entrada a sus países, y por supuesto que esto sirva como gasolina para exacerbar el discurso de la ultraderecha que aboga por deshacer la gran Unión Europea para encerrarse de nuevo en sobreponer individualmente sus intereses ligados con el aislacionismo que tanto busca la ultraderecha europea. 

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